Asia y Oceanía adoptan medidas de austeridad energética mientras grave de combustible obliga a Filipinas a declarar una emergencia nacional
En general, Asia se está viendo particularmente afectada con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, de donde sale gran parte del combustible del continente. Medidas de austeridad y estados de emergencia están siendo las reacciones de los países de la región.
Vuelos anulados, pedido para “duchas más cortas” y un estado de emergencia para todo un país: Asia y Oceanía en general está nrecibiendo con alarma el alza de los precios del combustible en medio de la guerra que Estados Unidos e Israel sostienen con Irán, y que hoy se traduce en el bloqueo del Estrecho de Ormuz, arteria clave para el transporte del petróleo y gas de los países del Golfo.
Algunos países, entre ellos China, han restringido los envíos al extranjero de combustible y otros materiales para salvaguardar sus propias reservas nacionales.
Corea del Sur está considerando limitar las exportaciones de nafta, un subproducto del petróleo utilizado en la fabricación de plásticos, según Yang Gi-wook, director de la oficina de seguridad de recursos industriales del país. La escasez de nafta también está provocando recortes de producción en las empresas petroquímicas de Japón.
Mientras Japón comenzará esta semana la mayor liberación de reservas de petróleo de emergencia de su historia, y les dijo a los ciudadanos que no había necesidad de acaparar papel higiénico en medio del creciente pánico por la posible escasez de bienes de consumo.
El aumento de los precios del combustible ha llevado a las aerolíneas de Asia y Oceanía, incluidas las de Vietnam, Filipinas, Australia y el Pacífico, a suspender o reducir sus vuelos.
En tanto, algunos países de Asia y Oceanía ya han recurrido a las ayudas económicas directas para aliviar el impacto inmediato del precio de la gasolina. Nueva Zelanda ha anunciado pagos semanales de 50 dólares neozelandeses (29 dólares estadounidenses) a familias trabajadoras de ingresos bajos y medios.
La escasez de combustible en toda Australia ha empeorado, con más de 500 estaciones de servicio que, según los informes, se han quedado sin al menos un tipo de combustible, mientras que docenas se han quedado completamente sin existencias.
Lo mismo ha sucedido en Bangkok, la capital de Tailandia, donde algunas estaciones de servicio tenían carteles que decían “agotado” o “en espera de entrega”. Los precios del combustible han subido hasta un 22% en Tailandia tras el recorte de los subsidios.
En India, los vendedores ambulantes de Nueva Delhi han optado por utilizar estufas eléctricas, de carbón, de leña y de parafina ante la escasez de cilindros de gas licuado de petróleo.
Con su “emergencia energética nacional”, Filipinas es el país que mayor urgencia le ha dado al caso. El gobierno de Ferdinand Marcos Jr. ha llegado a pedirle a Washington, uno de sus principales aliados, el permiso para comprar petróleo ruso, en medio de una situación vivida como excepcional.
La creciente alarma asiática es un sombrío presagio de lo que podría suceder en el resto del mundo, ya que la guerra ha interrumpido una fuente crucial de petróleo crudo y gas natural. Los países asiáticos dependen en gran medida de las importaciones de Medio Oriente, que representan aproximadamente el 60% del suministro petrolero de la región.
Casi el 90% de los hidrocarburos que pasan por el Estrecho de Ormuz actualmente bloqueado tienen como destino las economías asiáticas, por lo que el bloqueo golpea principalmente a la región.
Cada país ha reaccionado a su manera, y por ejemplo, Pakistán cerró temporalmente sus escuelas, además de adoptar semanas laborales de cuatro días en el sector público.
El sudeste asiático sufre particularmente este aumento, considerando que se trata de países con reservas de petróleo muy bajas. Desde Vietnam y Tailandia, por ejemplo, la opción ha sido promover el teletrabajo para disminuir el transporte, y así ahorrar energía.
La aerolínea nacional de Vietnam suspenderá casi dos docenas de vuelos nacionales semanales a partir del próximo mes debido a la escasez de combustible, según informó la autoridad de aviación del país. “La limitada oferta de combustible para aviación (Jet A-1) a causa del conflicto en Medio Oriente ha puesto a las aerolíneas nacionales en riesgo de desabastecimiento”, declaró la aviación civil vietnamita.
Filipinas, en tanto, frente a la gravedad del asunto, decidió declarar la emergencia, constituyendo un comité interministerial para asegurar la logística de combustibles, pero también de bienes esenciales, medicamentos y alimentos. Sharon Garin, la ministra de energía, declaró que las reservas del país aguantan apenas para 45 días: una cifra “manejable” en tiempos normales, pero que hoy adquiere un tono de cuenta regresiva.
En este contexto, Manila está explorando “todas las opciones”, y esto incluye a países que sufren sanciones, como Rusia. El propio presidente, Ferdinand Marcos Jr., confirmó que el Gobierno “está intentándolo todo para garantizar el suministro seguro de petróleo”, lo que incluye a países como Rusia y China “a pesar de los desafíos que esto pueda suponer”.
“Rusia no es un proveedor tradicional de crudo para Filipinas, pero también estamos valorando esta posibilidad”, afirmó el mandatario el martes. Esto, luego de que Estados Unidos anunciara una retirada de sanciones a Moscú, al menos hasta el 11 de abril, lo que implica que ahora el petróleo ruso se encuentra en tránsito.
Al menos dos cargamentos de crudo ruso ESPO se dirigen a Filipinas este mes, mientras que se espera que un cargamento de crudo Murban de Abu Dhabi llegue al terminal de Bataan el 8 de abril, según datos de Kpler. Este envío supondría la primera importación de crudo ruso por parte de Manila en cinco años.
Washington también concedió el viernes una exención de sanciones de 30 días para la compra de petróleo iraní que ya se encuentra en el mar. La exención se aplica al petróleo cargado en cualquier buque el 20 de marzo o antes y descargado antes del 19 de abril, incluidos los petroleros sujetos a sanciones.
Asimismo, la declaración de emergencia energética implica una serie de medidas y facultades a distintos actores, y durará un año, a menos que sea prorrogada por el presidente. Una de las cosas más importantes es el ya citado comité interministerial, que será presidido por Marcos.
Además, habrá descuentos y subsidios, sin por eso caer en el control del precio del combustible. Entre esas medidas está el descuento del 50% al transporte público, subsidios para fertilizantes o la suspensión de los impuestos a alimentos esenciales.
El plan de contingencia viene con medidas como permitir el uso de combustibles más contaminantes para ciertos vehículos e industrias, además de la implementación de semanas de cuatro días a funcionarios. De todos modos, ya se registran largas filas en las gasolineras filipinas, mientras crece el malestar social, se anuncian huelgas de conductores de autobuses y una protesta de conductores de “jeepney”, un medio de transporte popular en el país.
Un retroceso ecológico se espera también, luego de que el país anunciara que podría aumentar la producción de sus centrales eléctricas de carbón, que hoy cubren un 60% de la generación en el país. Esto, con el fin de mantener bajo el costo de la electricidad.
Lo último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE