Lo que queda del gobierno



Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo

Si el Presidente Sebastián Piñera tuviera que priorizar su gestión para lo que queda de su período presidencial debiera tratar de ponerse en el lugar de un chileno medio. No es tan difícil pensar que ese ciudadano tiene como primera prioridad hoy día que él y su familia no se contagien con el coronavirus, y si ello llegara a suceder, que reciban atención de modo que sus vidas no corran peligro. Superado ese trance, lo que por lo demás es bastante probable dada la evolución que ha tenido la pandemia en nuestro país y el manejo que ha hecho el gobierno de ella, sus preocupaciones debieran centrarse en sus condiciones de vida.

La falsa dicotomía entre economía y salud que algunos han tratado de instalar queda aquí en evidencia, pues cualquier chileno debe pasar a preocuparse ahora, precisamente en el momento que vivimos, vale decir, el segundo trimestre del año, de cómo sobrevivir a la aguda recesión económica. Más de un millón de personas sin empleo, cerca de un millón de Pymes sin ingresos, que si no reciben ayuda llevarán a un número equivalente de hogares a una calidad de vida deplorable. Habrán salvado la vida, pero esta será de una pésima calidad. Algunos perderán los ahorros de toda una vida, otros arriesgan incluso la posibilidad de ver cómo pasa hambre su familia, con terribles consecuencias.

El gobierno está por supuesto trabajando para evitar este escenario catastrófico. Pero requiere de la colaboración de la sociedad chilena para lograrlo. Los políticos de oposición deben pensar lo que se está jugando, y una actitud obstruccionista no les será perdonada jamás por los chilenos. Lo mismo debiera decirse de la prensa, de los empresarios y de otros poderes del Estado.

Entre estos últimos, es fundamental lo que hagan el Poder Judicial y el Ministerio Público. Ello, no ya en su tradicional rol de hacer cumplir las leyes y perseguir a quienes las violan en una situación normal, sino además en la especial situación en que han sido puestas por los grupos que han decidido usar la violencia contra el gobierno de Piñera. Grupos de extrema izquierda preparan una vuelta a la violencia que vivió Chile a contar del 18 de octubre. Esa pretensión debe enfrentarse con toda la fuerza del Estado.

Pero la principal responsabilidad en esta tarea la tiene el gobierno del Presidente Piñera. Y así como la historia lo juzgará por el acierto con que ha enfrentado la pandemia del coronavirus, y lo hará por la capacidad que muestre para evitar que cunda la pobreza y el hambre en nuestro país durante los meses que vienen, no dejará de hacerlo por la eficacia con que cumpla lo que, en definitiva, es la principal función del Estado y está en el origen de su creación: la mantención del orden público y la paz social. Si Piñera no lo logra, habrá fracasado, por buena que sea su gestión en las otras tareas.

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