Opinión

Gobernanza ética o riesgo latente: el camino para humanizar la IA

¿Estamos perdiendo el control de la inteligencia artificial? Los incidentes que encienden las alarmas Tecnología / La Tercera

De una cosa estoy segura. La Inteligencia Artificial jamás podrá reemplazar nuestra esencia, porque el verdadero riesgo no es que las máquinas puedan pensar, sino que nosotros olvidemos sentir y actuar con humanidad.

Según la ONU, que marca la hoja de ruta hacia 2030, la tecnología digital y la IA tienen el potencial de acelerar casi el 70% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La esperanza está en que, con marcos normativos claros y auditorías éticas, esta herramienta acelere soluciones en salud, enfrente la crisis climática y democratice el acceso al conocimiento. Sin embargo, el riesgo de profundizar las brechas sociales e institucionales es real si la innovación avanza desprovista de gobernanza y valores humanos.

Las palabras de Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los DD.HH., nos sitúan en una encrucijada, al advertir que la acelerada carrera de la IA conlleva riesgos sin precedentes para nuestras instituciones y formas de vida. A esta alarma se suman voces de la propia industria. Un exinvestigador de Google DeepMind renunció recientemente manifestando que la IA “tiene el potencial de matarnos a todos”, mientras que figuras clave como Elon Musk coinciden con líderes de rivales tecnológicos como Anthropic y OpenAI en la imperiosa necesidad de pausar el avance sin control. Esto devela una realidad que hay que abordar con decisión y acción responsable. No estamos presenciando una simple innovación tecnológica, estamos moldeando el marco ético sobre el cual coexistiremos. La solución es encauzar esta fuerza transformadora bajo una gobernanza ética global que ponga la seguridad y la dignidad humana en el centro.

Chile posee las condiciones para liderar este desafío. Nuestro país ha encabezado el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), elaborado por el Centro Nacional de IA y la Cepal, situándonos como un referente regional. Con la actualización de la Política Nacional de IA y los proyectos de ley en tramitación, Chile demuestra que es posible combinar innovación con resguardos éticos. Pero tener la mejor estrategia en el papel no basta si no logramos llevar esa ética a la práctica cotidiana de nuestras empresas y organizaciones. Porque el verdadero reto en Chile no es frenar la innovación, sino humanizarla. Por ello, desde Pacto Global Chile, junto al Grupo de Empresas Líderes por el ODS 8, hemos venido trabajando activamente en la comprensión de las implicancias de la adopción de la IA y en la elaboración de una guía sobre su uso.

Estamos convencidos que la utilización de la IA en las compañías no puede medirse únicamente en términos de eficiencia económica o productividad, sino también, se debe evaluar su impacto social, cómo afecta la equidad laboral, la transparencia, la diversidad y la protección de datos personales. Aún estamos a tiempo de guiar esta fuerza transformadora hacia el bien común, garantizando un progreso ético, seguro y verdaderamente humano para las presentes y futuras generaciones.

Por Margarita Ducci, directora ejecutiva Pacto Global Chile, ONU

Más sobre:ONURiesgosTecnologíaGobernanza ética

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.

Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE