El grupo que combate el Covid-19 en el aire

Antes del vuelo, el equipo chequea baterías y estado de los equipos. Foto: Andrés Pérez

En la búsqueda de una cama UCI, un equipo formado por el Samu Metropolitano ha coordinado los traslados de 406 pacientes contagiados con Covid-19 por todo el país.




A comienzos de año, mucho antes de que la red asistencial se viera al límite por la pandemia, el coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgo y Desastres del Samu, Julio Barreto, recordó que en 2014, Chile había comprado cápsulas de aislamiento para el traslado de pacientes con enfermedades contagiosas. Fue por el ébola, peligroso virus que amenazaba con llegar al país y que llevó a adquirir 15 cápsulas de fabricación iraní que nunca se usaron.

La búsqueda tomó varios días, hasta que las recuperaron. “Había 15 repartidas por el país. Estaban en bodegas, llenas de polvo”, cuenta la directora del Servicio de Salud Metropolitano Central (SSMC), Patricia Méndez.

Previendo los embates de la emergencia y replicando el modelo original, encargaron a una empresa local fabricar otras ocho. La cápsula era clave: permitiría hacer traslados de pacientes en forma segura, sin poner en riesgo la salud del equipo.

Desde mayo, el grupo de evacuación aeromédica (Evacam) y la Fuerza Aérea han trasladado a 121 pacientes en la nave de guerra Hércules -adaptada como avión ambulancia para estas misiones- desde zonas donde la emergencia ha amenazado con desbordar la capacidad de la red, hasta ciudades con mayor holgura de camas. A estos se suman 11 aeroevacuaciones en helicópteros y aviones de Carabineros y otros 274 traslados en aeronaves privadas, coordinadas por el Centro Regulador del Samu.

Así, el equipo ha sobrevolado todo Chile con pacientes graves para ubicarlos en una cama UCI. ¿Alguno de los trayectos más largos? Calama-Valdivia y Santiago-Magallanes.

Parte del equipo SAMU-Evacam Foto : Andrés Pérez

Barreto coordina el procedimiento en el aire y cuenta que no han tenido ninguna complicación, en una misión que busca “dar oportunidad de tratamiento al paciente en el centro que lo recibe, así como las mejores condiciones de traslado”.

En tierra, la organización parte en el SSMC con el médico Rodrigo Hernández, quien coordinada el nivel prehospitalario del sector público y privado. Es decir, recibe las solicitudes desde la Unidad de Gestión Centralizada de Cama para reubicar a los pacientes con Covid-19.

El especialista, que en el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera se desempeñó como médico del avión presidencial -por su experticia en la medicina aeroespacial- revisa el informe médico de cada paciente y sus parámetros vitales, para determinar si la persona es o no candidata a un traslado. También se evalúan condiciones logísticas: “Si pesa mucho, más de 120 kilos, ese paciente no cabe en la cápsula de aislamiento. Tampoco si tiene un tamaño de hombro a hombro de más de 55 centímetros”, detalla Hernández, quien elaboró el protocolo de aeroevacuaciones que rige para todos los vuelos.

En paralelo, y ante la alerta al grupo Evacam por un posible traslado, comienza el chequeo técnico de equipos, baterías del ventilador de transporte o de recambio de los filtros HEPA (de alta filtración de aire particulado) que se instalan en las cápsulas de aislamiento. Así, el procedimiento completo, hasta que el paciente es entregado en el centro de destino, puede durar 14 horas.

Barreto relata que una de las primeras cosas que notaron es que a pesar de la profunda sedación de los pacientes que deben ir intubados, sus indicadores vitales, como el pulso, se agitaban con el ruido del avión. Por eso, todos son trasladados con tapones de oídos. “Al paciente hay que llevarlo cómodo, aunque esté dormido, y nuestra misión es que mantengamos un tipo de cuidado similar a que estuvieran acostados en una UCI. Yo siempre he dicho, si me toca a mí, me gustaría que este equipo me traslade”.

El director (S) del Samu Metropolitano, Rubén Carvacho, reconoce la experiencia del equipo. “No es algo nuevo para ellos, porque habían hecho aerotraslados en catástrofes (...) Pero sí esto tiene un componente especial, procedimientos distintos que ellos los pueden hacer”.

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