La política buitre

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Necesitamos políticos con liderazgos positivos, que con sentido de unidad y compromiso, se pongan a disposición del Gobierno y de todos los chilenos en la búsqueda de las mejores soluciones para enfrentar esta pandemia.



Hambre. Esa es la palabra que se tomó la cara lateral del Edificio Telefónica en Santiago, la noche del lunes pasado, buscando rememorar el activismo luminoso que nos acompañó varias jornadas después del estallido de violencia de octubre. Hambre, es la palabra que se repitió en los mensajes y reclamos de los dirigentes frenteamplistas, para mostrar su indignación por la supuesta falta de ayuda estatal en el contexto de la pandemia. Hambre, fue la proclama de los activistas comunistas que salieron a protestar en El Bosque, alegando abandono por parte de autoridades locales y municipales, pero que lejos de ser una perorata social, evocaba la forma y los métodos de los desmanes de la primera línea.

A la fecha, más de 1 millón y medio de chilenos están desocupados, han sido despedidos o tienen sus empleos suspendidos, lo que significa un detrimento parcial o total de los ingresos básicos que millones de familias necesitan para comer y vivir. Qué duda cabe: si el Gobierno no se moviliza con ayuda concreta y los bonos de emergencia no llegan a las personas, miles de chilenos van a pasar hambre en las próximas semanas y se convertirán en una de las consecuencias más dramáticas que nos deje esta pandemia.

Ese miedo a la vulnerabilidad económica que puede llevar a muchos a la hambruna y el aumento explosivo de casos de contagio de Covid-19, que está llevando a cientos a la muerte, ha provocado una llegada masiva de buitres, que vienen a desplegar sus alas en medio de la sociedad chilena.

Pero las especies carroñeras que nos acechan no son aves, sino políticos que han perdido el pudor en el contexto de esta pandemia. Son atraídos por el dolor, el sufrimiento y la muerte de sus compatriotas, que frente a la incertidumbre de un virus invisible y hasta ahora incontrolable, y al descalabro económico y social de las cuarentenas, exudan terror hacia la atmósfera, el perfume preferido de aquellos que viven sacando partido a las miserias. Están en las redes sociales y en los medios de comunicación; también usan su púlpito en el Congreso para hacer sus proclamas. Cualquier medio o plataforma es válida para lucrar con la angustia y desesperación de los chilenos, con tal de sacar una ventajita política pequeña.

¿Ustedes creen que algunos de estos héroes de ocasión ha pasado alguna vez hambre en estos últimos meses? ¿O ha visto su empleo o sueldo peligrar producto del estallido social o de la pandemia? Se lo aseguro, ninguno de ellos.

Estos buitres políticos, lo único que tienen es hambre de poder. No les importa el sufrimiento de la gente ni las penurias que están sobrellevando millones de chilenos. Lo único que buscan es agitar las aguas lo suficiente, para ver si de milagro se construye un liderazgo que pueda llevarlos al Gobierno y les permita repartirse las posiciones de poder. Seguramente, tienen la esperanza de que el informe diario del Ministro Mañalich muestre un aumento explosivo de contagios o el colapso total de la red de salud. También esperan que las protestas se multipliquen y que las barricadas se vuelvan a encender, para salir a sermonear sobre cómo ellos anticiparon todo esto y lo preparado que están para asumir una tarea tan difícil como la crisis que nos afecta.

Si me fuera a reencarnar, quisiera volver al mundo como un buitre: nadie lo odia, ni lo envidia, ni lo desea, ni lo necesita; jamás lo molestan y nunca está en peligro; además, le mete el diente a cualquier cosa“, respondía en una entrevista el escritor y Premio Nobel de Literatura, William Faulkner, en 1956. Precisamente, un retrato fiel de los carroñeros que nos acechan, que son capaces de hincarle el diente a lo que sea con tal de hacer crecer su poder, pero que aparecen pulcros, imposibles de odiar o de envidiar, libres de todo riesgo o peligro.

Chile no necesita estos buitres políticos que están al acecho de desolación y muerte. Necesitamos políticos con liderazgos positivos, que con sentido de unidad y compromiso, se pongan a disposición del Gobierno y de todos los chilenos en la búsqueda de las mejores soluciones para enfrentar esta pandemia. Es el único camino que debe seguir el país para resurgir, cual Ave Fénix de las cenizas, más fuerte y resiliente que antes de este desastre.

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