Conmemoración del Día de la Mujer


Ayer, con ocasión de la conmemoración a nivel mundial del Día Internacional de la Mujer, diversas organizaciones ligadas al movimiento feminista realizaron su primera marcha del año, con el fin de reimpulsar el debate a favor de la solución de sus demandas. Se trata de un nuevo paso en el proceso de reivindicación de los derechos de la mujer, que ha venido avanzando sostenidamente en las últimas décadas, no solo en Chile, sino en el mundo entero. Además, durante los últimos meses, el debate se ha visto potenciado por la visibilidad lograda por el movimiento #MeToo, que busca condenar los abusos sufridos por mujeres en distintos ámbitos de la sociedad.

Avanzar en la dirección de ir superando los espacios de desigualdad entre hombres y mujeres es a todas luces un paso positivo. Y en ese sentido, se deben reconocer los progresos que ha tenido Chile en esta materia y los esfuerzos que han realizado los diferentes gobiernos para implementar políticas en favor de materializar una plena equidad de género. Valorables son, por ejemplo, medidas como la Sala Cuna universal; la reforma constitucional para establecer como deber del Estado el promover y garantizar la plena igualdad de derechos, deberes y dignidad entre el hombre y la mujer; las sanciones a la violencia en el pololeo, y la no discriminación arbitraria contra la mujer en las FF.AA., universidades estatales y empresas del Estado, entre otros. Asimismo, positivos son los nuevos anuncios del gobierno en esta materia, como el proyecto de ley que tipifica el "delito del acoso cibernético" y la iniciativa para que las empresas deban transparentar sus políticas de equidad de género.

No obstante lo anterior, se debe evitar el riesgo de que este movimiento sea cooptado por sectores políticos, que finalmente usan esa plataforma para promover un discurso ideológico e intereses particulares, que no solo no contribuyan al objetivo final, sino que terminen perjudicando al propio movimiento. En ese sentido, peticiones tales como el fin a las AFP, "la soberanía y autodeterminación de pueblos y territorios en resistencia" o la "desmilitarización en Wallmapu" -todas incluidas en el petitorio de la coordinadora que promovió la manifestación de ayer-, confunden los propósitos centrales en materia de género. Sería lamentable que un movimiento como éste termine desdibujando sus peticiones, porque ello solo contribuirá a que pierda adhesión entre la ciudadanía y se debilite. Para consolidar los logros alcanzados en los últimos años y seguir avanzando, el movimiento no debe desviarse de su objetivo central, que es la legítima demanda por una mayor equidad entre hombres y mujeres.

Aún falta para lograr una plena igualdad, pero el país va en la dirección correcta. Sin embargo, se debe tener en cuenta que para la superación de las inequidades de género no solo basta con modificaciones legales, sino que se requiere un cambio cultural, y los acuerdos alcanzados en este proceso, como es natural, contienen medidas que tomarán tiempo en concretarse.

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