Mundo

La caída en desgracia de Xu Jiayin: el magnate de Evergrande, figura central de la crisis inmobiliaria en China, es condenado a cadena perpetua

Quien llegara a ser el segundo hombre más rico de Asia fue encontrado culpable de fraude y múltiples delitos financieros.

Xu Jiayin, de 67 años y también conocido por su nombre cantonés Hui Ka Yan, llegó a ser el segundo hombre más rico de Asia en 2017.

Una de las mayores caídas en desgracia de Asia: el fundador del grupo Evergrande, uno de los hombres más ricos de China, fue sentenciado a cadena perpetua este jueves. Xu Jiayin fue encontrado culpable de múltiples delitos, en lo que es otro paso en la caída de uno de los símbolos del boom económico en el gigante asiático.

Xu Jiayin, de 67 años y también conocido por su nombre cantonés Hui Ka Yan, se había declarado culpable en abril de múltiples cargos relacionados con su etapa como presidente de la mayor promotora inmobiliaria de China, entre ellos fraude y malversación de fondos. Esto culmina la estrepitosa caída de este empresario, quien surgió de orígenes humildes durante una época política convulsa, para ascender hasta las más altas esferas de influencia y riqueza en Asia. Llegó a ser el segundo hombre más rico de Asia en 2017 con una fortuna superior a los 42.000 millones de dólares.

Xu Jiayin durante la audiencia del proceso contra Evergrande.

Además de la cadena perpetua, se ordenó el decomiso de sus bienes personales de Xu y se le privó de todos sus derechos políticos, según informó la agencia oficial de noticias china Xinhua, citando el fallo dictado por un tribunal de la metrópolis de Shenzhen.

Otros cinco altos ejecutivos del Grupo Evergrande también fueron condenados el jueves a penas de prisión de entre seis y 18 años por delitos como fraude, dijo el tribunal. Un total de 56 personas fueron condenadas a prisión, incluidos los dos hijos de Xu, siendo la pena más corta un año y 10 meses.

Por su parte, el grupo Evergrande fue multado con 8.820 millones de yuanes (unos 1.300 millones de dólares) y Evergrande Real Estate con 7.000 millones de yuanes (unos 1.000 millones de dólares). Con eso, se emite una de las mayores multas penales corporativas jamás impuestas por el gobierno chino.

“La conducta delictiva de China Evergrande Group, Evergrande Real Estate y Hui Ka Yan alteró gravemente el orden de la economía de mercado socialista, vulneró los derechos de propiedad pública y privada y socavó la integridad de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones”, señaló la sentencia.

El tribunal también determinó que Evergrande Group y Xu obtuvieron el control de instituciones financieras mediante sobornos y otros medios, y consiguieron ilegalmente fondos de crédito y seguros para uso del grupo Evergrande. Estas acciones implicaron delitos como el ofrecimiento de sobornos por parte de una entidad, la concesión ilegal de préstamos y el uso ilícito de fondos.

Asimismo, el tribunal indicó que Xu se aprovechó de su cargo como presidente de Evergrande Real Estate para organizar fraudes financieros y apropiarse indebidamente de bienes de la empresa, en forma de pago de dividendos.

Xu Jiayin, fundador de Evergrande.

Esta sentencia es un momento clave en medio de la crisis inmobiliaria que está viviendo China, donde la confianza de los consumidores se ha visto mermada. La historia de Xu Jiyian era, hasta ahora, la clásica de un millonario que empezó desde abajo, “un hombre que se hizo a sí mismo”.

Nacido en 1958, el año en que el líder Mao Zedong lanzó su “Gran Salto Adelante”, un plan de industrialización que provocó una hambruna masiva, Xu creció en el seno de una familia rural en la aldea de Jutaigang, en la provincia de Henan.

Xu, cuya madre murió cuando él tenía un año, recordó en un discurso cómo sólo comía batata y pan al vapor en sus años escolares. “Las sábanas que coloqué, las colchas que cubrí y la ropa que usé estaban cubiertas con montones de parches”, dijo. “En ese momento, mi mayor deseo era salir del campo, encontrar un trabajo y poder comer mejor”.

Después de dejar la escuela en 1976, el final de la Revolución Cultural que duró una década, luchó por encontrar trabajo. Se desempeñó en una granja y como guardia de seguridad mientras intentaba entrar a la universidad. Estudió metalurgia en Wuhan, en tanto estudiante becado.

Comenzó su vida laboral en una fábrica de acero estatal. Sin embargo, en 1992, con unos ahorros de 20 mil yuanes (menos de 3 mil dólares), se dirigió a la pujante ciudad de Shenzhen, situada al otro lado de la frontera con la entonces colonia británica de Hong Kong, para perseguir sus sueños en el sector inmobiliario. Dos años más tarde, llevó a cabo su primer proyecto en Guangzhou.

En 1996 fundó la empresa que le catapultaría a la relevancia nacional y a una riqueza inimaginable. Durante las dos décadas siguientes, Evergrande construyó muchas de las viviendas, edificios de oficinas e infraestructuras urbanas que impulsaron el milagroso crecimiento económico de China.

En su apogeo, Evergrande contó con unos 200 mil empleados, generaba más de 110 mil millones de dólares en ventas y poseía más de 1.300 proyectos inmobiliarios en más de 280 ciudades. Financiaba un club de fútbol, ​​el Guangzhou Evergrande, que llegó a proclamarse campeón de China y de Asia.

También se hizo conocido por su amor por las marcas de lujo, particularmente la marca francesa Hermes, lo que le valió el apodo de “Belt Xu” después de ser visto usando un cinturón Hermes en el congreso político nacional. Algunos especularon que su éxito se debió a relaciones cercanas y útiles, incluso con el hermano del exprimer ministro Wen Jiabao.

Sin embargo, a lo largo de los años, el gusto de Xu por los yates y el lujo chocó con la represión del presidente Xi Jinping contra la riqueza extrema mientras Beijing intensificaba su vigilancia sobre la corrupción dentro del sector financiero.

Xu Jiayin, fundador de Evergrande. Getty Images

El sector inmobiliario y las industrias afines solían representar hasta el 30% del PIB de China en esos tiempos. Desde hacía mucho, a los analistas les preocupaba que el colapso de Evergrande pudiera desencadenar riesgos más amplios para el mercado inmobiliario chino, perjudicando a los propietarios de viviendas y al sistema financiero mundial en su conjunto. Su agresiva estrategia de expansión terminó siendo un arma de doble filo, ya que acumuló una deuda récord que la convirtió e la promotora inmobiliaria más endeudada del mundo, según Nikkei.

Durante los años de auge inmobiliario en China, muchas promotoras como Evergrande acumularon enormes deudas para construir viviendas, alimentando así la demanda a medida que el país ganaba riqueza. El consiguiente exceso de oferta de viviendas ha dado lugar a la aparición de barrios fantasma y proyectos abandonados en numerosas localidades.

Los observadores que evalúan la salud de la segunda economía más grande del mundo han seguido de cerca la saga de Evergrande y problemas similares que enfrentan otros gigantes inmobiliarios, incluidos Country Garden y Vanke. Los precios de las viviendas nuevas en China se han estado contrayendo durante tres años.

El año pasado, las ventas de viviendas nuevas en China cayeron a su nivel más bajo desde 2014, según datos oficiales, situándose en apenas 7,3 billones de yuanes (1,08 billones de dólares), frente a los 16,2 billones de yuanes (2,4 billones de dólares) registrados en 2021, en pleno apogeo del sector. Aunque Beijing ha implementado diversas medidas en los últimos años para estabilizar el mercado inmobiliario, no se vislumbra el fin de la crisis.

Más sobre:ChinaCrisis inmobiliariaXu JiayinEvergrandeMundo

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE