Liderazgos de nuevo tipo

Manifestación en Plaza Baquedano a 92 dia del estallido social

17 de enero 2020/ SANTIAGO Un grupo de personas sobre el monumento a Baqueadano durante la manifestación en Plaza Baquedano por el "estallido social" desde el 18 de octubre del 2019. Santiago, Chile. FOTO: AILEN DIAZ /AGENCIAUNO


Es indiscutible: existe una gran ausencia de liderazgos, especialmente en el mundo de la centroizquierda. ¿Cómo se podrá llenar ese vacío? ¿Cómo podrían ser los nuevos liderazgos? Nadie discute que la revuelta que protagoniza la sociedad chilena tiene como una de sus características la crisis de representatividad. Y hasta ahora no han emergido nuevos líderes que llenen el vacío dejado por la erosión de los liderazgos históricos. Esta es una debilidad mayor del movimiento que se inició el 18 de octubre. Como venimos insistiendo, es fundamental que de cara al plebiscito del 26 de abril surja un grupo humano amplio que se constituya en referente político social que lo oriente de manera de canalizar todas las energías hacia un triunfo inapelable.

La campaña para la elección de representantes a la convención constitucional y muy especialmente los debates que tengan lugar una vez que ésta se instale serán un espacio propicio para el surgimiento de nuevos liderazgos. Nada mejor que los líderes que surgen a partir de las batallas de ideas y la confrontación de propuestas por oposición a aquellos que se alzan a partir de consignas vacías de contenido o la administración espúrea de cuotas de poder.

El proceso constituyente no será un salto al vacío como lo plantean las fuerzas mas retardatarias de la sociedad chilena. Por el contrario, es una gran oportunidad para abrir paso a un mejor país. Chile ha pasado por situaciones muy difíciles. Ninguna fuerza política relevante quiere tirar al país por la borda. Como resultado del proceso constituyente podremos darle garantía constitucional a un conjunto de nuevos derechos sociales reclamados con razón por la ciudadanía. Podremos tener también un Estado más musculoso y atento para responder en tiempo oportuno a los desafíos que plantea la revolución tecnológica en curso. En materia de propiedad, se podrá terminar con la anomalía de la propiedad privada sobre las aguas.

Asimismo, es posible reunir la mayoría necesaria para avanzar hacia un régimen semipresidencial. Las sociedades modernas no puedan estar sujetas a la voluntad de una sola persona por más inteligente y capaz que pueda ser. Son los equipos los que de mejor manera aseguran la gobernanza de sociedades complejas. En este cuadro, los nuevos liderazgos, hombres o mujeres, deberán ser mucho más horizontales que verticales, más propositivos que retóricos. Más que tocar muchos instrumentos deberán ser buenos directores de orquesta. Más que caudillos deberán ser estadistas.

Así, más que de la poco probable emergencia de figuras providenciales, el surgimiento de nuevos liderazgos debiera ser el resultado de la confrontación democrática de ideas que sustenten nuevos proyectos políticos y abran paso a lo que debiera ser una profunda reconfiguración del sistema político.

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