La estrategia en tiempos inciertos

La votación del domingo nos exige renovarnos y ponernos a la altura de las circunstancias, siendo protagonistas de lo que viene.



El domingo los chilenos eligieron en paz y por amplia mayoría su opción frente al debate constitucional, abriendo un camino que podría llevar a un nuevo país.

Ahora comienza el proceso de desarrollo y aprobación de la nueva Carta Magna, mientras que, al mismo tiempo, otros temas continuarán su curso, incluyendo el avance de la pandemia sin una clara solución, la crisis económica con sus graves consecuencias sociales y la lucha permanente entre el diálogo y la violencia, avalada por políticos oportunistas y un gobierno debilitado. Además, en 2021 se efectuarán múltiples elecciones, comenzando por constituyentes, gobernadores y alcaldes en abril y culminando con la presidencial el 21 de noviembre. En tanto, a nivel global continuarán ocurriendo acelerados cambios políticos, sanitarios, sociales, ambientales y económicos que, sumados a una revolución digital e industrial sin precedentes, también influirán en la realidad local.

En este contexto, las organizaciones no solo deberán navegar el día a día, sino también levantar, y con altura, su mirada al futuro. ¿Cómo hacerlo en un ambiente de tanta volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad? ¿La cultura empresarial que imperó hasta ahora sigue vigente? ¿Cuál es el rol de las élites y de la empresa? ¿Qué cambios son necesarios en los múltiples frentes? ¿Cuánto tiempo durará este cambio profundo?

La evidencia indica que en estos contextos, las estrategias, organizaciones y culturas tradicionales no son suficientes, siendo necesario evolucionar de forma rápida principalmente en torno a 5 elementos claves:

1- Crear diversos escenarios posibles, por muy lejanos o disruptivos que parezcan, con el objetivo de ampliar la mirada y generar estrategias adaptativas.

2- Crear equipos flexibles y empoderados que permitan adaptarse de manera rápida a los cambios.

3- Aumentar la diversidad y calidad de los equipos, pues en estos casos la audacia y nuevas ideas tienden a compensar la experiencia y fórmulas tradicionales que, probablemente, ya no serán efectivas y constituirán fuertes barreras al cambio.

4- Fomentar culturas ágiles y emprendedoras capaces de dar respuestas rápidas y descentralizadas, generando resiliencia en las organizaciones.

5- Para que todo lo anterior sea posible, los propios líderes deben abordar su cambio personal junto al de los equipos e instituciones que lideran.

La votación del domingo nos exige renovarnos y ponernos a la altura de las circunstancias, siendo protagonistas de lo que viene. Esto recién comienza, estamos literalmente ante un mundo desconocido y debemos asumir nuestro compromiso y liderazgo para co-construir un nuevo futuro para nosotros y las generaciones que vienen por un Chile mejor.

-El autor es Socio de Virtus Partners

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