Liberales y liberales
Muy comentada fue la conversación entre Mario Vargas Llosa y el abogado Axel Kaiser. En resumen, nuestro compatriota afirmó que había "dictaduras menos malas, por no decir mejores", para interrogarse después de manera colectiva por "¿cuántos en esta sala preferirían vivir en la dictadura de Maduro o en Cuba que lo que fueron los años 80 en Chile? Probablemente nadie", se autorespondió.
Pero al intentar continuar con la conversación, el octogenario Premio Nobel de Literatura afirmó de manera categórica "no acepto esa pregunta". Y aunque el galardonado escritor sacó espontáneos aplausos por su interrupción y posteriores explicaciones que la fundamentaron, donde la frase más lacerante fue "algunas (dictaduras) pueden traer unos beneficios económicos a ciertos sectores (pero) el precio que se paga por eso es un precio intolerable, inaceptable", la incomodidad de mi colega y ocasional entrevistador no pudo ser disimulada, ni siquiera cuando algo nervioso intentó corregir con un "está muy bueno, esta era la reacción que yo quería".
Ahora bien, ¿era esa la respuesta que Kaiser esperaba de Vargas Llosa? Con sinceridad, lo dudo.
Primero, porque el subconsciente lo traicionó en la propia formulación de la pregunta que de manera retórica le hizo al público; ya que no titubeó en catalogar de dictadura a la de Maduro o Cuba pero, tratándose de Pinochet, prefirió utilizar la denominación "los años 80 en Chile". Segundo, porque su propia auto respuesta, que hizo extensiva a todo el público, no solo legitimaba su pregunta sino que también validaba el presupuesto de que hay dictaduras malas y otras no tanto. Tercero, porque creo que Axel fue sincero e, incluso más, interpretó de manera correcta el sentir de muchas personas que ahí estaban; no precisamente liberales.
Me explico. Un liberal es, antes que nada, aquel que rechaza y condena toda grave restricción a las libertades políticas básicas, con independencia de las razones que pudiera esgrimir la autoridad; y no debería justificarla nunca, ni siquiera cuando el objetivo perseguido es garantizar la propiedad privada o la economía de mercado. Dicho de otra manera, no todos los demócratas son necesariamente liberales, pero sí todos los liberales han de ser primero demócratas. De esa forma, un genuino liberal, de esos que no hay tantos como se cree, debió haber condenado sin matices la dictadura militar en Chile, aunque -como bien lo recordó Vargas Llosa- ésta por la fuerza instaurara un modelo económico con el cual también comulgaban.
En justicia debo decir que le he escuchado a Kaiser críticas al régimen militar; aunque, y ahí está mi punto, no lo suficientemente categóricas para presentarse como un genuino liberal.
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