¿Viene una recesión económica? Tres claves para estar preparados

Imacec

Estados Unidos entró en recesión técnica y en Chile la actividad económica está desacelerándose. No es un panorama halagüeño, pero hay ciertas medidas que se pueden tomar desde ya. Por ejemplo, frenar el consumo y ahorrar para los tiempos que vienen. Otra forma segura es pagando las deudas y no adquiriendo nuevas, dice Jorge Rojas, economista y académico de la Universidad Andrés Bello. Lo que se viene para 2023 es una recesión que podría ser importante.



Hace menos de dos semanas, el 29 de julio, Estados Unidos entró en una ‘recesión técnica’, luego de que su crecimiento sufriera dos trimestres seguidos de contracción económica. Aunque se niegue a reconocer por ahora que va directo a una recesión -sin apellido-, para el resto del mundo es un hecho. Un cataclismo contagioso porque, como dicen algunos economistas, “cuando Estados Unidos sufre un resfrío, nosotros sufrimos una gripe”.

Días después, el 2 de este mes, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) del Banco Central de nuestro país alcanzó un 3,7%, confirmando la desaceleración de la economía en Chile. Es la cifra más baja desde febrero de 2021, creció solamente en 2,8%, y los especialistas no están optimistas. Por el contrario, proyectan más caídas en el crecimiento, aumento del desempleo y, evidentemente, una recesión importante a partir de 2023.

Esta crisis en Chile tiene componentes externos e internos. El proceso inflacionario, que es mundial, nos golpea tan duro porque, además, contamos con antecedentes que lo promovieron desde antes, como los retiros del 10% de los fondos de pensiones y las ayudas estatales en los momentos críticos de la pandemia. “Lo que hemos visto en los últimos meses es una caída en los salarios reales y por ello se tiende a comprar menos; por lo tanto, se necesita producir menos, lo que nos orienta hacia una contracción económica”, explica Jorge Rojas, coordinador de Economía de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB).

Es decir, está todo caro, se consume menos, se produce menos. Se frena la productividad y la economía se estanca.

Un factor interno importante, agrega el académico, es la incertidumbre que se vive en el país por el proceso constituyente y por las reformas que ha ido presentando el Gobierno -la tributaria como principal-. “Estamos con precios elevados y en un principio se pensó que podría ser algo transitorio, pero nos equivocamos; la inflación ha permanecido alta por más tiempo del que esperábamos a pesar de la agresiva política monetaria implementada por el Banco Central, subiendo la tasa de interés de 0,5% a inicios del año pasado a un 9,75% en la actualidad, y que se espera se siga incrementando. Esto está erosionando nuestra capacidad productiva”.

Signos de la desaceleración

¿Qué se nos viene? Un tiempo complicado. “La inversión y el consumo ya están cayendo y lo seguirán haciendo durante lo que queda del año, porque sus determinantes se han deteriorado de forma significativa -dice Hermann González, coordinador del área de Macroeconomía de Clapes UC-. Las tasas de interés han subido con fuerza encareciendo el crédito, la confianza de los agentes está en terreno pesimista y hay un alto nivel de incertidumbre que frena las decisiones de inversión y consumo durable”. Por tanto, acota, en un escenario de recesión “debiésemos ver una moderación de la inflación y bajas de tasas de interés. Esto ocurriría desde inicios del próximo año. Pero, por otra parte, en la medida que la economía se contraiga, también veremos destrucción de empleos”.

La inflación debería moderarse con el alza de las tasas durante este año, y una vez logrado el objetivo éstas deberían bajar. Eso, en 2023. “Si no tuviéramos este escenario inflacionario, el Banco Central podría hacer política expansiva, bajar tasas para estimular la economía, pero no se puede hacer esta vez”, indica Denis Muñoz, ingeniero comercial, magíster en Economía Aplicada y docente de la UNAB. Lamenta que una crisis que venía anunciada desde antes de la pandemia se haya convertido en lo que es hoy, una situación pocas veces vista. “Durante tanto tiempo quisimos cerrar los ojos. Cuando estábamos en medio de la pandemia también lo hicimos con los retiros del 10%, no quisimos asumir la crisis de inmediato, sino que la pateamos para adelante. Muy a lo amante del mercado, que quiere pagar todo con deuda. Pero ahora no hay nada que hacer, ya es lo que es, entraremos en recesión mundial y eso va a significar que cuando Estados Unidos lo anuncie, las bolsas van a caer inmediatamente”.

Explica que las crisis se dan cada cierto tiempo, y los tiempos entre una y otra nunca son tan extensos. Entre la del 2008 y el 2020, por ejemplo, ya habían pasado 12 años. “Significa que el sistema acumuló energía, y eso quiere decir que hay burbujas por todos lados. De hecho, en los precios está bien el tema de la inflación, estamos de acuerdo en que tiene fundamentos por el lado de la producción, pero también hay que entender que a río revuelto hay ganancia de pescadores. Todas las empresas que tienen poder para subir los precios más de la cuenta lo hicieron, y lo están haciendo”.

Alzas de precios

¿Seguirán subiendo los precios? Aunque una medida de ese tipo hace bajar el consumo, los especialistas no lo ven como imposible, porque si las personas se abocan mucho a un rubro básico como el de alimentos, por ejemplo, no sería raro que esa alta demanda significara un alza en el precio. Nada puede predecirse con tanta certeza en un panorama complejo. “Efectivamente, nosotros hemos observado que la inflación es alta en promedio, pero la inflación de cuestiones básicas como los alimentos y la energía, principalmente combustibles, siempre va por encima de la inflación promedio -aclara Jorge Rojas-. Si nosotros tenemos una inflación promedio interanual de 12,5%, la inflación en los alimentos tiende a ser el doble”.

Difícil indicar qué pasará con el dólar, acota, dada la fuerte intervención del Banco Central. “Recordemos que para el estallido social el Banco Central intervino con 10 mil millones de dólares y ahora lo hizo con 25 mil millones de dólares. Pero tenemos todos los factores internacionales que tienen que ver con el riesgo de recesión, que es a nivel global, y eso también nos impacta nuestras exportaciones. El precio del cobre ha bajado de manera significativa, estuvo a 4,74 dólares por libra y ahora está a 3,55″.

En tiempos de crisis, dice Denis Muñoz, los inversionistas se van sin reparos, no esperan a que la situación se calme. Concuerda Rojas: “Al generarse una desaceleración y una eventual recesión, eso conlleva usualmente una caída en la inversión, y uno de los sectores más importantes de inversión en Chile es la minería. Lo que históricamente se ha observado es que cuando el precio del cobre cae, como en los últimos meses, la inversión en el sector minero también cae, aunque con un rezago”.

Cómo invertir durante la crisis

“En escenarios de alta inflación, incertidumbre y riesgos de recesión es necesario ser prudente en las decisiones de gasto -aconseja el economista Hermann González-. Si es posible, invertir en activos de refugio; ahorrar, porque las tasas de interés están altas; cotizar antes de comprar, y cuidar el trabajo porque en el futuro cercano habrá menos oportunidades. También se debe considerar que cuando se producen ajustes importantes en los mercados también se generan oportunidades de compras de activos que pueden ser muy atractivas”.

Sobre este último punto, comprar propiedades hoy, por ejemplo, no estaría para nada recomendado, por las altas tasas de interés de los créditos hipotecarios. Pero sí suele ocurrir que en recesión se produzcan ofertazos porque se les hace urgente vender. Lo que se sugiere es ir viendo cómo se comporta el escenario económico.

Invertir en un activo refugio como el dólar, o algo más criollo como la UF, es mejor que hacerlo en pesos, que ya se está depreciando demasiado. Si se puede, un fondo mutuo que invierta en el extranjero. Eso dependerá del perfil de riesgo de la persona y del horizonte de su inversión. Si es más conservadora, está el clásico depósito a plazo de 90 días, porque es la cantidad de tiempo que da la mejor tasa, asegura Jorge Rojas. También sugiere invertir en una cuenta de ahorro en UF, aunque añade que el óptimo consejo es ahorrar. “Siempre se argumenta que los sueldos son bajos y que es imposible ahorrar, pero una forma de ahorrar es pagar deudas. Es importante tratar de pagarlas y no adquirir nuevas”.

Por la volatilidad existente, es preferible una renta fija, tanto si va a invertir como si va a comprar.

Denis Muñoz puntualiza que desde ya hay que comenzar a retroceder en el consumo. “Hay que prepararse, utilizar mejor los recursos que tiene en el hogar, vender cosas que ya no use, porque la liquidez es lo que más cuesta tener en una crisis, el dinero circulante cash. Así podría juntar un poco dinero para hacer frente a la probable subida de precios en lo básico y que tenga un remanente para cubrir esa alza”.

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