¿Sirven o no? Rescatan dos Silverado Heavy Duty caídas al mar en un container hace 22 meses

El infortunio se produjo en las costas de Australia en junio de 2018, cuando la caja que contenía las dos camionetas estadounidenses cayó por la borda en medio de una tormenta.




¿Qué tan corrosiva resulta ser el agua salada del mar? Tal vez esta noticia sea un buen indicio para llegar a dar con aquella respuesta. Hace pocos días, la Autoridad de Seguridad Marina de Australia (AMSA) rescató del mar varios contenedores que habían terminado en el lecho marino cuando un buque fue golpeado por una enorme ola, en medio de una tormenta, antes de recalar en ese país. Uno de ellos contenía dos Chevrolet Silverado HD de tercera generación.

En concreto, los hechos se remontan a junio de 2018, cuando el YM Efficiency enfrentó condiciones en extremo adversas frente a la ciudad de Newcastle, en Australia. Entre aquel cargamento que cayó por la borda (por más de 100 metros antes de tocar el mar y hundirse) se hallaba un contenedor con dos Silverado Heavy Duty, las más grandes de la familia de camionetas de Chevrolet, a menudo empleadas como grúas.

La AMSA contrató a la empresa Helix Robotics para inspeccionar y sacar del mar las mercancías. Según medios locales, cada uno de los vehículos tenía un costo superior a los $ 75 millones, aunque a ello había que sumarle el costo por convertir las camionetas para ponerles el volante a la derecha.

Este tipo de accidentes si bien no son frecuentes, si ocurren esporádicamente. Se estima que cada año unos 1.400 containers caen por accidente al mar.

“Obviamente, tener una caída libre de 120 metros en el agua y luego aterrizar en el fondo marino no los (vehículos) ha dejado en la mejor forma. Todas las ventanas también estaban cerradas, así que estaban llenas de agua y se pudrían", declaró Scott Wilson, responsable de la investigación del accidente que 2018 acabó con 81 containers en el mar.

Ahora ambas Chevy servirán nada más que como chatarra para venta de fierro por kilo. El mar hizo lo suyo y las dos Silverado huelen asqueroso, dice Wilson.

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