Deberes constitucionales

25.10.2020 VOTACION EN ESTADIO NACIONAL DONDE SE OBSERVA GRAN AFLUENCIA DE GENTE A MESAS DE VOTACION EN ESTE NUEVO PLEBISCITO CIUDADANO, POR UNA NUEVA CONSTITUCION. FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA



Alejandro Reyes Vergara es abogado, Vargas & Asociados.

Es impopular hablar de deberes. Pero en Chile es evidente la ausencia de compromiso ciudadano con el Estado y el resto de la comunidad.

En pandemia campean las fiestas y viajes prohibidos, salidas injustificadas y alta movilidad, arriesgando el derecho a la vida de otros. Vimos protestas violentas destruyendo bienes que nos benefician, enorgullecen y pertenecen a todos: estaciones de Metro y buses eléctricos, bibliotecas y museos, iglesias centenarias, etc. ¿Y cómo vamos con los impuestos? Una altísima evasión tributaria anual totaliza más del 7,6% del PIB, equivalente a US$ 21.500 millones de dólares cada año. Esa evasión anual supera a los US$ 16.000 millones del primer retiro del 10 % de las AFP y también a todos los recursos extra que está poniendo el Estado en un año para superar la crisis económica y social (US$ 18.000 millones). ¿Y si vemos un caso más popular y cotidiano? La evasión del Transantiago en tiempos normales fluctúa entre 25 % y 30 % de los pasajeros. Tres cuartas partes de los pasajeros subsidian al otro cuarto que se hace el leso. ¿Y en la política? Chile fue disminuyendo su tasa de participación electoral desde 1990 con 90 %, llegando a las más bajas del mundo en 2017 con 46 %, pese a que somos campeones en reclamar participación.

Son ejemplos que revelan exactamente lo mismo, falta de sentido de comunidad, de país, de deber cívico y solidaridad. No es un problema de clases, ni de ideas políticas, de ricos o pobres, ni de mejor o peor educados. Es una epidemia chilena transversal que requiere vacuna. ¿Es Chile solidario? No. ¿Tenemos conciencia cívica, sentido de comunidad y de país? Casi nada.

Quizás influya el que desde los ’80 en el mundo y marcadamente en Chile nos hemos desenvuelto en una cultura excesivamente individualista, meritocrática y competitiva. En términos simples: “constrúyete a ti mismo”, “ráscate con tus propias uñas” y “avanza a codazos y pisando callos para llegar primero”. Ese es el mensaje cultural de los últimos 40 años.

Estoy convencido de que desarrollar mejor nuestro sistema de deberes en la Constitución ayudará, en el largo plazo, a fortalecer nuestro sentido de comunidad, solidaridad y convivencia cívica. (nuevo párrafo)

Los deberes ciudadanos en las constituciones -como otros principios y derechos- a veces son declarativos, no necesariamente justiciables o exigibles, pero son bases esenciales de nuestro ordenamiento jurídico, señalan lo que valoramos y aspiramos como sociedad, convirtiéndose en fuente de futuras leyes, jurisprudencia y planes de gestión

gubernamental. También cumplen un rol educativo de cultura cívica y convivencia, generando más vínculos de las personas hacia al pacto social, el país y los conciudadanos. En fin, nos ayudan a entender que algunos derechos que nos reconoce el Estado y la comunidad a través del contrato social, sólo serán posibles si también cumplimos nuestros deberes con ese Estado y los demás ciudadanos.

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