Refugio en el campo

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En Herrera, un pequeño paraje de la provincia de Entre Ríos, una austera construcción de principios del siglo XX alberga un refugio familiar.




"La encontramos en un campo familiar, disimulada detrás de una gran casa principal, y abandonada", cuentan Maica Bruzzo e Ignacio Ruiz Orrico sobre esta construcción de estilo inglés que, hace ya 4 años, decidieron arreglar para tener un lugar propio durante sus visitas al campo.

Arquitecto él y alma mater de la reconocida empresa de muebles e interiores Mesopotamia BA ella, Maica e Ignacio tienen 4 hijos y un gusto compartido por la naturaleza y la decoración. Ambos sabían desde un principio lo que querían cuando empezaron con la reforma.

"Quisimos tocar lo menos posible, no hicimos ninguna reforma estructural. Ante todo buscamos revalorizar la nobleza de los materiales y respetar el carácter austero y simple de las construcciones rurales de antaño", afirman.

Para eso dejaron intactos los tirantes de pinotea, el entrepiso de tablones de gran porte de pino Brasil y convirtieron el ladrillo a la vista en paredes blancas y sin ornamentos. "Incluso dejamos las ventanas tal cual estaban, como pequeños marcos de las maravillosas vistas al exterior", explican, y agregan que fue una gran decisión no utilizar postigos ni cortinas. "Nos gusta que entre la luz del día desde temprano, despertarnos para ocuparnos de los quehaceres típicos del campo".

Ante la pregunta, Maica asegura que todo fue muy gradual: "Digamos que antes de esto éramos una clásica familia de ciudad, pero a medida que empezamos a pasar más tiempo acá comenzamos a enamorarnos del lugar, a ocuparnos de los caballos, de armar nuestro propio paisaje, nuestra rutina".

"¿Qué es lo que más me gusta de estar acá? Sin duda la sensación de contención, las vistas, que son largas y bien encuadradas; la relación con el afuera típico de las construcciones antiguas", dice Ignacio, quien con el tiempo decidió cambiar el rumbo de su profesión y hoy se dedica al campo casi exclusivamente. "Es un estilo de vida más tranquilo que seguimos eligiendo", agrega Maica.

Y si bien la casa tiene solo 3 ambientes distribuidos en 60 metros cuadrados, recién ahora empieza a quedarles chica: "Pasamos mucho tiempo afuera, en asados familiares y en contacto con la naturaleza. Los momentos 'internos' siempre tienen que ver con las mañanas, con el atardecer o los días de lluvia. Y ahora que los chicos (Santos, Isabel, Alfonso y Silvestre) son más grandes, estamos pensando en arreglar otra de las construcciones del predio y dejar esta casa para ellos".

Ideas que inspiran. Recuperar para disfrutar y respetar lo simple.

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