María Paola Sevilla

María Paola Sevilla

Académica Universidad Alberto Hurtado

Opinión

Agenda de Género y TP: ¿Cómo avanzar en igualdad de oportunidades?

Foto: Agenciauno

Esta columna fue escrita junto a Mauricio Farías, Investigador en Educación y Leandro Sepúlveda, Académico Universidad Alberto Hurtado.

Entre las demandas del movimiento feminista, la equidad de género en el ámbito laboral es uno de los aspectos más relevantes. La Agenda Mujer presenta algunos avances, pero hay elementos estructurales que requieren más discusión para avanzar en igualdad de oportunidades. Esto, porque las oportunidades futuras son resultado de decisiones y condicionantes que las estudiantes mujeres experimentan tempranamente en su vida escolar.

Aterricemos estas ideas a un caso concreto. Hoy existen carreras de la Enseñanza Media Técnico Profesional (EMTP), principalmente las del área de servicios (como Atención de Párvulos y Enfermería), donde más del 80% del alumnado es de sexo femenino. En contrapartida, las áreas mejores pagadas, como Mecánica, Electricidad y Telecomunicaciones, son claramente masculinizadas con menos de un 10% de estudiantes mujeres ¿Cómo viven las estudiantes de estas carreras su paso por el sistema escolar? ¿Están los directivos y docentes de sus establecimientos preparados para apoyarlas a enfrentar las barreras culturales y avanzar exitosamente en sus trayectorias educativo-laborales? ¿Tienen las mismas opciones de conseguir una práctica laboral respecto a sus compañeros varones? Las estadísticas son poco auspiciosas. Las tasas de titulación de estudiantes mujeres en estas áreas son hasta un 20% inferior que la de los hombres, y menos del 30% de ellas persiste en sus rutas formativas en la educación superior cursando carreras relacionadas a las elegidas en la EMTP. La gran mayoría se cambia de área, principalmente a carreras del área de educación y salud, que además tienden a ser las peor pagadas, perpetuándose las brechas de género en el mercado laboral.

Ciertamente existe una problemática urgente de abordar que supera a la EMTP y que nos llevan a formularnos interrogantes más amplias. Por ejemplo ¿Cómo afectan las estructuras de nuestro sistema educativo las elecciones de carrera de estudiantes hombres y mujeres?, ¿Qué rol juegan las instituciones escolares en la reducción o amplificación de los sesgos de género que inciden en estas elecciones y en el éxito delas rutas formativas?, ¿Cómo pueden aportar los distintos actores a reducir las brechas de género existentes? Luego, hay mucho por hacer para que las decisiones, experiencias y resultados educacionales, estén libres de condicionantes culturales definidas por cuestiones de género. En ello, todos -el Estado, las instituciones escolares y de educación superior, el mundo empresarial y los investigadores- tenemos un rol relevante y urgente que asumir para detectar y superar barreras que impiden equilibrar la balanza. Es imperioso iniciar a la mayor brevedad posible la discusión, ya que la velocidad de implementación de medidas para enfrentar barreras culturales arraigadas profundamente en la sociedad, es siempre un camino complejo y las exigencias de la ciudadanía van claramente a una velocidad mucho mayor.

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