La larga agonía de Armando Tobar

El mundialista de 1962 murió después de luchar 12 años con el Alzhéimer. SUs compañeros de la Roja lo lloran: sólo 13 de 22 siguen con vida.

La última vez que Sergio Navarro, capitán de la Selección del 62’, estuvo con Armando Tobar fue hace dos meses. Ese día lo vio en tan mal estado, dice, que no pudo volver a visitarlo. El Alzhéimer que padecía hace ya 12 años había terminado por consumirlo y prácticamente no tenía momentos de lucidez. “Lo vi muy mal, me dejó mal a mí. Entonces evité seguir yendo porque me afectó verlo en ese estado. Ya no entendía nada. Eso le decía yo a la María, su señora, que me disculpara por no ir”, dice Navarro.

Por eso no se sorprendió cuando este viernes se enteró de que, a los 78 años, Armando Tobar se convirtió en el noveno de los 22 mundialistas del 62 que dejó de existir. Fue el desenlace de una agonía larga, explica Humberto Cruz, otro histórico de ese equipo, que Tobar vivió junto a su señora y su hija Rosario, en su casa de Viña del Mar. Chita, que tiene familia en Viña, lo visitaba todas las semanas y fue testigo del deterioro permanente de la salud de Tobar. “Como se dice en el fútbol, ya no quería más guerra. Estaba ido, miraba no más. Le poníamos la tele para que viera los partidos. Veía a la Selección y a la Católica y, aunque estaba ido, se notaba que algo entendía, hacía gestos”, dice el Chita.

A Navarro, que lo vio perdido, eso no le sorprende. Para Tobar, como para el resto de los mundialistas, el fútbol, dice, fue toda su vida: “El fútbol es parte nuestra. Ya no lo podemos practicar, pero siguen las ganas. Por eso entiendo que haya visto partidos hasta el final”.

Tobar nació en Viña del Mar en 1938 y se inició en el fútbol en el club Cruz Verde, del barrió Santa Inés. Estuvo en las inferiores de Everton y a los 16 años fichó por Santiago Wanderers. En los caturros estuvo siete temporadas y ganó tres títulos: el Torneo Nacional de 1958 y las Copa Chile de 1959 y 1961. Fueron esas campañas las que lo llevaron a la Selección, con la que se estrenó en el Sudamericano de Buenos Aires de 1959. Al año siguiente formaría parte de la gira por Europa de la Roja y dos años más tarde integraría el equipo que terminó tercero en el Mundial de Chile. También jugaría la Copa del Mundo de 1966.

En 1962 Tobar fue transferido a la Universidad Católica, el segundo y último club de su carrera. En la UC el viñamarino ganó el título de 1966 y jugó ocho temporadas, hasta su retiro en 1970.

Luis Urrutia O’Nell, Chomsky, lo describe así: “Con 1,75 metros y 68 kilos, era el típico centrodelantero: goleador, buen cabeceador y guerrero”. Con la Roja jugó 42 partidos y marcó sólo cuatro goles. En Primera División, en cambio, superó los 130 tantos.

Durante los 70’ Tobar hizo el curso de entrenador junto a sus compañeros del 62’ Jorge Toro, Jaime Ramírez, Manuel Rodríguez y Braulio Musso. En la banca sus mejores campañas, relata Chomsky, fueron con O’Higgins en 1976, cuando consiguió el ascenso, y el vicecampeonato conseguido con Everton en 1985: ese año los ruleteros escoltaron a Cobreloa, que era dirigido por su amigo Jorge Toro. Su estreno como entrenador, sin embargo, se produjo antes y casi de casualidad: en 1968 la UC y la U jugaron un partido de definición para clasificar a la Copa Libertadores y Fernando Riera, que renunció a la banca cruzada, dejó a Tobar a cargo del equipo. Ese día el delantero ofició de técnico y jugador, y se quedó con el triunfo.

Antes de Tobar fueron ocho los mundialistas del 62’ que murieron. El primero en partir fue Honorino Landa (1987) y luego lo harían Eladio Rojas y Hugo Lepe (1991), Jaime Ramírez (2003), Misael Escuti y Mario Moreno (2005), Mario Ortiz (2006) y Raúl Sánchez (2016).

Según Manuel Rodríguez Araneda, lateral de ese equipo, cada muerte se siente entre los que todavía quedan como si se tratara de un hermano. “Es una pena muy grande, terrible, es una familia la que formó don Fernando Riera. Llevamos toda una vida juntos y es doloroso cuando a uno le toca partir”, dice. Lo mismo sostienen Navarro y Cruz, que hacen referencia al juramento que hizo el plantel cuando murió Fernando Riera en 2010. “Nos prometimos mantenernos unidos y juntarnos todos los 30 de mayo, la fecha de la inauguración del Mundial”, dice el Chita.

Tobar será despedido hoy a las 15.30 horas en el cementerio Parque del Mar en Viña del Mar. Y llegarán hasta ahí al menos cuatro de los 13 mundialistas que todavía viven: Sergio Navarro, Humberto Cruz, Manuel Rodríguez y Leonel Sánchez, que se reúnen permanentemente, viajarán juntos al funeral para el último adiós.

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