Convención inefectiva



SEÑOR DIRECTOR

Usualmente se evita evaluar a la Convención Constitucional (CC) por su efectividad. ¿Qué criterios podrían utilizarse para este fin? Hay varios. Logro de la meta, o sea, una amplia mayoría en favor del texto que será sometido al plebiscito de salida (productividad, eficiencia). Satisfacción de sus miembros (moral, cohesión). Funcionamiento armónico, fluido (estabilidad, control). Obtención de apoyo del entorno (flexibilidad, habilidad). Conformidad de los mandantes (electores y partes interesadas). Mantención de los anteriores atributos de efectividad a lo largo del tiempo (evolución, adaptación).

Ante este espejo, la imagen de la CC sale mal parada. La división y organización del trabajo que adoptó resultó ineficaz: exceso de comisiones y reglamentos, mala distribución del tiempo, escaso aprendizaje, régimen interno adversario, proceso laberíntico. La mayoría de las iniciativas emanadas de las comisiones son rechazadas; se alega que carecen de claridad conceptual y se hallan mal escritas. El clima del organismo es absolutamente insatisfactorio, según sus propios miembros: hostilidad, agobio, jornadas excesivas, infinitas votaciones, no hay tiempo para reflexionar y ponderar. La comunicación interna y hacia el exterior son deficientes.

El gobierno colegiado es débil. Tampoco hay liderazgos intelectuales bien establecidos; incluso más, la CC cultiva un asambleísmo igualitario y desestima el conocimiento experto, los saberes especializados y la evidencia comparada. La obtención de apoyos desde el entorno resultó un volador de luces. La CC aparece ensimismada; no escucha, las iniciativas populares se fueron casi todas a la basura, se desaprovecha la inteligencia distribuida y la presencia en los territorios perdió el fervor inicial. Por último, el órgano dejó de sintonizar con sus mandantes. Se percibe en la desafección que provoca; la opinión pública se ha vuelto distante.

En breve, el logro de la meta se desvanece. La expectativa de aprobar un texto compartido por una amplia mayoría se aleja. El capital de adhesión inicial se ha dilapidado. La inefectividad amenaza con llevarnos al fracaso. Parece no haber aprendizaje organizacional. Y, menos aún, capacidad de enmendar el rumbo.

José Joaquín Brunner

Académico UDP y exministro

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