Columna de Paula Walker: La gestión de gobierno y la comunicación



Comencemos con algunos ejemplos recientes. El gobierno organizó una visita del Presidente a La Araucanía. Los meses previos se concentraron en nombrar al gabinete regional, organizar viajes de subsecretarios, ministros y ministras, cambiar al delegado presidencial. El compromiso gubernamental es con la seguridad, se visitó a las víctimas de todos los sectores. El Presidente, en un punto de prensa al aire libre, reconoció que hay terrorismo en la zona y al mismo tiempo declaró ineficaz la Ley Antiterrorista vigente. Sin embargo, hasta ahora, no hay una iniciativa política legislativa que empuje el Ejecutivo para tener una buena y moderna ley antiterrorista que sirva para todo el territorio nacional.

Otro ejemplo. Una repartición pública como Conaf hace un mapa señalando zonas rojas de inseguridad de los parques que resguardan en las regiones de La Araucanía y Biobío que ponen en riesgo a sus trabajadores. Curiosamente, y en paralelo, el delegado presidencial de la zona invita a los turistas a visitar los parques, sin anunciar un plan de resguardo.

Último ejemplo: los problemas de violencia y convivencia en los colegios, el ausentismo escolar crónico junto a la tragedia del retraso en el aprendizaje de niños y niñas por el cierre de escuelas durante la pandemia, son denunciados por decenas de instituciones hace meses. Si bien son problemas que llevan años en la agenda pública, el gobierno actual (dirigido por ex dirigentes estudiantiles que marchaban por una educación pública de calidad) se ha tomado este primer año de análisis y no hay señales del Ministerio de Educación que muestren acciones concretas. Es más, la Defensora de la Niñez ha declarado que esto es una tragedia y que no se puede instalar ahora una mesa de conversación porque los diagnósticos ya están hechos.

En los ejemplos anteriores se pueden apreciar al menos tres dimensiones que el gobierno está llamado a atender en igualdad de condiciones: lo técnico, lo político y lo comunicacional. Esto último no puede remitirse solo al plan de medios o a la estrategia de redes sociales, sino que es un continuo que dialoga activamente con las acciones políticas y técnicas. La gestión de los gobiernos es un soporte imprescindible para hacer llegar a las personas la impronta que caracterizará a las administraciones. Cuando la gestión es insuficiente, tardía, imperfecta o ausente, la comunicación se torna vacía. Cuando la política exige al gobierno ciertos pronunciamientos o acusa faltas, cualquier comunicación que responde solo para salir del momento, pero olvida la gestión de los objetivos, termina también siendo vacía.

Hoy, en vez de un puñado de canales, decenas de radios, pocos diarios y algunas revistas que caracterizaban el sistema de medios del Chile de los noventa, el gobierno debe enfrentar a millones de periodistas que son las y los ciudadanos con teléfono en mano. Ellos denuncian las faltas, los errores, las sospechas. Enfrentar esta realidad no es posible sin coordinación, sino con estrategias integrales.

Por Paula Walker, profesora Escuela de Periodismo Usach

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