Destacan la importancia de las vitaminas y minerales en la salud de la mujer

<p>Los expertos enfatizan en que las cantidades y los requerimientos cambian con los años, por lo que es importante consultar con un médico.</p>




Tanto las vitaminas como los minerales son esenciales para la salud femenina, sobre todo en la madurez, cuando suele hacerse necesario reforzar su aporte, ya que la alimentación cotidiana y los suplementos dietéticos convencionales pueden resultar insuficientes para garantizar la vitalidad de la mujer.

VITAMINAS
Las vitaminas son sustancias orgánicas que no guardan una relación química entre sí, pero que tienen características clave en común: se obtienen de la dieta, son imprescindibles para la vida humana y si falta una sola de ellas nuestro cuerpo no funciona normalmente.

Son nutrientes indispensables para el metabolismo. No aportan energía en sí mismas, pero sin ellas el organismo no puede aprovechar y transformar los componentes calóricos de la alimentación, que sí producen energía en nuestro cuerpo.

Además, se utilizan en el interior de las células para fabricar las coenzimas: unas sustancias a partir de las cuales se elaboran miles de enzimas, otras sustancias esenciales para la vida que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.

MINERALES
Por su parte, los minerales constituyen apenas el 4% de los tejidos de nuestro cuerpo, pero sin ellos el otro 96 por ciento no podría existir, ni funcionar. Su presencia e intervención son indispensables para la actividad normal las células. Son esenciales para la vida aunque no proceden de organismo vivos.

Son una serie de compuestos inorgánicos que el organismo es incapaz de sintetizar y debe obtener del medio ambiente al ingerir agua y alimentos vegetales y animales. Actúan en distintas proporciones, algunas de ellas insignificantes, pero todos igualmente imprescindibles.

Aunque normalmente una dieta equilibrada debe cubrir las necesidades de estas sustancias tan importantes para la salud como las vitaminas, son frecuentes las deficiencias de algunos minerales, por lo que hace falta recurrir a alimentos enriquecidos artificialmente con estos nutrientes o a suplementos dietéticos.

INVESTIGACIÓN
Una investigación de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, sugiere que cuando las mujeres superan la cuarta década de vida, pueden necesitar más o menos vitaminas o minerales que las que les aportan los suplementos multivitamínicos estándar, porque sus necesidades nutricionales van cambiando.

Frente a esto los expertos entregan algunas recomendaciones básicas que se desprenden del estudio estadounidense y otros estudios recientes, las cuales también conviene consultar con un médico:

PROTEGER LA VISTA CON VITAMINA C
El Proyecto americano "Nutrición y Visión", ha encontrado que las mujeres de menos de 60 años de edad que consumen al menos 352 miligramos de vitamina C al día tienen un 57% menos probabilidades de sufrir cataratas, que aquellas que toman menos de 140 miligramos. Muchos suplementos no llegan a esa cantidad por lo que conviene reforzar el aporte de esta vitamina tomando alimentos como el brócoli o las naranjas, o un suplemento específico, aunque sin superar los 2 gramos diarios en total.

TOMAR MÁS CALCIO PARA FORTALECER
Los suplementos suelen aportar hasta un cuarto de la dosis diaria recomendada. Para obtener los 1.000 miligramos (o 1.200 si tienes más de 50 años), hay que incluir tres raciones diarias de productos lácteos. Si el médico lo considera necesario se puede tomar un suplemento de calcio. La dosis ideal: 500 miligramos en forma de citrato, el que mejor se absorbe, o de carbonato, que se aprovecha mejor si se toma con las comidas.

LA SANGRE PUEDE SER MÁS SALUDABLE CON MENOS HIERRO
En la etapa fértil, lo ideal para evitar la anemia y mantener la vitalidad, es tomar un suplemento que contenga 18 miligramos de hierro, para compensar el que se pierde durante la menstruación. Pero a partir de la menopausia, la mujer no necesita tomar más de 8 miligramos diarios de este mineral, debido a que lo elimina menos debido a la ausencia de la hemorragia mensual. Además, su acumulación excesiva puede causar náuseas y estreñimiento.

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