Aburrido de que se estacionaran en la entrada de su casa, usó el ingenio y mucho nylon

Ocurrió en Kent, Inglaterra, y el protagonista es Tobe Bailey, un hombre de 49 años, que estaba cansado de que le ocuparan su espacio.




Ligada a los autos siempre se encuentra una que otra noticia peculiar, como el caso del japonés que fue detenido por pinchar ruedas de vehículos conducidos por mujeres para tener el pretexto de abordarlas cuando le parecían atractivas. Ahora las rarezas vienen del sureste del Reino Unido, donde un hombre cansado por que le ocuparan la entrada a su casa, envolvió completamente un auto en nylon.

Tobe Bailey, de 49 años, estaba hasta la coronilla -por decirlo suavemente- de encontrarse siempre con el acceso a su vivienda obstaculizado. En particular un Vauxhall Corsa (equivalente al Opel) era el que lo tenía más enojado. Bailey ya le había puesto un cartel para hacerle saber a su dueño que estaba violando las normas de convivencia. Incluso este padre de siete hijos había invertido plata de su bolsillo para poner carteles en el vecindario de No Estacionar para evitar conflictos. “Al menos dos o tres veces por semana tenemos a idiotas bloqueándonos”, reclamaba.

Lo peor ocurrió un día que Bailey llegó del trabajo y no pudo estacionar. Su hija tampoco podía salir en su propio vehículo. Al otro día fue lo mismo. “Justo tenía un montón de papel de envolver y pensé ‘Ok’, voy a envolverlo”, explica. Como era de suponer, el dueño del vehículo, en este caso una mujer, no tardó en presentarse en el lugar.

“Era una muchacha que se había cambiado aquí hace poco. Estaba arrepentida y dijo que le parecía algo divertido (que le hayan envuelto el auto) y que no lo volvería a hacer”, dice en el Mirror.

De todos modos, Tobe Bailey subraya que él no es un vecino diabólico, ni mucho menos. Simplemente, detalla, encontró la forma de hacerse respetar de una manera divertida y sin causar daño. “Solo tomó unos minutos para desenvolver el auto y el auto estaba intacto”.

El hombre dice que su mujer y los cuatro hijos que aún viven con ellos encontraron también algo ingeniosa la idea. “En otra ocasión un hombre se estacionó fuera de mi casa y cuando le dije q no podía estacionar ahí me respondió “yo también soy hijo de Dios y estaciono donde se me dé la gana”, finalizó.

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