Trump cede y acepta extender su ultimátum a Irán en medio de inciertos escenarios en la región
El mandatario había dado plazo hasta el martes a las 20 horas para que Irán permitiera el libre tránsito marítimo a través del estrecho de Ormuz e incluso había amenazado con aniquilar a "toda una civilización". Irán e Israel también aceptaron la propuesta de alto el fuego.
La amenaza del presidente Donald Trump de aniquilar a “toda una civilización, para no volver jamás” provocó temores en la comunidad internacional sobre el posible lanzamiento de una bomba nuclear. Sin embargo, tras horas de tensión el mandatario nuevamente dio pie atrás y aceptó la propuesta hecha por Pakistán de extender dos semanas más el ultimátum otorgado a las autoridades de Teherán, a pocas horas de que este expirara.
En una publicación en Truth Social, afirmó que el alto el fuego está condicionado a que Irán reabra el estrecho de Ormuz, calificándolo de alto el fuego bilateral. Añadió que recibió una propuesta de alto el fuego viable por parte de Irán.
“La razón para hacerlo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán y la paz en Medio Oriente”, añadió.
Trump había dado plazo hasta el martes a las 20 horas para que Irán permitiera el libre tránsito marítimo a través del estrecho, una ruta clave para el transporte de petróleo y gas, si no quería enfrentar consecuencias devastadoras, por lo que Teherán decidió suspender las conversaciones para un alto el fuego, aumentando la tensión.
El acuerdo se logró gracias a intensas negociaciones y fue el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien le pidió el martes a Trump y al régimen iraní que acordaran un alto el fuego de dos semanas para dar tiempo a las conversaciones de paz.
No es la primera vez que Trump decide no llevar adelante sus amenazas contra Irán. El 21 de marzo le había dado al régimen de Teherán 48 horas, y cuando se cumplió, ese plazo fue pospuesto cinco días, y lo volvió a postergar por diez días. El 4 de abril volvió a dar 48 horas y un día después lo postergó hasta el martes 7 hasta las 8 de la tarde.
Según informó The New York Times, Irán también aceptó la propuesta de alto el fuego tras intensos esfuerzos diplomáticos y los medios iraníes dijeron que las conversaciones con Estados Unidos se celebrarán el 10 de abril. Mientras que la cadena CNN señaló que Israel forma parte del alto el fuego de dos semanas.
Según informó el portal Axios, un funcionario de la Casa Blanca afirmó que el alto el fuego entrará en vigor cuando Irán abra el estrecho de Ormuz. Sobre este tema, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán dijo que el paso estará permitido durante las próximas dos semanas bajo control militar iraní. Abbas Araqchi también afirmó que Irán detendría sus ataques si cesaban los ataques en su contra.
Durante semanas, Donald Trump ha exigido a Irán que reabra el estrecho de Ormuz, por donde transita hasta una quinta parte del petróleo mundial. El cierre ha provocado un aumento en los precios de la energía, generando caos en la economía global.
En medio de esto, los combates se han intensificado. Estados Unidos atacó objetivos militares en el principal centro de exportación de petróleo de Irán. El ejército israelí anunció ataques aéreos contra ocho puentes en Irán y advirtió a los iraníes que no viajaran en tren hasta las 9 de la noche, hora local. Los medios estatales iraníes informaron que al menos tres personas murieron cuando un puente ferroviario fue alcanzado en la ciudad central de Kashan.
El martes, algunos iraníes formaron cadenas humanas a lo largo de puentes y alrededor de centrales eléctricas en todo el país, según mostraron videos y fotografías publicados por medios estatales y locales. No está claro si las manifestaciones fueron espontáneas o planificadas por el gobierno.
Irán atacó instalaciones energéticas en países del Golfo Pérsico aliados de Estados Unidos. El Ministerio de Defensa de Arabia Saudita informó que restos de un misil interceptado cayeron cerca de instalaciones energéticas en el este del país y que se está evaluando la magnitud de los daños. El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos declaró que Irán lanzó misiles y drones.
Guerra prolongada
A los sectores más duros y extremistas que ahora están al mando en Teherán les atrae la idea de una escalada y un conflicto en toda la región.
Estados Unidos e Israel han eliminado a varios altos mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica desde que se lanzó la operación Furia Épica el 28 de febrero pasado, pero los que quedan se preparan para una batalla prolongada, sin temor alguno a las amenazas de Trump de destruir la infraestructura civil. Esto podría desencadenar un recrudecimiento de los combates que involucraría aún más a los países de Medio Oriente y agravaría la crisis energética mundial, indicó la agencia Bloomberg.
Por ejemplo, una milicia iraquí vinculada a la Guardia Revolucionaria advirtió el martes en su canal de Telegram que, si Trump cumple su amenaza de aniquilar por completo a Irán, atacaría el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, para “sumir al mundo en una guerra energética”. Arabia Saudita ha estado utilizando la terminal de Yanbu para exportar casi 5 millones de barriles de petróleo al día y así sortear el bloqueo iraní del estratégico estrecho de Ormuz.
“El grupo de personas que están institucional y personalmente comprometidas con la resiliencia y la supervivencia del régimen ahora tienen el control”, dijo a Bloomberg, Sanam Vakil, directora del programa para Medio Oriente y Norte de África de Chatham House, con sede en Londres. “Será difícil convencerlos de que es el momento de negociar, y por eso los términos y condiciones que Irán sigue poniendo sobre la mesa son tan maximalistas”.
Vakil dijo que la facción más radical de Irán no quiere ceder demasiado pronto, mientras que el grupo reformista, más débil, está “buscando una salida” porque cree que Teherán tiene ahora una influencia significativa gracias a su control de Ormuz.
Cada vez está más claro que los líderes iraníes, como el presidente Masoud Pezeshkian y el ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi, que podrían estar más abiertos a un acuerdo con Trump, no comprenden del todo lo que está sucediendo en el plano militar, dijo un funcionario europeo cuyo gobierno se mantiene en contacto con ellos, y que solicitó el anonimato para poder hablar con libertad.
Es poco probable que las amenazas de Trump de destruir infraestructura civil, incluidas las instalaciones de agua y energía -posibles crímenes de guerra según el derecho internacional-, influyan en el régimen, dijo Karim Sadjadpour, investigador principal de la Fundación Carnegie, en una serie de publicaciones en X el lunes.
“Hormuz quedará inaccesible para los enemigos, y que sepan que si pretenden tomarla por la fuerza, no quedarán terminales de petróleo y gas”, declaró el lunes Abu Hussein Al-Hamidawi, comandante de la milicia Ktaib Hezbollah, respaldada por la Guardia Revolucionaria Islámica en Irak. Naim Qasem, líder de Hezbollah en el Líbano, instó al pueblo libanés a prepararse para una batalla prolongada y más sacrificios.
Lecciones de Ucrania
La reapertura del estrecho de Ormuz sin el envío de tropas terrestres se ha transformado en el gran desafío de Estados Unidos en esta guerra. Es por eso que lo ocurrido en Ucrania en 2022, tras la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, deja lecciones sobre los límites de la diplomacia en tiempos de conflicto.
Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala en 2022, su armada amenazó el principal puerto ucraniano de Odesa e interrumpió el flujo de cereales y otras exportaciones que impulsan la economía de Ucrania. Kiev tuvo que buscar alternativas con urgencia, por lo que recurrió al tránsito terrestre, más costoso, a través de sus vecinos occidentales y desvió parte de las exportaciones a puertos fluviales de menor calado.
“Era necesario mantener en funcionamiento los sectores críticos… y evitar el colapso de la economía”, dijo Yuriy Vaskov, el entonces viceministro de Infraestructuras.
A pesar de las medidas provisionales, las consecuencias se extendieron desde los puertos marítimos paralizados de la región ucraniana de Odesa hasta el mundo en desarrollo, que dependía del grano ucraniano y experimentó un aumento de los precios que exacerbó la escasez de alimentos.
En abril de ese año, las visitas del secretario general de la ONU, António Guterres a Ucrania, Rusia y Turquía, dieron inicio a un proceso de tres meses para elaborar un texto que satisficiera a todas las partes y permitiera reanudar las exportaciones de cereales por vía marítima a través de la Iniciativa de Granos del Mar Negro. Cuando se alcanzaron los acuerdos, mediados por la ONU, con cada país, estos abarcaron los productos agrícolas, ya que el resto de las mercancías continuaron enviándose desde los puertos fluviales, que no estaban sujetos al acuerdo.
Al principio, se reanudaron las exportaciones, pero Rusia comenzó a retrasar las inspecciones que estaba autorizada a realizar en virtud del acuerdo, según Vaskov. Cuando Rusia se negó a renovar el acuerdo en 2023, las exportaciones marítimas se detuvieron nuevamente, ya que ninguna autoridad externa podía garantizar la seguridad de los buques.
Los drones marítimos ucranianos obligaron a la Armada rusa a retirarse de las rutas marítimas en 2024, lo que permitió que las exportaciones agrícolas volvieran a niveles cercanos a los de antes de la guerra.
“Los regímenes terroristas comparten buenas prácticas. Lo que Irán hace hoy en el estrecho de Ormuz, Rusia lo hizo ayer en el mar Negro”, dijo el jueves el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, en una reunión internacional sobre el estrecho. “El problema es que Irán ha estudiado los errores de Rusia y ha aprendido de ellos”.
El mes pasado, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, declaró que había conversado con el secretario general de la ONU, António Guterres, sobre la idea de replicar el modelo del mar Negro en el estrecho de Ormuz, un acuerdo que contribuyó a su negociación. Irán mantiene su postura de prohibir el acceso al Golfo Pérsico a países no amigos y exigir que los buques que transiten por el estrecho paguen por el trayecto.
“Las diferencias geográficas y las capacidades militares de ambas partes implican que no todas las lecciones aprendidas en el mar Negro pueden extrapolarse al estrecho de Ormuz. Expertos y funcionarios han señalado que escoltar buques cisterna a través de este estrecho en una zona de guerra sería prácticamente imposible, dado que su estrechez amplía el arsenal de armas que Irán podría utilizar y complica cualquier respuesta militar”, escribió The Wall Street Journal.
“Para impulsar sus exportaciones, Ucrania ha puesto su mira en la Flota rusa del mar Negro. Irán, tras los ataques estadounidenses e israelíes contra sus activos navales, optó por un enfoque asimétrico que se basa en misiles antibuque terrestres, drones y enjambres de pequeñas embarcaciones de ataque”, añadió.
Ganador: Irán
La guerra ha puesto a Irán, que no rivaliza con ninguna superpotencia ni económica ni militarmente, en un puesto clave geoestratégico debido a su control sobre el punto energético más importante de la economía mundial: el estrecho de Ormuz.
Por este estrecho transitaban barcos de todos los países, pero luego de la guerra, Teherán estableció un bloqueo militar selectivo. “Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado transita por el estrecho. No existen alternativas reales a estas rutas de suministro a corto plazo. Si el control iraní sobre el estrecho persiste durante meses o años, como creo que podría ocurrir, transformará drásticamente el orden mundial en detrimento de Estados Unidos”, escribió en una columna, publicada por The New York Times, Robert Pape, académico de la Universidad de Chicago.
El experto explicó que Teherán ha controlado Ormuz sin cerrarlo, ya que el estrecho permanece abierto a los petroleros. Sin embargo, el tráfico ha disminuido en más del 90% desde que comenzó la guerra, “no porque Irán haya hundido todos los buques que entraban en el estrecho, sino porque, ante la amenaza creíble de un ataque, las aseguradoras retiraron o modificaron las coberturas contra riesgos de guerra. Impactar un buque de carga uno que otro día era más que suficiente para que el riesgo resultara inaceptable”.
“Las economías modernas no solo necesitan petróleo. También necesitan que se les entregue a tiempo, en grandes cantidades y con un riesgo predecible. Cuando esa fiabilidad se rompe, los mercados de seguros se endurecen, los precios del transporte se disparan y los gobiernos empiezan a ver el acceso a la energía como un complejo desafío estratégico en lugar de una simple transacción de mercado”, escribió.
Y es ahí donde Estados Unidos tiene un problema, porque tendría que tener una operación militar permanente en Ormuz para proteger a cada cargamento petrolero que transita. Por su parte, Irán solo necesitaría atacar uno de estos barcos ocasionalmente para sembrar dudas sobre la fiabilidad de los envíos mundiales de petróleo.
“Si persiste la incertidumbre, el acuerdo del Golfo inevitablemente cambiará, dando paso a un orden regional diferente, en el que los estados del Golfo se adaptarán cada vez más al actor que puede influir más directamente en la fiabilidad de sus exportaciones. Ese actor es ahora Irán”, escribió Pape.
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