Ranking Shanghái: U. de Chile, PUC, UNAB y UdeC entre las mejores universidades del mundo

Indicadores asociados a la calidad de estudiantes, profesores y egresados, además del desempeño académico y producción científica, es lo que evalúa el Academic Ranking of World Universities, conocido como “Ranking de Shanghái”, que posicionó a cuatro instituciones chilenas en su lista de las mil mejores. Aquí, los rectores de las cuatro universidades destacadas contextualizan las razones de su inclusión.




Dentro de los listados internacionales que evalúan a las mejores universidades del mundo, uno de los más connotados es el Academic Ranking of World Universities (ARWU), conocido como el ranking de Shanghái. Con mediciones anuales desde 2003, la clasificación publicada por la Universidad Jiao Tong, evalúa a más de dos mil universidades de todo el mundo, siendo las mil mejores seleccionadas para su publicación, que se dio conocer este domingo 15 de agosto. Y de ellas fueron mencionadas solo cuatro universidades chilenas: Universidad de Chile, Universidad Católica, Universidad Andrés Bello y Universidad de Concepción.

Para su versión 2021, la clasificación la vuelve a encabezar Harvard, que no ha cedido el primer lugar desde la primera muestra. La siguen las universidades de Stanford, Cambridge y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Entre las 15 primeras sólo aparecen dos instituciones británicas y una francesa. De las chilenas, la Universidad de Chile se posicionó dentro de las 500 mejores del mundo (segmento 401-500), seguida a nivel local por la Pontificia Universidad Católica, ubicada en el segmento 501-600. Luego, en el tercer y cuarto lugar, se ubican la UNAB y la Universidad de Concepción, ambas ubicadas en el segmento 801-900.

En el caso de UNAB, que fue la única que subió en el ranking entre las chilenas (en 2020 estaba en el segmento 901-1000), las razones están principalmente dadas por el alza de los indicadores de desempeño per cápita y científicos altamente citados en Science Citation Index-Expanded y Social Science Citation Index. “Este año estamos muy contentos, porque logramos avanzar en la posición general de esta prestigiosa medición y en ámbitos clave, como el académico y científico”, dice el rector de la Universidad Andrés Bello, Julio Castro. “Estos resultados son reflejo de los esfuerzos que hemos hecho por fomentar una cultura de excelencia y donde la investigación ha ocupado un lugar relevante”, agrega el académico, quien afirma que “en este grupo de universidades chilenas somos la más joven, lo que nos consolida en materia de liderazgo en investigación y el proyecto educativo que nos sustenta”.

En tanto, el Dr. Ariel Orellana, Vicerrector de Investigación y Doctorado de la UNAB, dice que aparecer en el ranking “valida el trabajo de nuestra investigadoras e investigadores y nos alienta a seguir contribuyendo al país, a través de la formación de capital humano avanzado y la generación de nuevo conocimiento e innovación”.

Dentro de los criterios que utiliza la clasificación, aparecen elementos como el rendimiento académico o de investigación, exalumnos, los trabajadores que han ganado premios Nobel o medallas Fields, investigadores citados, artículos publicados en revistas científicas y artículos indexados. La evaluación también considera el rendimiento académico per cápita de cada institución. Todos estos valores terminan siendo ponderados bajo criterios como calidad de educación (10%), resultados en investigación (40%), calidad del cuerpo académico (40%) y desempeño académico per cápita (10%).

Liderazgo ininterrumpido

Manteniendo el liderazgo desde la creación de este ranking, la Universidad de Chile se ubicó en el segmento 401-500 y novena de Latinoamérica, que encabezan las universidades de Sao Paulo, Autónoma de México y de Buenos Aires. Ennio Vivaldi, rector de la Universidad de Chile, apunta a que el ranking de Shanghái resulta especialmente valioso como referente para el trabajo que desarrolla el plantel en distintas dimensiones, ya que utiliza criterios objetivos asociados a la calidad en educación, cuerpo académico, estudiantes y egresados, así como la producción científica y desempeño académico. “Este último aspecto me parece particularmente importante, ya que refleja la alta productividad y excelencia de nuestros profesores y profesoras, pese a las restricciones presupuestarias que han tenido que sobrellevar por décadas las instituciones de Educación Superior estatales y el escaso presupuesto que el país destina a ciencia, innovación, creación y cultura”, dice Vivaldi.

En ese sentido, destaca el rector, estar dentro de las nueve mejores universidades de Latinoamérica es un reconocimiento que valoran, pero que también ponderan en su debido contexto. “No es casualidad que entre los mejores planteles de Latinoamérica destaquen además universidades estatales de Brasil, México y Argentina, posición que da cuenta de la importancia que estas instituciones han tenido y tienen para el desarrollo de los países en la región. Ese es el espíritu que guía el trabajo de nuestra comunidad universitaria, y que hemos podido fortalecer, por ejemplo, a través de la colaboración que realizamos a través del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECh)”.

Para Ennio Vivaldi, la aparición en el ranking es más apreciada aún, teniendo en cuenta las dificultades que ha tenido el desarrollo de la Educación Superior en un contexto de pandemia. “Hemos triplicado nuestros esfuerzos para responder a la crisis sanitaria y ayudar a salvaguardar el bienestar de la población. La pandemia ha puesto de manifiesto, de manera dramática, la trascendencia que tiene la ciencia. Es gracias al conocimiento científico, a la investigación y a la innovación que Chile y el mundo han podido responder a esta crisis y esperamos que esta difícil situación pueda ser también un momento de aprendizaje al respecto”, puntualiza.

Inversión en ciencia y tecnología

Ignacio Sánchez, rector de la Pontifica Universidad Católica de Chile, destaca la importancia de este tipo de clasificaciones internacionales de Educación Superior, y particularmente de universidades complejas, que realizan investigación, docencia, formación de personas y, además, con presencia en las comunidades, aportando bienes públicos a la sociedad. En el ranking de Shanghái, explica, “uno de los elementos principales es la investigación y su transferencia a la sociedad a través de innovación, desarrollo y también de patentes. Nuestra universidad se ha fortalecido fuertemente en estos ámbitos”.

Es ahí donde Sánchez hace hincapié en la necesidad de que todo el sistema universitario nacional potencie su inversión en ciencia y tecnología. “A través del Ministerio de Ciencias, esperamos tener más posibilidad de desarrollar concursos y proyectos para que nuestros investigadores puedan postular a desarrollar sus propias ideas. Hay muchos investigadores jóvenes que han vuelto del extranjero y otros que han desarrollado sus programas doctorales en Chile que requieren apoyo para complementar el acervo científico en nuestro país. De esta manera, vamos a poder seguir teniendo una presencia destacada como país en este tipo de rankings”, indica.

Para Sánchez es relevante la presencia nacional en clasificaciones de educación superior como el QS (Quacquarelli Symonds), THE (Times Higher Education World University Rankings) o el propio Shanghái, donde la presencia latinoamericana no es muy abundante. Es por eso por lo que “las que estamos en nuestro país en ese grupo, tengamos una responsabilidad de poder interactuar con el sistema universitario local y también latinoamericano para poder entregar trabajo colaborativo que permita incrementar la investigación de otras universidades menos desarrolladas y por otra parte hacer puentes de trabajo en equipo, poniendo las distintas fortalezas de las universidades sobre la mesa”, plantea.

Esto último se ha tomado otro vuelo luego de más de un año de pandemia, tiempo en el que los proyectos universitarios conjuntos son fundamentales. “En pandemia ha quedado demostrado que la colaboración es el aspecto principal que debe de motivar a nuestras instituciones”, dice el rector Sánchez. Luego añade: “El Covid-19 ha puesto a prueba nuestra capacidad de sacar tareas conjuntas, investigación y trabajos que requieren aportes diversos. Creemos que este va a ser uno de los focos principales que vamos a seguir fortaleciendo posterior a que superemos esta grave pandemia entre todos”.

En el 3% de las mejores

Carlos Saavedra, rector de la Universidad de Concepción, explica que el ranking de Shanghái mide el desempeño de las universidades a nivel global en 54 áreas de investigación. Sabiendo que en el mundo hay más de 25 mil universidades, estar dentro de las mil primeras es un logro relevante. “Es muy significativo estar en el 3% de las primeras en el mundo. Es un claro indicador de los niveles de excelencia en el área de la investigación que alcanzan nuestras instituciones, y eso aún con las limitaciones de recursos que disponen para realizar sus acciones”, dice. “Pensamos que es un excelente reconocimiento de la calidad de los procesos formativos y de creación de conocimiento y su impacto”, agrega.

Saavedra dice que estos niveles de excelencia internacional es una gran posibilidad para atraer a estudiantes nacionales o extranjeros. “En este grupo de cuatro universidades, es la única cuya casa central se encuentra en regiones. Y pensamos que el reconocimiento, basado en un conjunto de criterios objetivos, refleja la calidad del trabajo que realizan distintos grupos de investigadores en esas 25 disciplinas que son observadas y que muchas de ellas tienen nivel internacional”, apunta.

El rector de la UdeC mira con optimismo que las cuatro instituciones chilenas que aparezcan en el ranking cuenten con prestigio internacional calificado, “pero esperamos que en un futuro pueda haber más universidades que puedan ingresar, pero para ello es clave los presupuestos en ciencia y tecnología para incrementar la productividad científica y tecnológica, porque todavía estamos ocho veces por debajo del promedio de inversión de los países de la OCDE”, agrega.

Para Saavedra, contar con mayores fondos basales para desarrollar investigación es prioritario. “Sabemos que hay un retrato muy grave comparado con otras universidades que a veces están en lugares comparables a nosotros. Desde esa perspectiva, las instituciones tienen en general una eficiencia muy alta para alcanzar los lugares en donde estamos hoy”, afirma. “Y mantendremos un equilibrio por mirar el desarrollo asociado a los territorios y los efectos que tienen en términos del aporte del conocimiento global, que es lo que más nos posiciona en estos rankings”, puntualiza.

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