El mar como fuente de desarrollo para Chile

20 de Mayo de 2016/ISLA HORNOS El Faro Isla Hornos o Faro Cabo de Hornos. FOTO: JOEL ESTAY/AGENCIAUNO



Almirante Julio Leiva, comandante en jefe de la Armada.

No cabe duda que Chile ocupa un espacio geográfico de privilegio, que lo marca con un designio señalado ya en el siglo XIX, por una escritora inglesa: “Chile será un país marítimo…o no será nada”. Con más de 4.300 kilómetros de costa sobre el Pacífico, un extenso territorio Antártico, una Zona Económica Exclusiva de aproximadamente 3,5 millones de kilómetros cuadrados, y una Plataforma Continental Extendida llena de riquezas, el mar nos regala múltiples oportunidades de desarrollo en el océano que se ha convertido en el eje geopolítico global, demandándonos ser artífices del futuro y no meros espectadores.

En oportunidades anteriores y con motivo del Mes del Mar, nos hemos referido a la importancia del comercio marítimo, que representa más del 90% del comercio exterior nacional, y de las actividades pesqueras y acuícolas en nuestro país, que nos ubican entre las principales naciones que se dedican a estas actividades en el mundo, al punto de ser Chile quien lidera el trabajo de del Grupo de Pesca y Océanos durante la versión 2021 de la APEC, que se lleva adelante en Nueva Zelanda.

Pero si hablamos de futuro, ésta es la oportunidad para fijar nuestra mirada más allá de estas dos importantes actividades, y comprender que el océano supone, además, una fuente de materias primas y minerales aún no cuantificados en su verdadera dimensión; y una fuente de energía que no se reduce a las bolsas de gas y petróleo que puedan existir en y bajo el suelo marino; sino que es una fuente de energía renovable en sí mismo, si consideramos la potencialidad que genera el oleaje, las mareas, las corrientes, y la energía mareotérmica; todas ellas objeto de interés mundial y desarrollo tecnológico continuo.

Lo que hoy nos puede parecer lejano ya es una realidad en otras latitudes, y naciones con destino marítimo como el nuestro, que ya han puesto su voluntad para lograr la masa crítica de científicos que les permita comprender a cabalidad el mar y, de esa forma, desarrollar las tecnologías necesarias para hacer posible la explotación de esa diversidad de energías presentes en los océanos y que están a disposición de la humanidad. Es ahora cuando como Estado deberíamos seguir el ejemplo y volcar nuestros esfuerzos para lograr iguales resultados, fomentando, desde la educación básica, el interés por lo que constituye nuestro mayor patrimonio.

Si así lo hacemos, no solo estaremos preparados para enfrentar los desafíos tecnológicos que demandará la explotación de esos recursos, sino que nos aseguraremos que los chilenos estaremos en condiciones de retribuir a ese océano lo único que nos pide a cambio de toda la riqueza que nos ofrece: cuidarlo para que en realidad sea sostenible.

Proteger nuestros océanos y gestionarlo en forma cuidadosa, constituye la clave de un futuro auspicioso y debería ser una prioridad para todos; y la educación y el fomento de nuestros intereses marítimos la forma adecuada para descifrar esa clave.

Estamos convencidos que el carácter de una nación marítima no puede ser resultado solo de factores geográficos, sino que, además, debe constituir una expresión verdadera de la voluntad nacional, fundada en una conciencia marítima de solida raigambre y expresada en los objetivos permanentes que orientan la política y la acción del Estado.

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