Rolls-Royce pone el freno a su electrificación total y mantendrá motores V12
La marca británica ajusta su estrategia y seguirá ofreciendo modelos a combustión más allá de 2030, en respuesta a la demanda de sus clientes.
Rolls-Royce decidió desacelerar su transición hacia la electromovilidad y mantendrá en su portafolio los motores V12 más allá de 2030, dejando en pausa su objetivo de convertirse en una marca completamente eléctrica dentro de esta década.
El ajuste responde, según la compañía, a la demanda de sus clientes, quienes continúan mostrando interés tanto por vehículos eléctricos como por modelos con motorización tradicional. “Podemos responder a lo que piden nuestros clientes. Construimos lo que se ordena”, señaló Chris Brownridge, director ejecutivo de la marca.
La decisión no implica un retroceso total en su desarrollo eléctrico. La firma mantiene en su gama el Rolls-Royce Spectre, su primer modelo completamente eléctrico, presentado en 2022 como parte de su proceso de transformación.
Desde la compañía explican que las proyecciones iniciales se realizaron bajo condiciones distintas a las actuales, tanto en términos regulatorios como de mercado. La evolución de estos factores ha llevado a replantear el ritmo de electrificación, en línea con lo que ocurre en otros fabricantes del segmento.
En este escenario, el motor V12 sigue ocupando un lugar relevante dentro de la identidad de Rolls-Royce, asociado a su historia y a las preferencias de una parte de su clientela, lo que explica su continuidad dentro de la oferta futura de la marca.
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