Escalan las diferencias con el PC

Los duros cuestionamientos de la dirigencia del PC a un operativo policial en Villa Francia envían una señal muy ambigua en lo que se refiere al combate al delito, reflejando las “dos almas” que tanto han complicado a esta administración.



Las duras críticas que la dirigencia del Partido Comunista (PC) formuló en contra del gobierno a raíz del operativo policial que se llevó a cabo este fin de semana en Villa Francia -donde junto con allanar varios domicilios, en la sede de la radio comunal y en un comedor popular se descubrió gran cantidad de armamento, explosivos, elementos para detonar explosivos y municiones- han resultado especialmente controversiales, no solo porque han minimizado completamente el enorme riesgo que dicho arsenal representaba para la seguridad de la población, sino además porque estos cuestionamientos, al provenir de uno de los partidos eje de la coalición gobernante, revela que las divergencias entre los sectores “duros” de la tienda comunista y el gobierno -las que se han venido explicitando el último tiempo en una serie de frentes, tal como lo reconoció la propia ministra del Interior- siguen profundizándose, lo que desde luego conlleva una serie de implicancias.

El hallazgo de este arsenal se da en el contexto de una investigación por la colocación de artefactos explosivos en una automotora y un vehículo de carabineros; de allí que la ministra del Interior lo calificara como “un golpe policial que queremos felicitar”. Pero un ala del PC, así como algunas voces del Frente Amplio, tienen una visión diametralmente opuesta. El timonel del PC no solo exigió “absoluta y plena transparencia”, sino también planteó que aún no hay precisión de cuál fue el fundamento que justifique una acción de esta envergadura. De allí que pidió “más detalle que en cualquier otra ocasión, para que nadie vaya a asociar esto con que pisamos el palito de una provocación y le ponemos licencia y fianza a una operación policial que es muy mal vista por la comunidad”.

La vocera de gobierno -militante del PC- fue tajante en plantear que “si se pretende instalar que hay una operación política desde el gobierno contra una comunidad específica, es no conocer cómo actúa nuestro gobierno”, resaltando que fue una operación que llevó a cabo la Fiscalía y Carabineros, en el marco del estado de derecho. A su turno, fueron varias las voces del Socialismo Democrático que salieron a criticar los dichos del timonel del PC -la presidenta del PS habló de “deslealtad”- y a reivindicar el combate al delito.

Ciertamente que reviste particular gravedad el que un partido de gobierno aparezca enviando señales de tanta ambigüedad frente a la violencia. Esto va totalmente en contra de la línea que busca trazar el gobierno del Presidente Boric, en orden a transmitir respaldo a la labor policial y combatir el delito en todos sus frentes. Es valorable que desde el Ejecutivo se haya defendido sin titubeos la pertinencia de esta operación, pero deja en claro que en parte de la coalición ya no hay una mirada compartida en la forma de hacer frente a la crisis de inseguridad, trasluciendo en un ámbito tan delicado como este la existencia de “dos almas”, algo que sin duda complica la buena gestión de gobierno.

En todo caso, también resulta decidor que dentro del propio PC también parecen aflorar distintas “almas” -una tensión latente entre los sectores tradicionales del partido y aquellos que buscan miradas más renovadas-, porque parte de sus parlamentarios así como la totalidad de sus ministros en el gabinete no han acompañado estos dichos destemplados, lo que también abre la incógnita de cuál de estas visiones será la que tome el protagonismo.

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