En el primer día de inscripciones, más de 16 mil personas se anotan para la primera PDT de invierno

FOTO: ROCIO CUMINAO ROJAS / AGENCIAUNO

Según cifras de la Subsecretaría de Educación Superior, 16.196 aspirantes a entrar al sistema universitario se habían apuntado para rendir entre el 4 y el 5 de julio el nuevo examen, lo que representa casi un 33% de las vacantes totales.




Durante la mañana de este lunes -y hasta el 29 de abril o hasta que se completen los cupos- comenzó el proceso de inscripción para la primera versión de la prueba de acceso al sistema universitario de invierno, que a su vez será la última Prueba de Transición (PDT) antes de convertirse en la nueva Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES). Y las cifras de registrados tras el primer día son positivas.

Según el registro de la Subsecretaría de Educación Superior, hasta las 4 de la tarde de este primer día se inscribieron 16.196 personas para rendir alguna de las pruebas, con un peak de registros durante la mañana.

“Esto de alguna permite humanizar un proceso tan estresante como es el acceso a la educación superior y por lo tanto la gran expectativa que ha tenido esta prueba de invierno, y vamos a ir viendo el comportamiento de esa inscripción, podría ser efectivamente una evidencia de que es importante avanzar hacia mecanismos como estos u otros”, señala al respecto Verónica Figueroa, subsecretaria de Educación Superior.

En concreto, esto significa que durante el primer día de postulaciones se copó un 32,4% de las 50.000 vacantes con que cuenta esta prueba y que será idéntica a la rendida el verano pasado y que sirve para acceder a alguna de las 45 instituciones adscritas al Sistema de Acceso a la Educación Superior.

Pero ¿cómo se definió ese cupo? De acuerdo a la definición adoptada el año pasado por el Comité Técnico de Acceso Universitario, se estableció en base al número de personas egresadas de la enseñanza media que cada año se inscribe para rendir por segunda vez la prueba.

La prueba

Para rendir esta prueba de invierno pueden inscribirse todos quienes ya hayan egresado de enseñanza media, no así quienes estén cursando cuarto medio.

Según se ha explicado, para rendirla a lo largo de Chile se habilitarán sedes en todas las capitales regionales e Isla de Pascua, entre otras. Además, a partir del proceso de admisión 2023 (que se inicia con la prueba venidera) a los postulantes se les considerará el mejor puntaje que hayan obtenido en cada una de las pruebas, considerándose como vigentes aquellos puntajes obtenidos durante los últimos dos procesos de admisión.

A continuación, un ejemplo de elección de puntajes:
Diciembre 2021Julio 2022Diciembre 2022Postulación
Comprensión Lectora600640670670
Matemática620No rinde580620
Ciencias560No rindeNo rinde560
Historia550600700700

En ese sentido, desde el proceso venidero no es obligatorio inscribir todas las pruebas si es que al momento de la inscripción los postulantes ya egresaron de enseñanza media, pudiendo así anotarse para las pruebas que sean de su interés, pagando además un arancel diferenciado dependiendo del número de exámenes a las que opte: $ 13.800 para una; $ 25.195 para dos; y $ 36.590 para tres o más. La beca para el pago del arancel, en tanto, es un beneficio destinado a estudiantes que se encuentren cursando cuarto medio al momento de la inscripción, por lo que quienes se inscriben para la prueba de este invierno no podrán optar al beneficio.

Asimismo, los resultados de la PDT de este invierno serán publicados utilizando la nueva escala de puntajes, que irá entre los 100 y 1.000 puntos. Por lo tanto, quienes rindieron la prueba en diciembre de 2021 y que obtuvieron sus puntos en la escala antigua (hasta 850), tendrán que convertir sus puntos en una escala ya establecida que, por ejemplo, transforma de 150 a 100, de 501 a 433, de 700 a 774 o de 850 a 1.000 los puntos.

Una prueba bien valorada

Los expertos en educación no tienen dudas: la nueva prueba de invierno es una muy buena medida.

“Consideramos que la opción para los estudiantes de dar la prueba de admisión dos veces en el año es un avance en la dirección correcta, sin embargo, se requiere que el sistema en su conjunto se adapte a estos cambios”, señala Alejandra Conteras, directora ejecutiva del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech).

Así, ejemplifica que las universidades estatales no cuentan con procesos de admisión en el segundo semestre, porque estos se encuentran alineados con el otorgamiento de ayudas estudiantiles por parte del Estado. “Tanto las becas como la gratuidad se asignan solo una vez al año, por ende, los y las jóvenes que den esta prueba de medio año podrán acceder inmediatamente a educación superior solo si financian directamente sus aranceles”. Asimismo, agrega, en la medida que no haya becas para financiar la inscripción a las dos pruebas en el año, “existirá una importante dificultad de acceso para los jóvenes más vulnerables, y por ende una desventaja respecto de quienes sí tienen los recursos para pagar su inscripción”. Por eso, cree, “es importante evaluar los impactos en equidad que pueden tener estos cambios y anticiparse realizando los ajustes en las demás políticas públicas que sean necesarias. El análisis debe ser integral”.

Alejandra Arratia, directora ejecutiva de Educación 2020, concuerda: “Sería positivo que las instituciones de educación superior abran procesos de admisión a mediados de año, de modo que (los aspirantes) no tengan que esperar otro semestre para poder comenzar sus estudios”.

A pesar de todo, eso sí, la evaluación sobre la nueva aplicación de la prueba tiende a ser positiva. En Enseña Chile son claros: “Queremos que las y los estudiantes alcancen su mayor potencial. Por eso, si es que pueden dar más de una vez el examen, será muy positivo para las y los jóvenes, porque les disminuye la tensión y presión que tienen al rendir el examen”, dice, por ejemplo, Tomás Recart, director ejecutivo.

Asimismo, desde Educación 2020, Arratia expone que valoran esta nueva alternativa, “pues creemos que la posibilidad de rendir la prueba dos veces al año contribuye a reducir el estrés y la presión en las y los estudiantes, dándoles más opciones a quienes que, por distintas razones, no pudieron continuar sus estudios a la educación superior en base a sus resultados en la prueba de fin de año”.

En esa misma línea, Daniel Rodríguez, director de Acción Educar, cree que “es positivo que el sistema de acceso sea más flexible y se libere de ciertas rigideces, como es rendir la prueba una vez al año, para así ampliar las posibilidades de los estudiantes. Es evidente que esto amplía la posibilidad de los alumnos al bajar la presión y permitirles tomar una decisión con el mejor resultado posible”.

Recart, desde Enseña Chile, recuerda que hay ejemplos “muy buenos” de evaluaciones en otros países, como GMAT o GRE, que se pueden realizar varias veces. “Dar esa posibilidad beneficiará directamente a las y los estudiantes de quedar realmente en lo que desean estudiar”.

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