Portugal y Suecia destacan en Europa por gestión de la pandemia

Ciudadanos disfrutan de un día soleado en botes y kayaks el sábado en Estocolmo, Suecia.

Mientras el continente lucha contra los rebrotes derivados del desconfinamiento, ambos países han logrado contener la transmisión del virus en sus territorios.




“A medida que los países recuperaron el control de la transmisión y aliviaron la carga sobre los sistemas de salud, muchas medidas se relajaron o eliminaron para permitir una forma de vida más viable con el virus en circulación. Después de eso, se ha informado de un aumento reciente de nuevos casos de Covid-19 en muchos países de la Unión Europea”, señala un informe del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades publicado el martes, que comparó la situación sanitaria que presentan 31 países europeos.

Pese a que el documento no es optimista, destaca la gestión de Suecia y Portugal, que han tenido estrategias efectivas para controlar el virus y han logrado la mayor reducción de los contagios en la región.

Las infecciones en Lisboa se dispararon en junio, lo que llevó a Portugal -que ha registrado más de 53 mil casos- a la lista negra después de haber sido un país modelo durante la peor etapa de la pandemia en Europa. Sin embargo, en las últimas semanas han tenido las menores cifras de casos semanales y de ingresos a unidades de cuidados intensivos desde marzo.

La mejoría se debe, según expertos, al refuerzo de los dispositivos de rastreo y el confinamiento voluntario al que estuvieron sometidos en julio los 19 barrios más afectados por el Covid-19. Además, Portugal es uno de los países de la Unión Europea que más pruebas realiza, con 923 por cada 100 mil habitantes.

De esta manera, los portugueses lograron que el número de infecciones diarias disminuyera casi un 30% entre mediados de julio y principios de agosto. Sin embargo, los epidemiólogos aseguran que aún hay mucho por hacer para controlar el virus antes de la llegada del otoño europeo. Todavía les queda una barrera por cruzar, que es la de situarse debajo de los 20 casos diarios en 14 días por 100 mil habitantes. Todas las regiones están por debajo del umbral, excepto la de Lisboa, que se ubica en 41 y hace dos semanas superaba los 60.

En Suecia, en tanto, el manejo de la crisis ha sido muy distinto a otros países de la región, como España o Italia. En lugar de imponer un cierre generalizado, el país nórdico optó por pedir a sus ciudadanos que mantengan la distancia recomendada, limitando las restricciones a los grandes eventos.

Desde la segunda mitad de abril, la evolución de la mortalidad en el país escandinavo -que supera los 83 mil contagios- se ha visto reflejada en una curva decreciente. La figura clave para lograr esto ha sido el epidemiólogo Anders Tegnell, quien recientemente dijo que uno de cada tres ciudadanos podría haber desarrollado anticuerpos contra el virus, lo que acercaría a Suecia a un escenario de “inmunidad de rebaño”.

Tegnell también ha señalado que la mortalidad ha estado concentrada en los adultos mayores, que han sufrido 5.000 de las cerca de 5.700 muertes provocadas por la pandemia.

Pese a que el experto ha admitido que hubo una respuesta tardía por parte del gobierno, se enorgullece por el hecho de que el país no ha sufrido rebrotes.

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