Opinión

España, el dilema de las derechas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez REMITIDA / HANDOUT por MAÑANEROS 360 / RTVE Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 09/9/2026 MAÑANEROS 360 / RTVE

Aunque era previsible, Pedro Sánchez convocó anticipadamente a elecciones en España tras el rechazo del Congreso a sus proyectos de vivienda, en medio de una crisis que el caso de Maricarmen, mujer mayor expulsada del inmueble que alquilaba, convirtió en símbolo del alto costo de los arriendos.

La verdad es que Sánchez atravesaba un pésimo momento. Su ruptura con Junts le hizo perder la mayoría, sin poder aprobar un presupuesto prorrogado desde 2023 por decreto. Peor aún, el desgaste judicial con olor a corrupción -condenas de su hermano y a dos exministros, un fiscal general al borde del juicio, el ex Presidente Zapatero indagado por la justicia, e investigaciones a su esposa Begoña Gómez- lo tenían en la mira ciudadana. La guinda la puso la crisis de Ceuta: miles de marroquíes cruzaron la frontera generando un colapso total, con fallecidos y menores en pésimas condiciones. Para colmo, buques de guerra de Marruecos entraron en aguas españolas en un episodio que Sánchez conoció, pero que ocultó al país.

Con la convocatoria, cual zorro político, buscó desplazar el eje del debate: de sus fracasos y cuestionamientos éticos, al problema de la vivienda, culpando a la derecha “insensible”. El repudio espontáneo y masivo que desató su presencia en el desfile del Día de la Hispanidad, refrendado por encuestas, dan cuenta de una popularidad que difícilmente le permitirá mantener una mayoría suficiente.

La pregunta, entonces, es otra: ¿qué harán las derechas para ganar las elecciones y, de lograrlo, cómo gobernarán?

Este dilema atraviesa buena parte de Europa y América Latina. El Partido Popular, liberal conservador, institucional y europeísta, deberá convivir con Vox, derecha más radical, nacionalista, anti inmigración y crítica del proyecto europeo. El PP, que lleva las de obtener la primera mayoría, lo necesitará para formar gobierno. ¿Estará dispuesto a hacerlo? ¿Cederá posiciones y abrazará las banderas de la derecha dura, perdiendo su identidad? ¿Podrá Vox dejar su capacidad de presionar desde afuera y entrar a gobernar, con efectividad, sabiendo que criticar es muy distinto a lograr resultados, sin debilitar su impronta?

Son dilemas que probablemente no se dilucidarán en campaña, a pesar de que hacerlo podría significar más escaños. Pero para gobernar juntos, deberán negociar una hoja de ruta compartida, comprometiendo posiciones. No hacerlo y buscar acuerdos caso a caso, los deja expuestos a bloqueos legislativos que reproducirán el cuadro de Sánchez.

Más allá de la coyuntura, lo que debe zanjarse son los temas de fondo, que definirán el perfil de un gobierno eventual: fortalecer la autoridad y la seguridad sin debilitar las garantías jurídicas; procurar identidad y cohesión social con pluralismo; mantener la libertad económica con responsabilidad fiscal, sin abandonar las necesidades sociales; e integración europea con apego institucional y control democrático. Y sobre todo: hacer un buen gobierno, eficaz y concreto. ¿Pondrán a los partidos o a España primero?

Por Hernán Larraín F., abogado y profesor universitario

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