Giro en la campaña electoral de Estados Unidos

Democratic presidential hopeful former Vice President Joe Biden arrives on stage with his wife Jill (C) and sister Valerie Biden Owens for a Super Tuesday event in Los Angeles on March 3, 2020. (Photo by Frederic J. BROWN / AFP)

Los resultados del súper martes instalaron a Joe Biden como el favorito de su partido para ganar la nominación y revelaron que los votantes demócratas parecen apostar por un voto útil y más moderado.



Desde que en 1992 Bill Clinton logró una abrumadora victoria en el “Súper Martes” de ese año -tras haber perdido en todas las jornadas anteriores- y ratificó su apodo de “the comeback kid”, que ese hito del calendario de las primarias en Estados Unidos no tenía un efecto tan profundo como el visto el pasado 3 de marzo.

Hasta el reciente fin de semana, las apuestas sobre quién sería el nominado del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de noviembre próximo no dudaban en inclinarse mayoritariamente por el senador por Vermont, Bernie Sanders. Sin embargo, en pocas horas los vientos cambiaron a favor del ex vicepresidente Joe Biden. Primero fue su triunfo en Carolina del Sur el sábado pasado -que ratificó que es el candidato favorito entre los afroamericanos- y luego la serie de respaldos recibidos de parte de sus excontrincantes demócratas, como Pete Buttigieg, Amy Klobucher y Beto O’Rourke. Un movimiento que derivó en que el martes pasado Biden emergiera como el gran triunfador de la jornada. Venció en 10 de los 14 estados en disputa, incluido Texas, el segundo con más delegados en disputa.

El ex vicepresidente de Barack Obama tiene hoy la primera opción de erigirse como el hombre que deberá desafiar al actual Presidente de Estados Unidos en noviembre. Un favoritismo que se ve reforzado con la decisión del ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg de entregarle su apoyo. Biden es el candidato de los sectores moderados y el establishment del partido, quienes ven a Sanders no solo como una carta demasiado radical, sino como una figura con menos opciones de derrotar a Donald Trump. El senador por Vermont no solo tendría pocas posibilidades de ganar estados clave como Florida por sus dichos sobre el régimen cubano, sino que también por el hecho de que se defina como un demócrata socialista. Esto, porque un sondeo que se realiza desde hace más de 60 años en Estados Unidos muestra que si bien los estadounidenses están cada vez más dispuestos a votar para Presidente por una mujer (93%) o por un homosexual (78%), cuando se le pregunta si votarían por un socialista, solo un 45% se muestra dispuesto, la cifra más baja.

El camino por lograr la nominación, sin embargo, aún es largo, y tanto Biden como Sanders están lejos de los 1.991 delegados que se necesitan para asegurar el triunfo. De extenderse la carrera hasta el final, las posibilidades de llegar a una convención disputada -algo que no sucede desde 1952-, donde ninguno tenga el número de delegados necesarios y el candidato deba ser elegido en ese encuentro, solo profundizarán las ya evidentes divisiones que existen dentro del partido. Un escenario que terminará beneficiando al actual Presidente de Estados Unidos, quien goza hoy de la primera opción para lograr su reelección, apoyado en una economía que muestra algunas de las mejores cifras de los últimos 50 años, especialmente en empleo.

Si bien Biden aparece hoy en los sondeos como una carta más competitiva, con capacidad de derrotar al Mandatario en estados claves como Florida, Ohio, Pennsylvania y Michigan -algo que Sanders no parece ser capaz de hacer hoy-, las lecciones de la misma campaña de Bill Clinton en 1992 muestran que finalmente será la economía lo que determinará la decisión de los votantes en noviembre.


Comenta

Imperdibles