Nicolás Albertoni, exvicecanciller de Uruguay: “Bachelet sería una gran secretaria general de la ONU”
El subsecretario de Relaciones Exteriores durante la administración del presidente Luis Lacalle Pou se refiere también a los desafíos para el multilateralismo en el escenario actual y el impacto de la operación militar estadounidense que terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
En el marco del Congreso Futuro, el exsubsecretario de Relaciones Exteriores de Uruguay, Nicolás Albertoni, participará este miércoles en el panel “Multilateralismo: Desafíos y oportunidades en un mundo en transición”, que contará con la presencia de la expresidenta chilena y candidata a la secretaría general de Naciones Unidas, Michelle Bachelet.
Subsecretario de Relaciones Exteriores entre diciembre de 2022 y marzo de 2025, durante la administración del presidente Luis Lacalle Pou, Albertoni actualmente es docente e investigador de la Universidad Católica del Uruguay.
En conversación con La Tercera, el doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad del Sur de California abordó el impacto de la operación militar estadounidense que terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, los desafíos para el multilateralismo en el escenario actual y la candidatura de Bachelet a la ONU, entre otros temas.
A propósito del tema del panel en que participará en el Congreso Futuro, ¿cree que el multilateralismo hoy está en crisis?
Creo que hemos llegado a ese lugar común en asignarle que el multilateralismo está en crisis, pero yo soy de los que cree que no está en crisis sino que está justamente enfrentando un mundo en crisis, que parece un juego de palabras, pero al final del día cuenta porque a veces se les asigna mucho a las instituciones una razón de su momento cuando en realidad un momento también es consecuencia de otro, entonces las instituciones por sí solas no son nada.
Realmente estamos siendo testigos ante una acumulación de lo que llamaban los politólogos norteamericanos David y Ruth Collier en su momento coyunturas críticas. El mundo siempre las vivió, pero yo creo que el diferencial de lo que estamos viviendo hoy es la acumulación de coyunturas críticas, que eso sí es un diferencial. El mundo hoy es más interdependiente de sí mismo como nunca antes. Hoy nada de lo que pasa en un país, directa o indirectamente, puede haber sido razón o consecuencia de lo que puede estar pasando en otro. Basta con ver lo que pasó en Ucrania, que muchos pensamos en América Latina que era un conflicto localizado, hasta que nos dimos cuenta que cerca del 20% de los fertilizantes venían de esa subregión.
¿Y cuánto desafía al multilateralismo hoy la irrupción de un fenómeno como Trump, que desprecia instituciones como la ONU, por ejemplo?
Yo creo que intensifica un proceso que ya venía, pero a veces los riesgos en que podemos caer con perfiles como los de Trump es asignarles toda la culpa. Naturalmente con su estilo, con su retórica, yo creo que genera factores de más incertidumbre. No saber si una tensión como la que se está generando en el Caribe es extrapolable mañana a otro país en Medio Oriente, o incluso a otro país latinoamericano, genera incertidumbre.
También nos genera otro elemento, por ejemplo, en el mundo económico y comercial. La verdad que no soy de los que cree que este proteccionismo que se está generando en términos comerciales necesariamente vino para quedarse. Yo soy de los que cree que realmente es imposible pensar que ante tantos años de evidencia, de un comercio abierto y sus efectos, ahora como si nada, un mundo va a pasar a una fase proteccionista. Entonces, quiero creer que en ese factor económico, el factor Trump, no es netamente un factor que intensifica los problemas que ya había, sino que en este caso lo económico puede ser netamente coyuntural.
Realmente yo creo que va a tener un desafío enorme, él o la siguiente secretaria general de Naciones Unidas. Yo creo que se necesita una secretaria general, un secretario general con más acción y quizá menos discursos. Ir de lleno a una inflación de instituciones multilaterales, que yo creo que, de cierto modo, pueden ser parte del origen de esa dilución de poder. Y me animo a mencionar que no tengo dudas que la presidenta Bachelet sería una gran secretaria general.
En una reciente entrevista con nuestro diario, el ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, dijo que el concepto de derecho internacional ha sido “sobrevalorado”. ¿Cómo valora el rol del derecho internacional en este momento? ¿Está en crisis o no?
No le asigno tan fácilmente una palabra como crisis a algo que ha subsistido por tantas décadas, ocho décadas. Quizá la única connotación de crisis que hay es pretender a que el sistema que siempre funcionó va a seguir funcionando. El mundo cambió. Hoy estamos en un mundo en el que el 70% de la población mundial vive en autocracias. Por primera vez después de dos décadas, V-Dem, que es una base de datos histórica sueca, muestra que las autocracias pasan a superar las democracias: 92 contra 88.
Entonces, el mundo es otro. El mundo que vivimos hoy ya no es hijo de las guerras, en términos de guerras mundiales, sino que nieto de las guerras. Y es mucho más hijo hoy de un mundo de cambio sistémico que de una lógica de guerra. ¿Por qué digo todo esto? Porque el derecho internacional fue pensado para esa lógica y hay que asumirlo. Y el desafío, que sí puede estar al borde de transformarse en crisis, es cuando no hay un autoconvencimiento de que realmente hay que reformar las cosas. Por ejemplo, la reforma del Consejo de Seguridad, que es un tema tan mentado, pero hoy ya no es solo importante, sino que urgente. No puede ser que el Consejo no sea integrado por países, desde una perspectiva latinoamericana, como Brasil.
Yo creo que el derecho internacional, en el marco que le ha dado el multilateralismo, sí está al borde de la obsolescencia. Y ahí está la crisis. No es que ya no sirve más.
¿Cuál es su impresión sobre el proceso de transición del que se habla en Venezuela?
Muy buen punto, porque yo creo que la historia no ha terminado. Como hubo una historia antes del 3 de enero, se abre una historia después del 3. Claramente no ha finalizado. Yo creo que cuando veamos toda la película, el saldo de justicia, si es que la hay, porque para la muerte por violación de los derechos humanos, nunca es justa, pero si hay algo de justicia histórica, va a ser que haya una transición democrática. Por eso esta historia lejos está de haber acabado.
Samuel Huntington decía que cuando se generan estos cambios radicales, hacia una transición, el primer paso siguiente no es la transición en sí, sino la reconstrucción del mercado, la reconstrucción de la institucionalidad económica y política. Si mañana se pone el gobierno, que muchos creemos que es democráticamente electo, de Edmundo González, si se lo pone en Miraflores, seguro implosiona el sistema. ¿Por qué? Porque no hay una reconstrucción. Cayó el dictador, pero no el régimen.
¿Y cómo ve el giro a la derecha que ha experimentado la región? ¿Qué desafíos ve para este sector?
Esta ola, por así llamarlo, o nueva época que puede venir, que podrá terminar, podrá continuar, de derecha, la veo mucho más dialogante, la veo mucho más focalizada en los temas. Después diremos si lo van a resolver o no, después diremos si la receta de Milei funcionará o no para Argentina, pero sí es temática, no es contestataria y uno ve que gran parte de la política en Milei fue doméstica, no fue contestataria.
Tiendo a pensar que va a ser más focalizada en los temas y con rasgos de mayor diálogo, que quizá antes no lo habíamos visto tan patente, pero con rasgos de mayor diálogo, como lo habíamos visto tan patente en la izquierda también. Entonces hay una madurez de los dos lados y quiero creer que si mañana puede haber un retorno, una ola de izquierda, también se están dando esos procesos evolutivos que tienen su nacimiento en el retorno a la democracia.
Usted mencionó la opción de Bachelet en la ONU. ¿Cuán viable ve su candidatura?
Yo lo que sí quiero resaltar, que no tengo dudas, es que la presidenta Bachelet sería una gran secretaria general para estos tiempos. A veces también hay que poner en contexto la importancia de América Latina en todo esto. El hecho de que pueda ser una o un latinoamericano ya es un dato interesante, un dato importante. Así como tampoco es menor que hasta ahora América Latina es la única región, con esta salvedad del Caribe, sin un conflicto entre Estados. Tenemos mil desafíos, pobreza, inseguridad, narcotráfico latente, pero no hay conflictos entre Estados, no somos países en guerra, ninguno. América Latina tiene algo para decirle al mundo en base a su historia, en base a sus sufrimientos. Ese hecho no es menor.
Todos los candidatos potenciales tienen sus propios desafíos. Si sabemos que es un perfil que ha mostrado -como también creo que los otros que están en carrera han mostrado- tradición. Dos veces presidenta de un país tan relevante como Chile me parece que es una muy buena carta de presentación. Repito, yo lo dejaría en la importancia de resaltar que sería una gran secretaria general, no tengas dudas.
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