Indispensable asesoría técnica en la Convención

Llama la atención que habiéndose iniciado la discusión de los contenidos de la nueva Constitución, aún no se haya implementado la secretaría técnica, órgano relevante para procurar que los constituyentes cuenten con asesoría objetiva y entregada en igualdad de condiciones.



La Convención Constitucional ha comenzado finalmente esta semana la discusión de fondo acerca de los contenidos de la futura Constitución, luego de tres meses en que se abocó por completo a redactar los diferentes reglamentos que le permitirían funcionar. Ya constituidas las siete comisiones temáticas, cada una con los temas a los que dará prioridad en la discusión, ahora se está en la etapa en que cada constituyente expondrá cuáles son sus visiones respecto de la Carta Fundamental.

Este era un momento muy aguardado por la ciudadanía, pues es ahora cuando será posible comenzar a discutir los temas que por tanto tiempo han estado a la espera de ser debatidos. Es fundamental que en la etapa que se inicia la Convención cuide que su trabajo goce de pleno reconocimiento, pues de ella no solo se espera que sea un gran foro donde el país pueda desplegar las distintas visiones en juego, sino que además la deliberación de los convencionales así como los resultados de su trabajo sean de excelencia.

En tal sentido, llama la atención que aún no se haya constituido la secretaría técnica de la Convención, un ente que la reforma constitucional que habilitó este proceso mandata crear, entre cuyos roles se cuenta el asegurar que el trabajo de los constituyentes cuente con un apoyo técnico e imparcial, capaz de proveer insumos justamente para enriquecer la discusión constitucional. La orgánica de esta secretaría ya se encuentra establecida, conformada por un órgano colegiado, cuyos integrantes serán elegidos a propuesta de la mesa de la Convención, lo que deberá ser ratificado por el pleno.

Cada constituyente cuenta con una asignación especial para contratar asesorías -un monto relativamente menor-, y varios de ellos probablemente tienen acceso a centros de estudio que les pueden proveer insumos y asesoría técnica. Sin embargo, es esperable que la mayoría no cuente con estas fuentes adicionales de información, y por tanto dependa críticamente de la asesoría que le pueda proporcionar la secretaría técnica. Una de las ventajas de esta instancia es que puede suministrar datos más objetivos y en igualdad de condiciones para todos los convencionales, tal como por ejemplo ocurre con la Biblioteca del Congreso, que asesora a los parlamentarios en las distintas materias que ellos soliciten.

No se han entregado razones del por qué la demora en la instalación de esta secretaría técnica, considerando que cuenta con el presupuesto asignado, y cuando ya el análisis de fondo ha comenzado. El tiempo con que cuenta la Convención para terminar su trabajo es muy estrecho -como tope han de ser un total de nueve meses-, por lo que deberá operar contra el tiempo y por tanto no hay margen para demorar más dicho órgano técnico.

Por estos días la preocupación de algunos convencionales ha sido la forma y modo que se sesionará en regiones, o si la Convención debería extender su plazo de funcionamiento, un debate que desde luego resulta extemporáneo. El principal interés en esta fase debería estar focalizado íntegramente en cómo asegurar una deliberación constitucional con la calidad y altura que la ciudadanía espera.

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