A 20 años del mayor fraude en la historia de la ufología

Autor: La Tercera

El 5 de mayo de 1995, el mundo se paralizó con un documental que por primera vez mostraba la autopsia a un supuesto extraterrestre, un fenómeno sociológico del que Chile no estuvo ajeno. ¿Cómo ocurrió el engaño?

Hace exactos 20 años, el mundo de la ufología moderna se aprestaba para dar a conocer al fin, una evidencia que demostraría la existencia de vida en otros planetas. Pero no se trataba del descubrimiento de fósiles o microorganismos, sino de algo más impactante: El cuerpo de un alienígena descubierto tras la caída de una nave en Roswell, Nuevo México.

Sobre el misterioso accidente existen varias teorías, donde se ven envueltos el Gobierno de EE.UU., agentes de la CIA, varios testigos, e incluso ex funcionarios de la Nasa y las Fuerzas Armadas. Básicamente la historia dice que en 1947 una nave cayó en el mencionado lugar, siendo encontrada por un granjero que notó la presencia de tres entidades no humanas (entiéndase seres extraterrestres), dando aviso a las autoridades y la prensa, que a su vez alimentó el mito. En los relatos hubo pruebas insuficientes, otras supuestamente destruidas, datos poco fiables e incoherencias, y la versión oficial habla de un experimento conocido como el “Proyecto Mogul”, un intento de captar explosiones nucleares soviéticas a altitudes de la tropopausa utilizando globos especiales.

En los años siguientes el incidente tuvo un bajo perfil, generalmente relacionado a ramas menos serias de investigación, conspiraciones y versiones que nunca pudieron ser comprobadas. Sin embargo, el interés se renovó cuando el cineasta Ray Santilli anunció haber encontrado una película en blanco y negro que mostraba un examen médico realizado a un alienígena por supuestos militares, dando por cierta la tesis de los cuerpos encontrados tras la caída de la nave. 

En el filme de 17 minutos de duración, al extraterrestre se le abre el pecho, se extraen los órganos internos y se detallan algunas características llamativas, como 12 dedos de los pies. El documental fue vendido a cadenas de televisión internacionales, emitida en más de 32 países y exhibida por primera vez el 5 de mayo de 1995 en el Museo de Londres. La expectación creció y por ejemplo, la cadena Fox de EE.UU. la emitió con la versión de investigadores, especialistas en efectos especiales y patólogos, logrando históricos niveles de audiencia. 

Pero tras la emisión de la película, comenzaron los problemas. Algunos participantes del documental afirmaron que sus observaciones fueron distorsionadas, ya que habían declarado que la filmación era un engaño, pero fueron editados para la emisión final. Incluso antes de ser lanzado al aire, varios tenían claro que el metraje era una farsa, pero fueron censurados para no afectar al rating de la transmisión. 

¿Qué ocurrió en Chile?

Chile no estuvo ajeno al fenómeno. En una época sin internet, y por tanto sin las filtraciones a las que acostumbramos hoy, las oportunidades de presenciar el documental eran escasas y sólo atribuibles a fuentes oficiales. El documental llegó un mes después a ser exhibido para los seguidores del fenómeno y la numerosa prensa interesada en el caso, y la proyección se realizó en el antiguo cine Gran Palace del centro de Santiago, con tres funciones repletas que incluyeron exposiciones y charlas de discusión.

El investigador Rodrigo Fuenzalida, quien en aquella época recién comenzaba a masificar el tema de forma seria en los medios de comunicación, fue el primero en traer el filme al país. Cuenta que al principio debido al interés, hubo una gran polémica en los canales grandes (TVN y C13) y una revista de divulgación científica (Conozca Más) por los derechos y las primeras imágenes. Finalmente, el canal estatal llevó la película en “Informe Especial” y el semanario lanzó un VHS con la autopsia completa. Ambos fueron un éxito, tanto así que el programa fue el más visto del año, y la publicación agotó todos sus VHS. “Fueron días muy intensos”, cuenta el ufólogo.

En medio de un ambiente de tanta expectación, el documental tuvo sus admiradores y detractores. Fuenzalida afirma que de inmediato tuvo dudas sobre su autenticidad, y le llamó poderosamente la atención “las lentillas oscuras en los ojos” del alienígena, un recurso utilizado a partir de “Intrusos” de Budd Hopkins, que hacía una interpretación moderna de lo que se conoce por los “grises” y las abducciones. “Puro sensacionalismo y contaminación comunicacional”, según el investigador. 

La confesión de Santilli

La verdad se hizo pública en 2006, cuando Ray Santilli admitió que el documental de la autopsia extraterrestre era falso, aunque insistió que tenía en su poder el metraje original de la operación, que debido a su mal estado se vio obligado a “recrearlo” y unos pocos cuadros incrustados eran originales. Después de esto, prácticamente desapareció de la vida pública, y evidentemente su trabajo es considerado un fraude. Aún así, logró reunir más de 10 millones de dólares.

El segundo video

Cuando el tema ya era parte de blogs y sitios de debate relacionados con los ovnis, un nuevo video con el supuesto metraje original del cuerpo al llegar a Roswell fue lanzado por la revista australiana “Uncensored Magazine”, afirmando que es completamente auténtico. El video, de nombre “Is This The Real Roswell Alien Footage?”, fue analizado cuadro por cuadro por expertos, determinando su autenticidad y añadiendo otra capa de incertidumbre al misterio. 

Pero lejos de perjudicar al área de la ufología, “el fenomeno sociológico provocado, inconscientemente le hizo un favor a la divulgacion del tema”, cuenta Rodrigo Fuenzalida.

“En adelante, aumentaron los congresos, debates y los investigadores más serios y críticos sobresalieron sobre quienes sólo buscaban intereses económicos, además de generar el colchón para que estallara un “boom” de los ovnis”, con programas recordados como OVNI, afirma.

Asimismo, el fenómeno hizo que ese mismo año también se multiplicaran los avistamientos, y que términos antes desconocidos como “abducción”, “grises”, “Isla Friendship” o “Nórdicos” fueran más comunes para el ciudadano común. “El documental hizo que la gente mirara al cielo más seguido”, cuenta el ufólogo.

A pesar de las pruebas, el investigador afirma que hasta hoy, todavía existen quienes le consultan sobre el suceso. “Hay gente que aún cree que el documental es verdadero”, asegura. 

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