Techos verdes: Una opción real

techos verdes

Generar biodiversidad, bajar las temperaturas y la polución de las ciudades son solo algunos de los beneficios que ofrecen estas estructuras, pero que en nuestro país aún son casos aislados por la falta de conocimiento, normativas e incentivos por parte de los municipios y del Estado.




Granjas, canchas de fútbol o simplemente jardines… en la actualidad los techos están pasando a ser espacios utilizables. En algunos casos, los gobiernos son quienes impulsan este tipo de iniciativas y en otros, como Chile, han sido los particulares los que apuestan por opciones más sustentables para controlar la temperatura de sus viviendas, mejorar el entorno y a su vez aumentar los espacios verdes de la comunidad.

Son varios los ejemplos de techos cultivables en nuestro país que destacan por la búsqueda de una mejor calidad de vida de sus habitantes, además de contribuir al medioambiente. Max Ovalle, arquitecto de la Universidad Austral, para su proyecto de título construyó hace 7 años, junto a un grupo de compañeros, una casa ecológica en la comuna de Caleu, Región Metropolitana. La construcción, realizada con fardos, consideró la techumbre vegetal para controlar la temperatura de la casa y mantener el ecosistema del lugar. "Al comienzo pusimos especies de bolsas de basura con piedras y se nos reventó el techo, y tuvimos que cambiarla por membrana asfáltica que viene con una malla drenante que hace que el agua escurra por debajo de la tierra", cuenta Ovalle.

Sin contar ese pequeño contratiempo, en la actualidad la techumbre no ha presentado problemas, confirmando sus beneficios. "Hoy hay sistemas constructivos demasiado fiables como para seguir asustado, el problema está en que la gente no se introduce en los temas; los mismos arquitectos y constructores están empecinados en hacer lo que siempre se ha hecho con las variables del tiempo y economía, y esto encarece un poco la estructura, pero el beneficio térmico, acústico, ecológico y sustentable es mayor", agrega Max.

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los techos verdes sirven para temperar los edificios, ahorrar energía, retener, absorber las aguas lluvias y prevenir inundaciones; reducir el ruido urbano y aumentar la superficie de los espacios verdes urbanos,  además de mejorar la calidad de vida y ayudar a disminuir la contaminación atmosférica.

Municipalidades, normativas e incentivos

Para César Labbé, arquitecto de la Universidad Finis Terrae y máster en Arquitectura y Urbanismo Sustentable de la Universidad Ramón Llul, La Salle, España, y socio de la oficina CoArS, el valor de la instalación de un techo verde es una de las razones por las cuales no se ha masificado esta tendencia en las casas particulares, pero no así en los edificios donde la inversión es menor al tener estructuras que soportan mayor peso. "En términos técnicos, el costo es uno de los contras importantes. En una casa de un piso de 140 m² aproximados el costo de la estructura del techo verde se puede incrementar en un 60% en comparación a lo que sería uno convencional. En construcciones particulares existentes es todavía más difícil de instalar por un tema de normativas, problema que tiene que ver con el cálculo de las estructuras (...) en un techo vegetal se están agregando cerca de 15 kilos por metro² sobre la estructura y aumenta con la cantidad de agua que pueda absorber dependiendo del tamaño del sustrato. Por ello, eso multiplica también el peso, haciendo más compleja la estructura, y ese es el gran 'pero'". Sin embargo, mirar solo el costo de la construcción es un error, ya que estas estructuras ayudan a que el agua lluvia baje 10 veces más lento que con una superficie plana, ayudando a que los alcantarillados funcionen al 100% al caer en meses y no en un día. Otro de los beneficios de estas estructuras es la aislación térmica, lo que implica un ahorro futuro en calefacción y ventilación. "La gracia del techo verde es que es una masa térmica que genera una aislación tanto para el frío como el calor, y en ese sentido es un beneficio tremendo", explica Labbé.

Estructuras antiguas, huertos nuevos

En lo que la mayoría coincide es que los edificios antiguos son los candidatos perfectos para realizar techos cultivables, ya que sus estructuras están diseñadas para soportar un peso mayor y solo tiene beneficios para la comunidad al mejorar la calidad del espacio. Ejemplo de esto es el edificio ubicado en la calle Orrego Luco, Providencia, donde uno de sus propietarios, Felipe Casanova, implementó una huerta en la azotea, justo arriba de su departamento. "Primero tuvimos que asegurarnos de que la membrana asfáltica del techo estuviera buena, para lo cual contratamos un especialista para asegurarnos de no dañar ni la estructura ni el techo, y después de protegerlo con plásticos gruesos comenzamos a construirla". Para Felipe el objetivo principal de su iniciativa no era la aislación térmica, pero ya ha notado los beneficios del microclima creado en la azotea por donde pasa el viento, el agua y se genera humedad bajando la temperatura del departamento los días en que ha habido olas de calor.

En otras partes del mundo los huertos en los techos se han convertido en modelos de negocio como la Granja de Brooklyn (Brooklyn Grange) o Top Leaf Farm en Berkeley, ambas en Estados Unidos. La primera es una granja construida sobre unas bodegas militares que funciona como huerto orgánico y distribuye sus productos a los restaurantes y mercados cercanos, además de realizar eventos, entre otras actividades. "Ellos comenzaron al revés, porque partieron creando un negocio que les trajo beneficios medioambientales y sociales ya que hacen tours, invitan a los colegios, tienen espacios demostrativos, apicultura urbana, hasta gallinas", cuenta Emiliano de la Maza, consultor en proyectos de agricultura urbana, quien viene llegando de visitar estos emprendimientos con el fin de realizar iniciativas similares en Chile.

La segunda, Top Leaf Farms, es una residencia universitaria proyectada por el emprendedor Benjamín Fahre junto a un grupo de arquitectos, quienes desde el comienzo desarrollaron los techos para ser cultivados a suelo. Estas iniciativas no solo fomentan la producción de vegetales, en estos casos: orgánicos, sino que también han contribuido a bajar las islas de calor de esta ciudad. "Hay un efecto a nivel urbano que tienen que ver con las islas de calor, que son espacios en la ciudad donde el asoleamiento es mayor, por lo tanto la temperatura sube. Hay estudios que han establecido que en zonas de áreas silvestres la temperatura es una, en áreas rurales es un poco mayor y en las zonas urbanas la temperatura incluso sube dos grados o más, y estos techos son una opción para mitigar este aumento", concluye De la Maza.

coars.cl / contacto@coars.cl

emilianodelamaza.wordpress.com

topleaffarms.com / brooklyngrangefarm.com

@brooklyngrange

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