Coherencia en los principios



Por Yanira Zúñiga, académica Instituto de Derecho Público Universidad Austral de Chile

El candidato Kast acaba de presentar su nuevo programa electoral tras introducir importantes enmiendas a su propuesta original, invocando errores de comprensión o de redacción. En su reciente puesta en escena, Kast recalcó que en su nuevo programa hay “coherencia en los principios”, a diferencia de las innovaciones programáticas introducidas por su oponente, Gabriel Boric, en áreas como economía y seguridad.

Pero, los “errores” del programa de Kast están lejos de ser deslices o modulaciones programáticas. Las promesas de establecer una “coordinación Internacional Anti-Radicales de Izquierda”, de otorgar facultades al Presidente de la República para “interceptar, abrir o registrar documentos” y “arrestar a personas en sus propias moradas o en lugares que no sean cárceles ni estén destinadas a la detención”, entre otras, reflejan convicciones que están en las antípodas de la democracia, la libertad y el estado de derecho que, repetidamente, el candidato evoca en sus discursos. En efecto, el ADN de la democracia, la libertad y el estado de derecho requiere pluralismo y garantías procesales para evitar el desborde del poder estatal.

Mención aparte requiere su agenda mujeril, ahora plasmada en un eje de su nuevo programa dedicado a “la mujer chilena”. Ahí se promete, entre otras cosas, reformular la actual legislación de pensiones alimenticias para que “nunca más una jefa de hogar tenga que mendigar por tribunales”.  Y, en lugar de eliminar el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género -lo que, también, fue calificado de “error” en un acto previo, dirigido a mujeres- se propone mantenerlo. Días antes, con la misma cuidada parsimonia que lo caracteriza, refiriéndose a las pensiones de alimentos adeudadas por Parisi, Kast diría: “Creo que [él] no quiere eludir el pago, quiere ver si es justo o no”. Y luego, en un vis a vis por redes sociales, le dirigiría a Parisi una amonestación condescendiente (“en el caso de una condena, vas a tener que hacerte cargo y cumplir” -le dijo), no sin antes enfatizar que este había obtenido un millón de votos.

A Groucho Marx se le atribuye la frase “estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros” en referencia a la inestabilidad del discurso político. En algunos casos esa inestabilidad es expresión de la necesidad de la política de establecer acuerdos sobre bases pragmáticas y de adaptarse a nuevas condiciones. Pero, en muchos otros se trata de una deslealtad con la democracia, una forma velada de corrupción en la que ocultar las verdaderas convicciones se vuelve una táctica para embaucar a la ciudadanía. Los populismos han prosperado porque políticos como Trump, Bolsonaro o Maduro han relativizado a tal punto la verdad -incluyendo lo que ellos mismos han dicho o hecho- que la han vuelto irrelevante, transformando la manipulación ideológica en una estrategia electoral. Quienes, con justa razón, han criticado la corrupción debieran también alertarse con estas prácticas.

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