No solo de PIB vive el hombre



Alejandro Reyes Vergara es abogado.

Todos necesitamos un sentido para nuestra vida. Eso la dignifica ‘moralmente’, la proyecta y eleva más allá de la dignidad esencial que todos tenemos. Una vida con sentido es mucho más rica y feliz. Nietzsche decía que “el que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Sin sentido de vida experimentamos una “muerte emocional” que nos pone apáticos. El que goza de sentido en cambio se entusiasma, se conmueve y empatiza, tiene fuerza y lucha, vibra con la belleza, se re-dignifica. Cada acontecimiento lo inserta en una historia que lo proyecta en su horizonte vital, mucho más allá del presente.

Y no importa tanto lo que uno espera de la vida, sino encontrar lo que la vida espera de uno. Todos queremos que la vida y los demás necesiten de nosotros.

Esta necesidad de sentido también la tienen los grupos humanos como la familia, la religión, la política, la nación, hasta las empresas. Necesitan justificación y propósitos que los proyecten, o si no mueren.

Como recordarán, Víctor Frankl fue un psiquiatra judío detenido por los nazis durante la Segunda Guerra en un campo de concentración y que describió su proceso de supervivencia. Decía que “el hombre está dispuesto y preparado para soportar cualquier sufrimiento siempre y cuando pueda encontrarle un significado”. La supervivencia no se ganaba con fortaleza física sino hallando un significado a la experiencia.

En un entorno “que no reconocía la vida y la dignidad del hombre, que le despojaba de la voluntad y lo reducía a ‘carne de exterminio’… (sin significado o sentido) el yo personal prescindía de sus principios morales…y terminaba por perder la conciencia de su individualidad…y se consideraba a sí mismo una simple fracción de una enorme masa de gente: la existencia descendía a un nivel animal…como un rebaño de ovejas…”.

No solo de PIB vive el hombre. Jesús lo dijo muchísimo mejor cuando llevaba 40 días ayunando en el desierto y el demonio lo tentó diciéndole que si era el Hijo de Dios convirtiera una piedra en pan. Y Jesús contestó “No sólo de pan vive el hombre”. Y Moisés, el profeta más importante para los judíos, hablándole a su pueblo que llevaba 40 años de humillaciones, sufrimientos y hambre deambulando por el desierto después del Éxodo de Egipto, les dice también: “No sólo de pan vive el hombre”.

En Chile hemos hablado en nuestros últimos 40 años sólo de PIB, IMACEC, IPC, IPOM, tipo de cambio, equilibrio estructural, tasa de interés, balanza de pagos, resultado de la última línea, etc. ¡qué pedestres, ramplones y aburridos! Son muy importantes, no diré que no. Sin ellos no comeríamos pan. Yo trabajo duro por ello. Pero lo más ‘elevado’ que se ha ofrecido a los jóvenes en 40 años ha sido ‘la mano invisible del mercado’, que ya está grabada en piedra con la “ley de la oferta y la demanda” como el decimoprimer mandamiento. Esa mano en que su carácter ‘invisible’ es lo más elevado, místico y épico que tiene. Porque el trabajo humano, el papel confort, los estudiantes y su educación, los calcetines de nylon, los pacientes y servicios de salud como las cebollas, al final son exactamente lo mismo, cada uno es un objeto o un bien de consumo que está en el mercado, con oferta y demanda, que la inefable mano invisible regula de manera perfecta desde el más allá.

Pero eso no motiva a un joven ni a una nación que flota en un mar de nihilismo existencial, en que la fe, las iglesias, ideologías, partidos políticos y todas las instituciones de la República están por los suelos. El vacío de la nada carcome el alma.

Quizás esta sea una razón por la que al Frente Amplio le esté yendo tan bien.

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