Por Paula ParejaCardenal Fernando Chomali entrega mensaje a empresarios y presenta decálogo que invita “reflexionar” sobre la industria y los empleos
Frente a cerca de 300 empresarios, el arzobispo de Santiago entregó un mensaje donde invitó a "reflexionar sobre el sentido de la empresa” e hizo un llamado para avanzar en oportunidades laborales para jóvenes, mujeres, migrantes y personas con discapacidad.

El arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomali, presentó este viernes una nueva carta a los empresarios, denominada “La empresa promotora del bien común”. En la misiva, la máxima autoridad de la iglesia católica en el país invitó a los pequeños, medianos y grandes empresarios a “reflexionar sobre el sentido de la actividad empresarial” en medio de los cambios que enfrenta la sociedad.
La carta fue presentada en un encuentro realizado en el Arzobispado de Santiago y convocado junto a la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC, al que asistieron más de 500 empresarios, ejecutivos y emprendedores.
En el documento, el arzobispo de Santiago reconoce a las empresas privadas como “una fuente principal del desarrollo económico del país y de generación de empleo”.
Precisamente por ese rol, plantea que su responsabilidad va más allá de los resultados económicos y que la empresa debe entenderse como una comunidad de personas llamada a contribuir al bien común. En ese sentido, planteó que la empresa debe “cuidar y promover la dignidad de la persona” y a generar espacios de confianza, trabajo en equipo y justicia.
“Tal vez no haya mejor política pública que promover la creación de empresas. Es un gran motor, sino el mejor, para el desarrollo del país”, sostuvo el cardenal, y a eso agregó: “La relación entre los empresarios y el futuro de Chile es significativa, pues su acción tiene la capacidad de cambiar la vida de miles de personas, también la de aquellas más vulnerables”.

Por otra parte, el cardenal manifestó su preocupación en torno al desempleo juvenil, e hizo un llamado a avanzar en oportunidades laborales para migrantes, personas privadas de libertad, quienes ya han cumplido su condena y personas con discapacidad.
Además, se refirió a la relación entre familia y trabajo, asegurando que “el trabajo jamás puede competir con la familia”. En ese sentido, hizo un llamado al mundo laboral para considerar las distintas necesidades familiares de sus trabajadores.
También solicitó que se considere la discriminación que sufren las mujeres en el trabajo, sobre todo las asociadas a la maternidad, las diferencias salariales y su participación en la toma de decisiones de las empresas.
Respecto a la inteligencia artificial, el cardenal reconoció las oportunidades que abre la tecnología, sin embargo, hizo un llamado cuestionarse qué lugar ocupará la persona en este nuevo escenario.
Con todo, presentó el “decálogo para una empresa al servicio de la persona y del bien común”, conjunto de normas y consejos de la iglesia que invitan a “reflexionar sobre el sentido de la empresa” para una mejor relación entre el empresariado y los empleados.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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