Educación inicial: desafíos más allá del Covid-19



Por Mary Guinn Delaney, asesora en Educación para la Salud y el Bienestar de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco; Francisca Morales, oficial de Educación de la Unicef Chile; y Gabriela Sánchez, coordinadora de Primera infancia de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)

La pandemia ha generado importantes desafíos en materia de educación y ha requerido grandes esfuerzos de parte de las comunidades educativas para dar continuidad a las trayectorias de todos los niños, niñas y adolescentes de Chile. La necesidad de generar estrategias de aprendizaje híbridas, que combinen la presencialidad y el trabajo remoto, ha puesto sobre la mesa importantes retos en materia de conectividad y también de abordaje pedagógico. Se ha hecho más evidente que nunca el rol fundamental que tienen las familias como facilitadoras del aprendizaje, y el apoyo que requieren para atender las necesidades educativas de sus hijos, particularmente de los más pequeños. Estos, por su etapa de vida, requieren de ambientes enriquecidos y estimulantes para su desarrollo y aprendizaje. En el contexto de educación remota se ha evidenciado que para este grupo etario es más difícil mantener la concentración en actividades virtuales, a la vez que los expertos señalan que para ellos es menos recomendable su exposición a pantallas en los tiempos que requiere hoy la educación a distancia.

Vemos con preocupación las cifras del Ministerio de Educación que indican que han disminuido los niveles de asistencia en prekinder y kínder y la actual baja en la matrícula de estos niveles educativos. Preocupa especialmente que, en este contexto, haya jardines infantiles y escuelas que teniendo las condiciones sanitaras adecuadas no abran sus puertas para la realización de actividades presenciales, desconociendo el impacto que esto tiene sobre el bienestar y desarrollo de niños y niñas, particularmente de los de mayor vulnerabilidad.

En esta situación urge abordar al menos tres aspectos importantes. En primer lugar, la necesidad de contar con planes para compensar de manera efectiva los vacíos de aprendizaje que esta situación de pandemia está generando entre los más pequeños y que pueden llegar a tener consecuencias de largo aliento. En segundo lugar, la necesidad de trabajar con las familias para fortalecer su comprensión sobre la importancia de la educación inicial como un espacio fundamental para el desarrollo de las potencialidades de niños y niñas y no solo como un lugar para su cuidado. Tercero, urge apoyar a los sostenedores y a los equipos educativos para que estén preparados para reabrir las actividades presenciales cuando la autoridad sanitaria lo permita y considerando todas las medidas de seguridad posibles.

Los desafíos en educación que la pandemia está dejando son importantes y de amplio alcance. Para enfrentarlos y para avanzar en la entrega de una educación de calidad en los niveles iniciales, es clave un abordaje sistémico que tenga como foco el desarrollo pleno de niños y niñas. Es por esto que, junto con las acciones de respuesta a la pandemia, es importante seguir avanzando en legislaciones que resguarden y aseguren la obligatoriedad del Estado de garantizar el acceso de todos los niños y niñas a este nivel educativo y la calidad de lo que ellos y ellas reciben. Para esto, será necesario también avanzar en la adecuada instalación del sistema de aseguramiento de la calidad en el nivel de educación parvularia y en igualar las condiciones laborales de las educadoras y técnicos entre los distintos sistemas que hoy atienden a esta población.

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