Andrés Zahler

Andrés Zahler

Académico de la Facultad de Economía y Empresa UDP y Director de la Plataforma de Emprendimiento e Innovación Plein UDP*. Doctor en Políticas Públicas y Master en Administración Pública U. de Harvard. Economista de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Opinión

Es la innovación, estúpido


¿De qué sirve promover y hablar a favor de la productividad y del que crecimiento, cuando el gobierno no está dispuesto siquiera a mantener el escueto esfuerzo público para apoyar esta materia?

Esta semana le otorgaron un merecido Premio Nobel de Economía a Paul Romer. Su investigación, que ya lleva 30 años, nos ha mostrado la importancia del desarrollo tecnológico para el crecimiento de la economía en el largo plazo. A través de la innovación y desarrollo tecnológico, se genera crecimiento a través de mayor y mejor productividad.

Esto está completamente conectado con los desafíos de Chile hoy. Existe un consenso transversal de la importancia de un crecimiento sostenible para alcanzar el desarrollo y el rol central que tiene el crecimiento de la productividad para lograr dicho desarrollo. No hay dobles lecturas en esto: es el mayor motor económico que Chile requiere para su futuro. Y es un motor ha funcionando lento por ya 20 años. Mover este motor, por tanto, es un desafío clave para nuestro futuro.

A pesar de todo lo anterior, y de tener al crecimiento sostenible y la productividad como una de sus prioridades de campaña y una vez instalado, lamentablemente el gobierno parece no entender, o no importarle este tema. Ello, ya que sorprende negativamente la decisión del gobierno de disminuir dramáticamente el esfuerzo público para apoyar la ciencia tecnología, innovación y emprendimiento (CTIE), como se observa en el proyecto de presupuesto 2019.

En efecto, el principal fondo de apoyo tanto a la ciencia, como a la innovación, el FIC, cae 15% para el 2019. La principal agencia encargada de apoyar innovación y productividad, Corfo, baja su presupuesto en 25% promedio para los temas CTIE, bajando el esfuerzo para cofinanciar innovación de empresas, emprendimiento, centros tecnológicos de punta público-privados, y el trabajo en nuevas áreas que requieren de coordinación público-privada-academia. Es la mayor caída presupuestaria en historia de Corfo desde retorno de la democracia, y equivale a retroceder 4 años de incrementos de inversión pública, en instrumentos que hoy tienen alta demanda, y evaluaciones de resultado e impacto positivas. Es más, el gobierno declaró en su programa de gobierno espera aumentar en 400 millones de dólares la inversión en CTIE[1]. ¿Cómo se va a lograr esto?

El presupuesto es el momento clave donde “se ven los gallos” en términos de política y de promesas. Es el momento donde se conecta lo que se dice con lo que se hace, poniéndose la mano en los bolsillos. Nada de eso parece estar ocurriendo en términos del esfuerzo que planea hacer el gobierno el próximo año en este tema. ¿De qué sirve promover y hablar a favor de la productividad y del crecimiento, cuando el gobierno no está dispuesto siquiera a mantener el escueto esfuerzo público para apoyar esta materia? Hasta hoy la inversión pública en CTI equivale sólo al 1,5% del presupuesto del Estado[2]. Mantener o incrementar un ítem así de pequeño es un tema de prioridades.

¿Qué razones pueden explicar esta decisión? Una posibilidad es la noción de que existen demasiados instrumentos y hay que racionalizar. Si bien es cierto existen muchos instrumentos de apoyo en el sistema, lo que hace compleja su operación, el área de CTIE debe ser una de las áreas del Estado en que más evaluaciones se han hecho de sus instrumentos. Se han evaluado muchos de estos programas y en su gran mayoría han resultado positivos. Incluso algunos ellos,  asociados a la innovación y el fomento productivo, ha sido privadamente rentables para el Estado, pues no solo han aumentado la productividad sino que el aumento de ventas a generado suficiente impuestos que han pagado los recursos que el estado puso en estos programas.

El gobierno ha centrado su estrategia de retomar mayor crecimiento en dar mayor confianza para la inversión y simplificar estructuras y normativas, así como mayor inversión pública. Todas políticas positivas y que debemos apoyar. Pero no nos engañemos: existen 20 años de estudios y evidencia empírica, entre ellos los estudios de Romer, que muestran que no basta con mayor inversión para sostener más altas tasas de crecimiento, ya que ésta tiene rendimientos decrecientes. Es el crecimiento de productividad, basado en hacer nuevas y mejores cosas, es decir basado en innovación, la variable central para crecer a tasas sostenidamente más altas. No es suficiente confiar que con buenas expectativas y con más inversión se va a hacer un cambio de mediano plazo. Se requiere de políticas concretas incentivos reales: reformas relevantes, en las cuales haya recursos involucrados, legislación que cambie forma hacer las cosas. Variables medibles que generen causa y efecto. Esto no está ocurriendo en la actualidad.

Para avanzar a una economía que crezca en forma sostenible, sustentable y equitativa, la ciencia y la tecnología, la innovación y el emprendimiento, son cruciales. El Estado tiene un rol insustituible para promover CTI. Debemos remar juntos, más allá de los gobiernos de turno, en políticas y esfuerzos que apuntan al mediano y largo plazo.

[1] Ver Costo del Financiamiento del Programa de Gobierno de Sebastián Piñera, http://www.sebastianpinera.cl/images/Costos%20y%20financiamiento.pdf, y programa de gobierno en páginas 84-87

[2] Ver estudio Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile: Un Análisis Presupuestario. http://www.dipres.gob.cl/598/articles-171080_doc_pdf.pdf

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