El plan que preparan Rusia, Turquía e Irán para dividir la Siria de la posguerra

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Según un borrador del acuerdo secreto el país árabe podría ser fragmentado en zonas informales de poder e influencia. El pacto contempla una estructura federal y que el Presidente sirio permanezca en el poder hasta las próximas elecciones, en 2021.




La posibilidad de que Siria termine luego de la guerra dividida étnicamente se viene discutiendo desde hace más de dos años, tanto en los círculos diplomáticos como en los centros de estudios. Y ahora se podría convertir en realidad, porque según la agencia Reuters, Rusia, Irán y Turquía tienen un borrador de acuerdo en el que se establece que el país sería dividido en zonas informales de poder e influencia y que el Presidente Basher Assad permanecería en el poder por al menos cuatro años más.

La agencia basa su despacho en fuentes cercanas al acuerdo que señalaron que el pacto permitiría un esquema de autonomías regionales dentro de una estructura federal controlada por los alauitas, rama del islam chiita a la que pertenece Assad. En todo caso, Reuters advierte que el acuerdo es incipiente y que se encuentra sujeto a cambios, además que necesita la aprobación del Presidente sirio, de los rebeldes, de los estados del Golfo y de Estados Unidos.

"Ha habido movimientos hacia un compromiso", dijo Andrey Kortunov, director general del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia, un centro de estudios cercano al Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. "El acuerdo final será difícil pero las posturas han cambiado", añadió.

Los poderes del Presidente sirio serían reducidos según el acuerdo entre los tres países. Rusia y Turquía son partidarios de que Assad se quede en el poder hasta las próximas elecciones presidenciales, que deberían celebrarse en 2021, donde él cedería su lugar a un candidato alauita menos polarizante. Irán, por su parte, no está convencido de este punto. "Un par de nombres para que asuma el liderazgo han sido mencionados", dijo Kortunov, quien se negó a dar detalles.

Ya en octubre de 2015 Uzi Rabi, director del Moshe Dayan Institute de la Universidad de Tel Aviv dijo a La Tercera que ya "no hay vuelta atrás. La desintegración (de Siria e incluso de Irak) es un hecho natural de la vida. Los futuros arreglos serán de acuerdo con las divisiones existentes". El analista de origen iraní-iraquí y gran conocedor de la zona, señala que es erróneo seguir pensando en el mapa con las fronteras trazadas por el acuerdo Sykes-Picot de 1916 (pacto secreto entre Francia y Reino Unido, con el consentimiento ruso, para dividirse los territorios de

Medio Oriente en caso de que la Triple Entente derrotara al Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, que se extendió de 1914 a 1918), por lo que estados como Irak, Siria o Libia dejarán de existir.

"Veo un 'Alauistán', es decir una zona bajo el control de los alauitas (10% de la población de Siria) del Presidente Basher Assad, ahora defendida por rusos e iraníes, que se convertirá probablemente en la pequeña Siria. Luego un Drusistán, tierra de drusos, en la frontera con Israel; un Kurdistán y áreas cristianas al norte; y un área en manos del Estado Islámico, que se expande también en Irak, englobando Mosul", señaló. "El régimen de Assad ha abandonado definitivamente al resto de Siria. Ahora tenemos la Latakia de Assad, las principales ciudades de lo que fue Siria, y el Estado Islámico", concluyó.

La posibilidad de realizar una división federal en Siria ya se discutió en marzo pasado, en las conversaciones de paz que se llevaron a cabo en Ginebra. En esos diálogos la idea era que el país mantuviera su unidad como un Estado único, al tiempo que se le entregaría mayor autonomía a las entidades regionales. Esta idea, en todo caso, ha sido rechazada por los grupos de la oposición, que se niegan a aceptar algún tipo de división del país.

Según Reuters, si Rusia consigue llevar adelante el acuerdo con Turquía e Irán, las nuevas conversaciones de paz entre el gobierno sirio y la oposición comenzarán a mediados de enero en Astana, la capital de Kazajistán, un aliado ruso. Los diálogos son diferentes a los realizados por la ONU y no contemplan la participación de EE.UU.

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