Joesley Batista, el poderoso empresario brasileño que viajó a Venezuela para pedirle a Maduro que dimita
Dueño de uno de los conglomerados ganaderos más grandes del mundo, el millonario llegó a financiar la campaña de Donald Trump, además de haber invertido en el país caribeño. En medio de la crisis creciente, parecería el puente perfecto entre el Presidente venezolano y la Casa Blanca.
De la carne a la diplomacia, esta no es la primera intervención de Joesley Batista. El empresario brasileño, copropietario del conglomerado ganadero JBS N.V., se está posicionando como el conector que intenta calmar las tensiones políticas entre Donald Trump y Nicolás Maduro. Esto, en un momento más tenso que nunca, con el Presidente estadounidense llegando a amenazar con una invasión terrestre a Venezuela, y el líder chavista pasándose del plazo que le habrían dado para renunciar al poder en Caracas.
Según dio cuenta Bloomberg, Joesley Batista viajó a Caracas desde Brasil para conversar con Maduro e intentar convencerlo de permitir una transición pacífica del poder en Venezuela, instándolo a renunciar a la presidencia. Esto, según fuentes con conocimiento del viaje citadas por la agencia de noticias. El encuentro tuvo lugar el 23 de noviembre, unos días antes de que los dos presidentes tuvieran una llamada telefónica, que después Trump diría “no fue ni bien ni mal”.
Las autoridades norteamericanos ya sabían, de antes, de los planes de Batista para ser recibido en el Palacio de Miraflores, con el fin de reforzar el mensaje a Maduro. Sin embargo, no habría sido mandado por nadie, y desde J&F Investimentos SA, el holding de la familia Batista, aseguran que el empresario “no es representante de ningún gobierno”.
La situación empeora para Nicolás Maduro, que ahora se enfrenta a amenazas constantes de una invasión terrestre de Estados Unidos, luego de semanas con bombardeos en las aguas internacionales que dan frente a Venezuela. Entre la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores se han desarrollado ya distintas negociaciones, en las que Estados Unidos quiere forzar a Maduro a renunciar a la presidencia, y este último estaría buscando garantías de seguridad y amnistías para él y sus cercanos.
El tiempo se le estaría acabando al acusado como “líder del Cartel de los Soles”, y el secretario de Estado, Marco Rubio, ya pone en duda la posibilidad de que Estados Unidos negocie un acuerdo con Maduro para frenar al supuesto narcotráfico, afirmando que el líder chavista ha incumplido compromisos repetidamente a lo largo de los años.
En un contexto tan crítico, los esfuerzos de Batista para tender puentes no vienen solos, y los diálogos con Nicolás Maduro han incluido iniciativas del enviado de Estados Unidos, Richard Grenell, pero también de diplomáticos cataríes e inversores financieros y de petróleo con intereses en el país sudamericano. Aunque las propuestas varían respecto a cuánto tiempo permanecería Maduro en el poder y si se exiliaría o no, todas apuntan a evitar una escalada de ataques que, hasta ahora, se han limitado a aguas internacionales.
Entre inversiones, polémicas ambientales, deforestación del Amazonas y financiamiento de la política, Joesley Batista pareciera tener el perfil perfecto para negociar entre Maduro y Trump, ya que tiene buenas relaciones con ambos gobiernos. Este año el holding JBS N.V., del cual Batista es partícipe, recibió la aprobación de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) para cotizar sus acciones en Nueva York, superando así la fuerte oposición de grupos ambientalistas e inversionistas activistas. Esta oposición surgió a raíz de los diversos escándalos de corrupción que involucraron a los hermanos Batista y la presunta participación de la empresa en la deforestación de la Amazonia relacionada con la ganadería, apunta el diario brasileño O Globo.
Batista ya había negociado con Trump antes: se reunió con él a principios de este año para abogar por la eliminación de los aranceles a la carne de vacuno y una distensión en las relaciones con el Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, luego de la fricción por la investigación de su predecesor y aliado de Trump, Jair Bolsonaro.
JBS N.V. es el mayor proveedor de carne del mundo y cuenta con más de 70 mil empleados en EE.UU. y Canadá. Entre otras cosas, el holding es propietario de la productora de pollos Pilgrim’s Pride Corp., con sede en Colorado, que donó 5 millones de dólares al comité inaugural de Trump, la donación individual más grande que recibió el republicano.
Si los lazos con Trump son recientes, los con Maduro llevan al menos una década. JBS N.V. y Maduro negociaron hace años un acuerdo de US$ 2,1 millones para suministrar carne y pollo al país en un momento en que la nación enfrentaba una grave escasez de alimentos e hiperinflación. El contrato fue facilitado por el político socialista venezolano de línea dura y actual ministro del Interior, Diosdado Cabello.
J&F Investimentos SA posee producción petrolera en Argentina. La compañía incluso consideró invertir en una empresa conjunta petrolera en Venezuela centrada en activos que pertenecían a ConocoPhillips y que fueron confiscados por el gobierno del predecesor de Maduro, Hugo Chávez, en una ola de nacionalizaciones en 2007.
La compañía también está en el centro de la política en su país de origen y se convirtió en el mayor donante a campañas políticas en Brasil en 2014, cuando la sucesora de Lula, Dilma Rousseff, fue reelegida. Años después, Batista admitió haber sobornado a cientos de políticos -incluido un ministro de Hacienda- a cambio de financiamiento de bancos estatales y fondos de pensiones. En 2017 se hizo famoso por grabar una reunión extraoficial con el entonces presidente Michel Temer como parte de un acuerdo con las autoridades brasileñas a cambio de inmunidad.
Según recuerda Bloomberg, el escándalo sacudió al país y desencadenó una de las caídas bursátiles más profundas de la historia moderna de Brasil, una jornada que posteriormente fue bautizada como el “Día de Joesley”.
El gobierno de Trump ha intensificado en las últimas semanas su postura agresiva hacia Venezuela. Al día siguiente de la visita de Batista a Caracas, designó al Cartel de los Soles, una organización narcotraficante presuntamente liderada por Maduro y altos funcionarios venezolanos, como organización terrorista extranjera, lo que incrementó la presión sobre los líderes del país.
El esfuerzo de Batista por mediar con Maduro se produjo tras más de 20 ataques estadounidenses contra presuntas embarcaciones narcotraficantes cerca de las costas de Venezuela y Colombia, que causaron la muerte de más de 80 personas. Trump reiteró el miércoles que los ataques por tierra comenzarán “muy pronto”. “Conocemos cada ruta, conocemos cada casa, sabemos dónde fabrican”, declaró el mandatario estadounidense en un evento en la Casa Blanca.
La renuncia de Maduro es un deseo del gobierno de Trump. Según la agencia de noticias Reuters, Washington incluso le dio un ultimátum al Presidente venezolano para que dejara el cargo antes del viernes 28 de noviembre, pero no atendió sus peticiones de dejar la presidencia.
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