Netanyahu acepta unirse a “Junta de la Paz” en medio de operaciones en Gaza y demolición de sede de la UNRWA
De esta forma, el primer ministro israelí pasará, tras más de dos años de ofensiva y manteniendo aún tropas y territorio ocupado en el enclave palestino, a formar parte del órgano encargado, según la descripción de la Casa Blanca, de "proporcionar supervisión estratégica, movilizar recursos internacionales y garantizar la rendición de cuentas mientras Gaza pasa del conflicto a la paz y el desarrollo".
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aceptó la oferta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para unirse a la “Junta de la Paz” establecida por el magnate que supervisará el desarrollo del acuerdo de alto el fuego en Gaza, aun cuando sus estatutos no parecen limitar sus funciones al territorio palestino.
“El primer ministro, Benjamin Netanyahu, anunció que aceptó la invitación del presidente estadounidense Donald Trump y se unirá como miembro del Consejo Supremo de Paz, que estará compuesto por líderes mundiales”, recoge un comunicado difundido este miércoles por la oficina del mandatario israelí. Decenas de países y líderes han afirmado haber recibido una invitación, entre ellos aliados cercanos de Estados Unidos, pero también adversarios.
De esta forma, Netanyahu pasará, tras más de dos años de ofensiva y manteniendo aún tropas y territorio ocupado en el enclave palestino, a formar parte del órgano encargado, según la descripción de la Casa Blanca, de “proporcionar supervisión estratégica, movilizar recursos internacionales y garantizar la rendición de cuentas mientras Gaza pasa del conflicto a la paz y el desarrollo”.
Otros dirigentes como el presidente de Argentina, Javier Milei; el de Paraguay, Santiago Peña; y el de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ya habían confirmado haber recibido una carta de Trump para unirse. El lunes, el Kremlin confirmó, a su vez, que el líder ruso Vladimir Putin, había “recibido por canales diplomáticos la propuesta de entrar a formar parte de la Junta de la Paz”, según dijo Dmitri Peskov, portavoz ruso.
Mientras, fuentes del entorno del presidente francés, Emmanuel Macron, aseguraron que Francia ha rechazado ser integrante al considerar que la propuesta actual va más allá de la situación en Gaza y plantea cuestiones “sobre el respeto de los principios y de la estructura de Naciones Unidas que no se pueden cuestionar”.
Noruega también expresó este miércoles su rechazo a la invitación. “La propuesta estadounidense plantea una serie de cuestiones que requieren un diálogo más profundo con Estados Unidos. Noruega no se sumará a los acuerdos propuestos para la Junta de la Paz y, por tanto, no asistirá a la ceremonia de firma en Davos”, confirmó a Europa Press el secretario de Estado, Kristoffer Thoner. “Para Noruega es importante cómo se vincula esta propuesta con estructuras establecidas como Naciones Unidas y con nuestros compromisos internacionales”, enfatizó.
En cambio, Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos anunciaron este miércoles que participarán en la Junta de Paz para Gaza, creada a raíz de una propuesta de Estados Unidos para el futuro del enclave palestino.
Por su parte, el Vaticano dijo que está examinando la invitación que Trump envió al Papa León XIV para participar en la Junta de la Paz para la Franja de Gaza, aunque descartó su participación desde el punto de vista financiero, según informó el portal oficial Vatican News.
Evacuación forzada
El martes, un día antes que Netanyahu aceptara unirse a la Junta de la Paz, el Ejército israelí ordenó a decenas de familias palestinas del sur de la Franja de Gaza que abandonaran sus hogares, en lo que sería la primera evacuación forzada desde la firma del acuerdo de alto el fuego, según informes de los residentes citados por Reuters.
Residentes de la ciudad de Bani Suhaila, vecina de Khan Younis, al sur del territorio, informaron que el lunes se lanzaron panfletos contra familias que viven en campamentos de tiendas de campaña en el barrio de Al-Reqeb.
“Mensaje urgente. La zona está bajo el control de las Fuerzas de Defensa de Israel. Deben abandonar el lugar inmediatamente”, decían los panfletos, escritos en árabe, hebreo e inglés. Residentes y un miembro de Hamas afirmaron que era la primera vez que se lanzaban panfletos de este tipo desde el acuerdo de alto el fuego.
Ismail Al-Thawabta, director de la oficina de prensa del gobierno de Gaza, controlado por Hamas, declaró que el Ejército israelí ha ampliado la zona bajo su control en el este de Khan Younis cinco veces desde el alto el fuego, lo que ha obligado al desplazamiento de al menos 9.000 personas.
Prácticamente toda la población, de más de dos millones de personas, está confinada en aproximadamente un tercio del territorio de Gaza, principalmente en tiendas de campaña improvisadas y edificios dañados, donde la vida se ha reanudado bajo el control de una administración liderada por militantes de Hamas.
Este miércoles, hospitales de Gaza informaron que las fuerzas israelíes mataron al menos a 11 palestinos, incluidos dos niños de 13 años y tres periodistas, en el último episodio de violencia que socava un alto el fuego de tres meses de duración.
La semana pasada, Estados Unidos anunció el inicio de la segunda fase de su plan para poner fin a la guerra en Gaza, centrándose en la desmilitarización de Hamás, la creación de una administración tecnocrática palestina y la reconstrucción del territorio. Cómo se logrará esto aún no está claro.
El martes también, excavadoras israelíes comenzaron a demoler el complejo de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) ubicado en el barrio de Sheij Jarrah, en el ocupado Jerusalén Este, después de que Israel vetara hace un año su actividad en su territorio y retirara la inmunidad a sus instalaciones, en una decisión inédita.
En un comunicado justificando el asalto a la sede de la UNRWA, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí asegura que “el complejo no goza de inmunidad alguna” y que su confiscación se produce “de conformidad con el derecho israelí e internacional”.
Pero el máximo responsable de la UNRWA, Philippe Lazzarini, denunció que la demolición marca “un nuevo nivel de desafío abierto y deliberado al derecho internacional, incluyendo los privilegios e inmunidades de Naciones Unidas, por parte del Estado de Israel”, coincidió.
Según el diario El País, se trata del último episodio de la campaña israelí de larga data contra la UNRWA, recrudecida tras el ataque de Hamas de octubre de 2023. Israel acusó a 12 de sus empleados locales en Gaza de estar entre los miles que participaron en él, y Lazzarini despidió a nueve de ellos (por la gravedad de las acusaciones) antes incluso de investigarlo.
En octubre, el Tribunal Internacional de La Haya concluyó que Israel no probó los vínculos con Hamas ni una brecha en su obligación de neutralidad, y le ordenó “facilitar la labor de UNRWA y respetar su trabajo y la inviolabilidad de las instalaciones de Naciones Unidas en los territorios palestinos ocupados”.
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