Columna de Jerónimo Correa: “El futuro del sistema monetario”

Fachada Bolsa de Comercio Foto: Andres Perez

"El mundo ya ha avanzado hacia un sistema monetario multipolar, a través de los esfuerzos para aumentar la solidez del sistema monetario y para proteger a los mercados emergentes de las consecuencias derivadas del sistema centrado en el dólar estadounidense."



Los cambios geopolíticos que el mundo ha experimentado en el último tiempo han traído consecuencias para el mercado de valores, la economía mundial, y así también podrían repercutir en el actual sistema monetario, centrado en el dólar estadounidense.

Con el pasar de las décadas, el dólar ha disminuido en las reservas globales de divisas de los bancos centrales: mientras en 1970 superaba el 80% de las reservas, hoy representa algo más del 60%.

A este hecho se suman los reiterados cuestionamientos al sistema monetario por parte de responsables políticos de alto nivel, de economías desarrolladas y de mercados emergentes, por las tensiones ocasionadas fuera de EE.UU. debido a cambios en la política monetaria de ese país.

La historia nos ha mostrado que tanto los periodos de debilidad del dólar estadounidense como los ciclos de política restrictiva de la Reserva Federal y un dólar fuerte pueden generar grandes consecuencias fuera de EE.UU. De hecho, este último puede resultar en consecuencias aún más devastadoras, como las que se dieron en la década de 1980 en Latinoamérica.

Aun así, en el futuro próximo no se ve una moneda capaz de reemplazar al dólar estadounidense en su rol como moneda de referencia principal, ya que ni el euro ni el renminbi pueden considerarse monedas hegemónicas alternativas.

En el caso del euro, si bien representa aproximadamente el 20% de las reservas internacionales de divisas, solo por detrás del dólar, y puede negociarse libremente sin obstáculos en las fronteras nacionales, lo cual es un requisito fundamental para una moneda de referencia, no se advierten esfuerzos por parte de los políticos de la Eurozona para que el euro asuma ese papel. A esto se suman los impedimentos que suponen la ausencia de una unión fiscal y de activos comunes “seguros” y la falta de unión bancaria.

China es el caso contrario, ya que se rige por una sola entidad fiscal y los pocos grandes bancos del país pueden considerarse bancos especializados en la intermediación financiera. Sin embargo, su moneda carece de la tercera característica esencial para competir con el dólar por su hegemonía en el sistema monetario: la movilidad internacional del capital. Además, parece poco probable que China abra por completo sus mercados financieros para permitir operaciones transfronterizas, razón por la cual el porcentaje de renminbi en las reservas de divisas internacionales se mantiene reducido.

Por otro lado, la creación de una moneda global sigue siendo poco probable, ya que requeriría de un entorno geopolítico de mucha cooperación y confianza.

En Credit Suisse vemos el surgimiento de un nuevo sistema monetario más multipolar como el escenario más probable. Así lo sugieren el aumento del comercio bilateral entre muchos países, la profundización de los mercados de capital locales en los países emergentes y los esfuerzos de los estados por desarrollar sistemas de seguro mutuo contra las perturbaciones que puedan derivarse de los cambios en la política monetaria estadounidense.

Es más, desde la crisis financiera de 2008 el mundo ya ha avanzado hacia un sistema monetario multipolar, a través de los esfuerzos para aumentar la solidez del sistema monetario y para proteger a los mercados emergentes de las consecuencias derivadas del sistema centrado en el dólar estadounidense. Todo indica que seguiremos por este camino, pero la velocidad y gradualidad del proceso es lo que se mantiene aún en una interrogante.

* El autor es country manager y CEO de Credit Suisse Chile.

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