Cristián del Campo: "Quisiera que pusiéramos por obra mucho de lo que el Papa nos ha dicho"

Autor: Natalia Ramos

Actual capellán de Techo-Chile asumirá el lunes como superior de la compañía en el país.

El lunes 16 de septiembre, mientras esperaba sus maletas en el aeropuerto de Santiago, el actual capellán de Techo-Chile, Cristián del Campo (43), recibió una llamada telefónica del provincial de los jesuitas en el país, Eugenio Valenzuela. Venía llegando desde Londres, donde participó en la inauguración de una oficina de Techo. Entre el ruido que había en el lugar, escuchó que había sido elegido el nuevo superior provincial de los jesuitas en Chile, cargo que asumirá a partir del lunes, por los próximos seis años.

Su nombramiento ocurre antes de que cumpla 50 años. ¿Siente alguna responsabilidad especial por convertirse en un provincial relativamente joven?

Es una oportunidad maravillosa el aportar la fuerza que uno tiene. Sobre todo, el contacto que he tenido con los jóvenes en el Techo, que para mí ha sido clave. Vengo con harta fuerza e ilusión, pero lo que pido es tener la prudencia y la sabiduría de los más viejos.

Usted asumirá en un contexto internacional diferente al de sus predecesores. Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, es jesuita. ¿Tiene alguna expectativa especial por este hecho?

Lo que más quisiera es aportar a que los jesuitas, realmente, pusiéramos por obra muchas de las cosas que el Papa nos ha ido diciendo, y que ayudáramos a la Iglesia de Chile en esto, con mucha humildad. Con eso me doy por pagado: mayor cercanía con los pobres, mayor participación de la mujer en la Iglesia, hablar sin miedo y con alegría de la buena noticia de Jesucristo.

¿Qué opina del primer semestre del Papa?

Estoy totalmente de acuerdo con el Papa y me siento muy inspirado por él. El testimonio es la mejor prueba de que creemos aquello que decimos. Tenemos que ser súper jugados en poner por obra aquello que predicamos.

¿Considera que falta en la Iglesia chilena más de la cercanía con los pobres que usted destaca en el Papa?

A mí no me cabe ninguna duda, y no sólo en la Iglesia. Los jesuitas también tenemos que optar más decididamente por los pobres. Desde nuestra austeridad de vida y de los lugares en donde vivimos, hasta hacia dónde orientamos nuestras obras. Es muy importante buscar, con todos los laicos que colaboran con nosotros, el influir y denunciar las estructuras que hacen que la pobreza se reproduzca.

Uno de los jesuitas más conocidos en Chile es el sacerdote Felipe Berríos, quien ha protagonizado controversias en los medios. ¿Cuál será su actitud respecto de él? ¿Le gustaría que mantuviera un perfil más bajo?

Creo que cada uno de nosotros aporta lo que es, y la voz que Felipe tiene, su voz más profética, es una contribución a la Iglesia. Una Iglesia no podría vivir con puros profetas, pero tampoco podría vivir sin ellos.

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