En tren a la costa

Foto: Patricio Fuentes Y.




Por Giovanni Vecchio, Profesor Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC. Núcleo de Planificación Integrada de Zonas Costeras e Islas (PIZIS)

Un tren de pasajeros apareció en febrero en el puerto de San Antonio. No se trataba de un nuevo servicio ferroviario, sino de nuevas máquinas recién llegadas de China y destinadas a líneas del sur. En los mismos días, el Ministerio de Obras Publicas declaraba que la evaluación de los proyectos de trenes entre Santiago, Valparaíso y San Antonio se encuentra en pausa a causa de la pandemia. La emergencia sanitaria parece cuestionar cualquier infraestructura de gran escala, pero ¿podría ser al contrario la ocasión para repensar de manera más ambiciosa proyectos ya elaborados - al punto de imaginar trenes de pasajeros para la ciudad de San Antonio?

Aparece difícil que la actual contingencia sanitaria altere la relación que existe entre Santiago y el litoral central, cuestionando el valor de los proyectos ferroviarios para pasajeros y carga. También en el 2020, San Antonio se ha mantenido como el principal puerto chileno para el comercio exterior, cubriendo el 14,3% de importaciones y exportaciones. Además, las comunas del litoral central son de las que han tenido más crecimiento poblacional en las últimas dos décadas: en El Quisco, El Tabo, Algarrobo y Santo Domingo, la población ha crecido en más del 50%.

Se trata, en parte, de nuevos habitantes provenientes de la Región Metropolitana. En el caso de Algarrobo ha aumentado tanto la cantidad de viviendas, muchas de las cuales en parcelas de agrado, como también el número de habitantes, con un importante número de personas que antes vivían en el Gran Santiago. Esta relación privilegiada se ha mantenido también en el verano pasado en pandemia, como han demostrado las estadísticas de los permisos de vacaciones: de las diez comunas que sacaron más permisos, nueve eran de la Región Metropolitana; y de las diez que recibieron más visitantes, cinco eran de la Quinta Región.

El atractivo del litoral central y su relación con la Región Metropolitana hacen relevante planificar el tren como infraestructura integrada. Tanto hoy como en los proyectos bajo evaluación, el tren a San Antonio está pensado solo para la carga, con beneficios limitados para quienes viven alrededor de la línea ferroviaria. Sin embargo, el tren puede beneficiar las comunidades que cruza, y no solo en términos económicos. Por un lado, puede ofrecer un nuevo servicio de pasajeros para quienes vivan, trabajen o pasen tiempo libre en la costa, a partir del futuro tren Santiago – Melipilla. Por el otro, las nuevas estaciones pueden actuar como nodos, mejorando la movilidad local hacia otros balnearios aledaños, y fomentar la regeneración de las zonas circunstantes, ofreciendo un aporte más a la calidad de vida urbana en las comunas costeras.

La pandemia y la detención forzada de proyectos infraestructurales como el tren a la costa son una ocasión fundamental para repensar los grandes proyectos infraestructurales ahora detenidos. En el caso del tren, se vuelve necesario planificar la infraestructura junto a su territorio, considerando los múltiples beneficios que puede generar en las zonas costeras. Beneficios que van más allá del solo transporte de carga y pueden involucrar nuevos servicios ferroviarios para pasajeros, necesarios si consideramos que las ciudades costeras son más que solo sus puertos.

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