Columna de Tomás Leighton: Cumplimiento tributario y justicia social



En el marco de la discusión sobre el proyecto de ley de Cumplimiento de las Obligaciones Tributarias se ha enfatizado la relevancia que tendrá en materia de recaudación. Sin embargo, se ha omitido un componente fundamental: nos permitirá alcanzar un mayor grado de justicia social.

Cuando un contribuyente o grupo económico incumple sus obligaciones tributarias, también está aumentando de modo artificial e ilegítimo la rentabilidad sobre su patrimonio, después de impuestos. Así, aquellos que incumplen estas obligaciones acumulan riqueza a una tasa mayor que la de los contribuyentes que sí cumplen, generando subsecuentemente una mayor concentración de la riqueza.

Existen dos hechos documentados por la literatura especializada que ayudan a entender por qué el incumplimiento tributario genera aumentos significativos de la concentración de la riqueza en el mediano y largo plazo. En primer lugar, las personas de alto patrimonio tienen tasas de retorno sobre el patrimonio superiores al promedio de la población. La razón es que poseen principalmente patrimonio societario, que suele rentar más que otros activos. Segundo, las personas de alto patrimonio tienden a incumplir proporcionalmente más sus obligaciones tributarias que el resto de la población. Esto se explica en parte por el acceso que este grupo tiene a la industria de planificación tributaria agresiva, que pone a su disposición instrumentos y mecanismos vedados al común de la población.

El proyecto de ley contribuye a reducir las ilegítimas ganancias adicionales obtenidas por aquellos que no pagan sus impuestos, contribuyendo así a una generación de riqueza más justa. Aun cuando pudiera afirmarse que es legítimo que un contribuyente haga crecer su patrimonio más rápido que el resto por asumir más riesgos financieros, es derechamente arbitrario e injusto que lo haga incumpliendo la ley, ya sea evadiendo y/o planificando su tributación agresivamente.

Ahora bien, ¿por qué debiera preocuparnos una generación de riqueza más justa? Los países más desiguales tienen sistemáticamente una menor igualdad de oportunidades. Los individuos más ricos tienen una mayor influencia sobre el sistema político y económico. Al concentrarse el poder económico y la riqueza en unas pocas manos, existe un impacto negativo en el crecimiento y, además, se perpetúa el estancamiento económico y social.

Estas consideraciones son especialmente relevantes para el momento que vive Chile: la concentración de la riqueza aumenta la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones, lo que puede producir riesgos de inestabilidad social y democrática.

En suma, lo que discute actualmente la Comisión de Hacienda del Senado no solamente es urgente desde la perspectiva de las finanzas públicas, sino que también contribuye a que la riqueza se genere de forma más justa.

Por Tomás Leighton, director ejecutivo Rumbo Colectivo

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