Roberto Sánchez, el heredero de Pedro Castillo que se encamina a disputar el balotaje con Keiko Fujimori
El segundo puesto para pasar al balotaje en las elecciones peruanas se pelea voto a voto. Así con el 91,5% de los votos escrutados, el candidato presidencial de Juntos por el Perú tenía -hasta ahora- una ventaja de poco más de 35.000 votos por sobre el aspirante de Renovación Popular, Rafael López Aliaga.
Usando el sombrero campesino que le habría pasado el preso expresidente Pedro Castillo, el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, remontó en el conteo de votos de las elecciones peruanas celebradas el domingo y lunes, luego que comenzaran a llegar las papeletas de las zonas rurales. Este miércoles, obtenía 12% de los votos, por lo que disputaría la segunda vuelta contra Keiko Fujimori el 7 de junio próximo.
El segundo puesto para pasar al balotaje en las elecciones peruanas se pelea voto a voto. Así con el 91,5% de los votos escrutados, el candidato presidencial de Juntos por el Perú tenía -hasta ahora- una ventaja de poco más de 35.000 votos por sobre el aspirante de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien obtenía el 11,8% de los sufragios. La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, mantenía el liderazgo con el 17%.
De acuerdo a los resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el respaldo de Sánchez proviene de las votaciones en regiones en las que ocupa el primer lugar, como en Amazonas, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Madre de Dios, Moquegua, Puno y San Martín.
Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos, señaló al diario La República que la presencia de Keiko Fujimori es “bastante pareja” a nivel nacional. En cambio, Roberto Sánchez concentra la mayoría de votos en regiones y solo un 3% en Lima.
En su primera conferencia tras la votación, luego de que el resultado a boca de urna de Ipsos/Perú21/Latina lo ubicara en el segundo puesto con un empate técnico con López Aliaga y Jorge Nieto, Sánchez prometió recorrer “todos los pueblos para convocarlos a la refundación de la patria”.
Añadió que en caso de pasar a segunda vuelta, “como movimiento social de la izquierda provinciana”, promoverá una Asamblea Constituyente basada en igualdad de derechos.
Sánchez también dijo que tendrá como prioridades la lucha contra la pobreza y hacer que la modernidad llegue a todos los puntos del país. Además, recordó que su programa electoral apuesta por nacionalizar recursos naturales “que son del pueblo”.
El excongresista de 57 años y presidente de Juntos por el Perú, conquistó al electorado, se define a sí mismo como el “candidato presidencial castillista”. Busca reivindicar, con sombrero incluido, la figura del expresidente Pedro Castillo, que gobernó el país entre julio de 2021 y diciembre de 2022, luego de su fallido autogolpe de Estado. Condenado a prisión por conspiración para la rebelión, rechaza tales acusaciones.
De hecho, una de las promesas centrales de Sánchez en su campaña es liberar a Castillo, a quien considera víctima de un “complot golpista”, y recuperar el gobierno “para el pueblo”. “Ha llegado el momento de la verdadera refundación de la patria: una patria soberana, justa y construida desde las bases del pueblo peruano”, ha dicho.
A diferencia de Castillo, Sánchez estudió Psicología Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, y ejerció como psicoterapeuta individual y grupal en la década del 1990. Tiene experiencia en la gestión pública administrativa en el Ministerio de Salud y otras áreas del gobierno peruano, al igual que como consultor privado.
Nació en la agrícola población de Huaral, al norte de Lima, hoy vive en el acomodado distrito de San Borja de la capital peruana.
Lleva vinculado a la política al menos 20 años desde que incursionó en ella en el Partido Humanista, del exministro Yehude Simon, quien lo ha acusado de traición y de haberle robado el partido cuando fue procesado por el escándalo de corrupción de Odebrecht.
El actual candidato tomó el control del partido y en las elecciones de 2021 fue elegido congresista al integrar en sus listas una alianza de izquierdas de la que quedó fuera el partido Perú Libre, con el que Castillo ganó ese proceso electoral.
Sin embargo, pronto se ganó la confianza de Castillo, y durante su mandato fue ministro de Comercio Exterior y Turismo siendo el más leal al ser el único que permaneció dentro del Consejo de Ministros desde el comienzo del mandato, el que concluyó abruptamente con el intento de golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022.
Solo dimitió tras el intento de golpe de Estado al manifestar que no estaba de acuerdo con él, y posteriormente se abstuvo de votar la vacancia (destitución presidencial) en el Congreso, lo que le ha sido enrostrado en esta campaña electoral al recriminarle que no votara en contra.
Luego prosiguió su labor de congresista donde enarboló la bandera de los mineros informales que no completaron el plazo que el Estado había dado para formalizarse y no ser considerados ilegales, al punto de que uno de sus pilares de la campaña este año ha sido la promesa de permitir que cualquier persona pueda extraer minerales de la tierra, al considerarlo una “actividad ancestral” en Perú. De hecho, ya señaló que de convertirse en presidente quiere elaborar una nueva ley que proteja a los mineros informales.
Para estas elecciones integró a su partido a los candidatos de Todo con el Pueblo, el partido creado por Castillo que no pudo inscribirse a tiempo para estas elecciones, de modo que acogió a familiares directos del exgobernante como sus hermanos José Mercedes e Irma, así como su cuñada Yenifer Paredes, indicó la prensa peruana.
Además, cuenta con el respaldo del líder ultranacionalista y etnocacerista Antauro Humala, hermano del encarcelado expresidente Ollanta Humala (2011-2016), que en 2022 salió en libertad tras cumplir más de 17 años de prisión por el Andahuaylazo, un levantamiento militar en 2005 que dejó cinco policías muertos.
En su campaña, Sánchez encendió las alarmas de los mercados al anunciar que no quiere que siga el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, símbolo de la estabilidad económica del país tras más de 20 años en el cargo.
“Usted, señor Julio Velarde, no nos representa. Nosotros, en nuestro primer día de gobierno, lo vamos a echar”, dijo recientemente. Incluso también planteó cambios estructurales al sistema económico vigente, señalando la necesidad de modificar el capítulo económico de la Constitución Política de 1993.
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