Flexibilización de restricciones sanitarias

Si bien el nuevo plan Paso a Paso no ha estado exento de críticas, avanza en la línea de ir levantando ciertas restricciones, acorde a la realidad sanitaria más favorable, pero es indispensable reforzar la campaña de vacunación, ante su preocupante debilitamiento.



El plan Paso a Paso simplificado que elaboró el Ministerio de Salud debutó este jueves -en vez de cinco fases, como venía ocurriendo, ahora serán tres-, pero a pesar del escaso tiempo que lleva en marcha ya ha sido objeto de cuestionamientos.

En particular, se critica que desde un punto de vista comunicacional no se ha logrado transmitir con claridad a la ciudadanía cómo funcionarán estas nuevas fases, consistentes en bajo impacto sanitario, medio impacto sanitario y de alto impacto sanitario, que además operarán frente a escenarios de restricción y apertura. Diversas voces expertas estiman que al no quedar clara la operatividad de las fases es probable que se produzcan confusiones en cuanto a las medidas de prevención que cabe observar sobre todo en las dos primeras, sin que pueda descartarse que también se pueda estar generando una equívoca comunicación de riesgo. Asimismo, voces expertas han hecho ver que persisten dudas en cuanto a los parámetros sanitarios que habrán de considerarse para efectos de establecer el paso de una fase a otra.

Llama la atención que las autoridades no hayan logrado anticipar estos problemas, considerando que han pasado algunas semanas desde que se anunció la simplificación del Paso a Paso. El anterior plan también presentaba algunas dificultades para su comprensión, por la multiplicidad de fases que contemplaba, por lo que cabe esperar que estos problemas de implementación se puedan ir puliendo prontamente.

Con todo, el nuevo diseño avanza en la dirección correcta en cuanto a ir simplificando las restricciones sanitarias, conforme el impacto del virus comienza a atenuarse, lo que se ha reflejado en la drástica caída de contagios diarios, y en el hecho de que la mayor parte del país se encuentre en la fase de mayor apertura, conforme el nuevo Paso a Paso. En tal sentido, la flexibilización en el uso de la mascarilla -en las dos primeras fases su uso en espacios abiertos con suficiente distancia ya no será obligatorio- va acorde a la realidad sanitaria más favorable, y en sintonía con lo que ya se observa en varios países. También resulta razonable que los testeos en el aeropuerto internacional hayan comenzado a efectuarse en forma aleatoria, y ya no como una exigencia.

Si bien es favorable que las restricciones sanitarias comiencen a flexibilizarse, el flanco que parece estar debilitándose es el proceso de vacunación. En el último tiempo dicho proceso ha perdido notoria fuerza, lo que se refleja sobre todo en el alto número de personas que no ha concurrido a su dosis de refuerzo. Era esperable que en la medida que la población percibe menor riesgo frente a la pandemia, disminuya la ansiedad por la vacuna. Lo cierto es que de persistir esta tendencia ello podría comprometer la estrategia global, pues justamente la vacunación ha probado ser el mecanismo más efectivo para contener los contagios y disminuir el número de pacientes críticos. Además de campañas publicitarias que fomenten la inoculación y desplegar esfuerzos para vacunar en puntos estratégicos -como es el caso de los colegios-, también cabe considerar que el pase de movilidad quede condicionado a la cuarta dosis.

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