Sebastián Sichel renuncia a la DC: "El partido es caníbal, cada vez que aparece un nuevo liderazgo lo destruyen"

El director ejecutivo de Fuerza Pública decidió dejar la colectividad en la que militó durante 15 años. El abogado acusa una "razzia" en contra de los adherentes al movimiento de Andrés Velasco y culpa al presidente de la DC, Ignacio Walker, de "administrar muy mal" el conflicto y de privilegiar su proyección personal por sobre el proyecto colectivo.

LA semana pasada, Sebastián Sichel -36 años, abogado- conversó por largo rato con Andrés Velasco. No era un tema fácil. El director ejecutivo de Fuerza Pública (FP) notificó al ex ministro que sus 15 años de militancia en la Democracia Cristiana llegaban a su fin. 

Encargado universitario del partido, dos veces candidato a diputado, Sichel siente que su distanciamiento de la DC tiene una larga data. Todo comenzó en la última campaña presidencial, hace casi dos años. Semanas después del triunfo de Claudio Orrego en la primaria del partido, el abogado afirmó, sorpresivamente, que esa candidatura respondía a una intentona personal y no colectiva, renunció al comando DC y dio por terminada su amistad de años con el hoy intendente. 

Varios atribuyeron el abrupto alejamiento a la decisión del ex alcalde de no intervenir en la competencia desatada entre Sichel y Jaime Pilowsky por un cupo en la Cámara representando a Peñalolén. El abogado se bajó de la contienda y Pilowsky terminaría ganando ese escaño en el Congreso para la falange. 

“Ese quiebre (con Orrego) para mí fue profundo, porque fue darme cuenta de que la DC estaba en un punto de inflexión de si era capaz de soportar proyectos colectivos o no era capaz. Ese hecho responde a una serie continua de hechos que me hacen creer que no es posible”, explica Sichel, con algo de nostalgia.

Meses después todo se precipitó. Sichel asumió una candidatura -de última hora- a diputado por Las Condes, consiguió el respaldo de Andrés Velasco, se sumó a los planteamientos del ex ministro y terminó siendo el rostro visible del naciente movimiento del candidato presidencial.

Hasta ahí no existían tensiones entre militar en la DC y participar de FP, tal como lo hicieron Mariana Aylwin, Alvaro Clarke y varios otros. ¿Qué cambió en estos meses? Para Sichel, lo que cambió fue el clima. Esa aparente tolerancia se volvió de pronto, acusa, un dilema urgente de resolver. El acuerdo por reformas políticas con Amplitud aceleró una definición.

“La DC es un partido de gobierno y de la Nueva Mayoría, por lo tanto los militantes tienen que elegir: o están en FP o están en la DC, pero no se puede servir a dos señores”, dijo un molesto Ignacio Walker el 7 de noviembre. 

El líder DC encendió una mecha que gatilló una presentación de la juventud del partido ante el Tribunal Supremo de la colectividad, provocó el estado de reflexión de los militantes que participan en el movimiento de Fuerza Pública y obligó a Sichel a optar. “Tomé la decisión de dejar la DC y dedicarme única y exclusivamente a Fuerza Pública”, revela a Reportajes.

¿Por qué eligió este camino?

Renuncio porque racionalmente tomé la decisión de apoyar al candidato que mejor representa el centro reformista en Chile, y representa mejor al nuevo Chile, independiente del partido del que venga. Hoy es Andrés Velasco y espero que lo siga siendo, pero también pueden ser muchos otros, no sólo de la DC. Hay otras razones, pero la más importante es que  se ha hecho incompatible estar en los dos lados, aunque creo que no hay ninguna incompatibilidad en el fondo. Esto tiene que ver con cuál es el futuro que mira la DC hacia adelante y cuál es el futuro que veo en política. Me gusta más una mirada que cree que el gran combate de la democracia en Chile es el populismo y lo que tenemos hoy entre algunos DC es una pelea por la hegemonía democratacristiana en el mundo político. No es tiempo de hegemonía, es tiempo de articulación y acuerdos.

¿Qué cambió en la DC desde que entró a militar hasta hoy, que decide hacer pública su renuncia?

Entré cuando estaba en la universidad y veía a la DC como un partido orgulloso de su historia y con una vocación de futuro. Sigo siendo orgulloso de la historia de la DC, pero hay gran incertidumbre respecto de su futuro: si decide ser sólo un partido socialcristiano o un partido que representa a la modernidad a la cual creó y de la que se siente orgullosa. Un ejemplo, yo entré cuando la Mariana Aylwin era ministra de Educación, cuando en el gobierno de Lagos los grandes ministerios eran liderados por DC reformistas. Hoy veo que algunos no sólo reniegan, sino que se andan escondiendo ante la crítica de una izquierda implacable e intolerante respecto de lo construido. Si esto pasa ahora, imagínese más adelante. Hay muchos en la DC que prefieren quedarse callados y que están amedrentados por caricaturas y por una mirada inquisidora. Una cosa graciosa que me ha pasado en este tiempo es que muchos tratan de tildar cualquier intento de reforma responsable a ser de derecha. Eso no sólo me parece ridículo, en especial de sectores conservadores que no creen en el matrimonio igualitario, que no son capaces de defender la liberalización de las drogas, me parece la forma más setentera de entender la política y no me interesa.

El presidente de la DC dijo que, con el acuerdo con Amplitud por reformas políticas, FP se ponía inmediatamente en la oposición. ¿A eso se refiere?

Claro que sí, hay gente que es un poco heredera de la dictadura de Pinochet y cree que todo se divide entre el Sí y el No. Es más fácil buscar un adversario que puntos de acuerdo. Eso tiene a la política congelada, y los pocos que piensan cosas distintas se quedan callados, lo dicen por abajo, andan en los pasillos haciendo lobby. La DC ha vivido este año una de sus mejores épocas, porque ha sido capaz de levantar la voz, ahí hay un punto para Ignacio Walker, pero cuando eso sólo se transforma en una forma de debate, pero no en una práctica, como invitar a los independientes o crecer hacia otras formas de centro, y se hace esta inquisición, finalmente se pierde la oportunidad. No basta liderar un debate. 

Había un pacto de no agresión entre la DC y FP, hasta la frase de Walker de servir “a dos señores”. Hubo un cambio.

Esa frase es de las más desafortunadas de los últimos tiempos, porque en política no se sirve a patrones ni a jefes, sino a ideas, y las ideas que defiende FP se encuentran muy de acuerdo con las que defiende la DC en materia de reforma tributaria o educacional. Cambió el clima, la ansiedad de una futura carrera presidencial, el posicionamiento de Andrés Velasco. No había un acuerdo tácito, pero sí una reflexión de que había puntos en común y creo que siguen existiendo.

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Ignacio Walker tenía en agenda una reunión con Mariana Aylwin para mañana en la sede del partido. A la cita estaban invitados los miembros de la mesa DC y todos los adherentes de Fuerza Pública que pretendan mantener su militancia en la colectividad. 

A última hora, sin embargo, el encuentro quedó postergado. Desde la falange se argumentó que la ex titular de Educación presentará ese mismo día un escrito ante el TS con su defensa que estará a cargo del ex ministro Enrique Krauss.

La reunión -resultado de un mandato del consejo nacional DC- servirá para explorar una salida política a un conflicto que mantiene un proceso abierto en el Tribunal Supremo y que ya arroja dos renuncias. 

Esto, porque Sichel se sumó a la salida de Carlos Portales, oficializada la semana pasada. El economista, a través de una columna en El Mercurio, responsabilizó a los principales dirigentes de la tienda por el estado de las cosas. 

Incluso, Portales comparó la situación que atraviesa hoy la colectividad con el quiebre que en 2008 terminó con el entonces senador Adolfo Zaldívar, cinco diputados y un centenar de adherentes fuera del partido. 

Portales en su columna asemeja el escenario actual a lo que pasó con Adolfo Zaldívar y la salida de militantes en 2008. ¿Son escenarios similares?

No, no creo, son de naturaleza distinta. Lo de Zaldívar era un conflicto entre parlamentarios y contradicciones con el partido. Aquí nunca ha habido contradicciones con el partido, ni gente que haya dicho que no quiere ser DC. La raíz es súper distinta y quizá es más grave por eso mismo, porque muestra cómo es capaz la DC de dialogar con terceros que no sean militantes del partido y cómo entiende que existan maneras de ver la política que son distintas. Esta intolerancia demuestra una hegemonía DC que no me parece útil para la misma DC.

¿Cuál es la responsabilidad de Ignacio Walker en este conflicto? El lleva cuatro años liderando el partido.

Ignacio Walker le ha hecho recuperar, al menos, identidad y orgullo a la DC, pero este conflicto lo administró muy mal. Fue Walker quien dijo que era incompatible, que había que escoger, nos trató de promiscuos. En vez de integrar, hizo la diferencia con gente que pertenecía al mismo tronco, como la Mariana o yo, que lo único que querían era agrandar el alcance del centro. Si bien ha sido un buen presidente de la DC, encendió la pradera en vez de apagarla, y me parece un poco exótico que sea él el encargado de buscar un acuerdo, cuando las señales que ha venido dando desde hace meses son que había que optar, que había que elegir. Me hubiese encantado que ante la denuncia imprudente de algunos militantes de la Juventud DC, Ignacio Walker hubiese defendido a la Mariana Aylwin y no se hubiese convertido en un árbitro neutro después de todos los juicios que hizo.

¿Tiene algo que ver una potencial candidatura presidencial del ex canciller y la amenaza que representa Andrés Velasco?

En el mundo de los reformistas tenemos que empezar a pensar en proyectos colectivos y menos proyectos individuales. Si algo ha hecho muy mal la DC es que ha sido una suma de proyectos individuales y ha postergado el trabajo colectivo. La DC debe tener una de las generaciones más importantes en política, desde Laura Albornoz, Ximena Rincón, Ignacio Walker, Claudio Orrego, pero por esa incapacidad de articular un trabajo colectivo son incapaces de tener buenas candidaturas. La DC tiene un gran problema del cual todos somos culpables: es caníbal. Cada vez que aparece un nuevo liderazgo lo destruyen. Cuando aparecen candidaturas independientes, como la de Velasco, que además son una oportunidad, porque tienen buena evaluación pública y representan al mundo democratacristiano, hacemos esta competencia de proyectos individuales, no sé si culpa de Ignacio o de quién. Hay un gallito entre alguien que quiere ser candidato presidencial versus una mirada colectiva de una oposición a populismos de izquierda o derecha.

Se supone que la mesa DC sostendrá una reunión con los militantes que participan en FP, liderados por Mariana Aylwin. ¿No siente que su decisión atenta contra una cita que podía abrir un camino de diálogo entre las partes?

Esta decisión es personal, a uno le cuesta estar en un lugar donde todas las señales son que no quieren que estés. Hay muchos que creen que pueden seguir siendo DC y seguir participando en FP porque quieren focalizar su trabajo. Mi visión es que puedo aportar más a este centro reformista desde FP, y si muchos, como el secretario general o el presidente del partido, han dicho que es incompatible y hay que optar, opto por esto. Lo importante de la reunión de mañana es que Mariana es un gran liderazgo en la DC, puede ser candidata presidencial DC el día de mañana, y hay una mirada machista, no por su padre, sino por lo que hizo como ministra de Educación, cuando preparó el congreso ideológico, ahora como Core, y no quiero que se le someta a un chantaje para optar por uno u otro lado. 

Usted habla de proteger el liderazgo de Mariana Aylwin, pero prefiere renunciar a quedarse y defender ese liderazgo.

No, porque su gran condición de liderazgo es que crece hacia todos los mundos y yo prefiero seguir aportando donde todavía me respetan y valoran, que es en FP, y otros lo harán en la DC. Lo que nos va quedando a los que creemos en este centro moderno es que tenemos que seguir trabajando desde distintos frentes. Es valioso que esto suceda, lo que no puede suceder es que se fijen condiciones o el monopolio sea de los partidos. Uno entra voluntariamente a los partidos y uno tiene que salir voluntariamente, eso es lo relevante, en vez de que tribunales actúen como cuerpos militares y tomen decisiones en los partidos.

¿No era mejor esperar una definición del TS sobre su situación?

El proceso no es lo gatillante, sino esta desafección que me provoca el rechazo a cualquier integración con el mundo independiente o con FP. Si uno mira la cantidad de solicitudes de expulsión que hay en la DC, esta es notoria, pero debe haber unas 50 solicitudes de expulsión durante el año, y cuando un partido está más preocupado de expulsar gente que de integrar gente, uno tiene el derecho a mirar desde fuera. No me hubiese gustado esperar la resolución, porque esta definición no tiene que ver con si soy o no sancionado, lo que quiero es aportar a la política desde donde esté cómodo. 

¿Se sintió hostilizado en la DC?

Más que hostilidad, recibí las señales adecuadas de hacia dónde tenía que ir. La DC es uno de los partidos más relevantes y lo que tiene que hacer es tratar con más cariño a sus militantes y no estar eternamente en esta especie de razzia que la va a terminar minimizando. La DC es un partido grande, pero con problemas de partido mediano. La obsesión de Ignacio y de varios en la DC con nosotros y no con una derecha conservadora e inmovilista e incluso con los conservadores en la DC demuestra que esto se trata de peleas personales. Me hubiese gustado que la JDC hubiese ido en contra de los conservadores del partido en lo valórico. 

***

El próximo fin de semana, FP sostendrá el primer congreso nacional de su corta historia. La cita llega en el momento justo; son decenas los adherentes que han exigido                      -por diversas vías- que el movimiento adopte definiciones más claras respecto de su relación con la Nueva Mayoría, la confirmación de una nueva candidatura presidencial de Andrés Velasco e incluso iniciar el tránsito para convertirse en partido político. 

Todo, atizado por el conflicto que el movimiento mantiene con la DC y que amenaza con extenderse a otras fuerzas del oficialismo, como el PPD.

“En FP hay un sentido colectivo total, incluso de Velasco, que busca reconstruir el centro político aun cuando él no sea candidato”, dice Sichel, que trabaja casi a tiempo completo en el movimiento y que en 2015 pretende alternar esa labor con otras tareas. 

Usted decidió ser la cara visible del proyecto de Andrés Velasco. ¿Qué sopesó a la hora de tomar una decisión como esa?

Velasco, gratuitamente, después de ser candidato, no sólo me apoyó a mí, apoyó a muchos candidatos DC, como Alberto Undurraga, José Bursmeister, Soledad Alvear…

Pero ellos no están en FP.

Pero muchos pedían el respaldo de Andrés Velasco. Hice una campaña distinta y enganché con Velasco, asumí como director ejecutivo de FP tras una conversación profunda con Andrés y me di cuenta de que compartía el propósito de construir un centro político moderno, y eso me pone orgulloso, no me arrepiento. Lo raro es que muchos que estaban orgullosos de ser apoyados por Velasco hoy vuelven a la mirada unívoca de que sólo se puede trabajar en la DC.

Su salida podría atentar con uno de los anhelos de Velasco, que es conseguir el apoyo DC en una elección presidencial.

Quiero dar un paso al costado para colaborar a que eso suceda y no  tener estos grados de conflicto atizados por declaraciones de la mesa DC que están obsesionados en que no se pueden hacer las dos cosas. No quiero ser obstáculo, no para que haya una candidatura de Andrés Velasco, sino para que haya una mirada en común respecto de algunas ideas. Sobre la DC queda pendiente una gran reflexión: saber si quiere ser un partido de nicho que apunta sólo a un elec torado cristiano, rural y popular, o un partido mayoritario que represente el nuevo Chile. En FP veo más esa vocación.

¿Qué viene para FP tras este quiebre?

Construir un programa respecto de contenidos, defender la agenda de libertades ante todo. Vamos a seguir invitando a gente de los partidos, a independientes que quieran trabajar en la construcción de esta mirada colectiva. Esto sólo alimenta lo que hemos venido haciendo en FP. Parte importante de este quiebre, en lo personal, tiene que ver con que a pesar de todo el relato para hacer las reformas bien, había inmovilidad en Ignacio y otros de reestructurar la política de alianzas, y esa nueva política de alianzas nos iba a llevar a una nueva alianza, esta vez con sectores como el PRO y otros que no nos representan, más bien son ideológicamente distintos a lo que nosotros representamos. Prefiero oponerme y optar por una alianza de centro.

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