Hacia un modelo educativo de desarrollo sostenible

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FRANCISCO CASTILLO D/AGENCIAUNO


Ayer se firmó el acuerdo de cooperación entre el Gobierno y las Naciones Unidas, generando un compromiso para trabajar de manera coordinada y alineada con los objetivos de desarrollo sostenible, lo que permitirá mapear de manera estructurada una ruta de trabajo y así mirar el futuro de manera estratégica hacia un modelo de desarrollo sostenible como país.

Es interesante observar lo positivo y proactivo de este acuerdo firmado por el Gobierno y que sólo nos debería llenar de alegría. Sin embargo, creo que aún nos falta mucho camino por recorrer.

Debería ser esperable que nuestras autoridades vinculadas a la educación tomen un liderazgo especial en estos temas. No tenemos forma de avanzar si los colegios, las universidades, los institutos y centros de formación técnica, no incorporan en sus programas de estudios, metodologías y estrategias de aprendizaje, procesos de capacitación de los profesores, entre otros, elementos y contenidos de sustentabilidad. Debemos enseñar a nuestros niños y jóvenes, en cualquier disciplina, el cuidado y preocupación por su entorno, por la sociedad que queremos construir, y especialmente reflexionar sobre los objetivos de desarrollo sostenible. También debemos lograr que nuestros profesores y académicos se pongan los lentes del desarrollo sostenible y reflexionen cada una de sus materias a través de ello.

En particular, las facultades de economía del país deben hacerse responsable de los egresados que están formando en sus escuelas y que irán a liderar las empresas del país, porque es necesario enseñar de manera transversal y pertinente los elementos de desarrollo sostenible, y no de manera aislada en un curso al final de la carrera como hoy se está impartiendo en casi todas las carreras de negocios. Ello requiere un esfuerzo importante de cada uno de los directivos de las facultades, en particular en la revisión de su currículo, qué y cómo están formando a los futuros tomadores de decisión, y también en la formación continua de sus equipos de académicos para que puedan de manera oportuna y alineada incorporar en sus clases, los elementos del desarrollo sostenible. 

Para que esto se cumpla en las instituciones educativas, el regulador debe exigir en los procesos de acreditación que dichos contenidos se incorporen en la formación de sus profesionales.

Si no logramos avanzar en ello, me temo que sólo tendremos noticias que, si bien son muy positivas para el país, son sólo buenas intenciones.

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