¡Nunca un ojo!

El uso de la escopeta antidisturbios fue objeto de críticas a raíz de las denuncias de lesiones oculares.




SEÑOR DIRECTOR

Cuatro abogados pertenecientes a Libertades Públicas (LLPP) han interpuesto una demanda contra el Fisco, en representación de veintidós personas que resultaron con trauma ocular, en alguna de las protestas vinculadas con el estallido social. El Consejo de Defensa del Estado (CDE), en uso de las facultades que le otorga la ley, se ha opuesto a esta demanda. El contenido de la contestación ha dado lugar a sendos comunicados de ambas instituciones, CDE y LLPP.

¿Qué ha sucedido?

Básicamente que, en la página 31 de la contestación a la demanda, el CDE afirma que los demandantes que sufrieron la pérdida de uno o dos de sus ojos, se expusieron imprudentemente al daño. Alegación que duele proviniendo de un órgano que normalmente ejerce su labor con celo, responsabilidad y seriedad.

Sabido es que, con motivo del estallido social, más de 350 personas, según el INDH, en nuestro país han sufrido daño ocular severo; los 22 demandantes son parte de ese grupo.

El hecho es que, en democracia, nadie, por participar en un movimiento social, aún cuando este sea violento, puede sufrir la pérdida de sus ojos, con motivo de la actuación de la fuerza policial.

En efecto, contrariamente a lo afirmado tiempo atrás por el Presidente, en Chile no estamos en guerra y el sistema, según se afirma, es democrático y, por ende las fuerzas policiales deben actuar acorde con ello. Si en una manifestación un grupo, grande o chico, se desbanda y genera incidentes tan violentos que se tornan inmanejables, la fuerza policial debe actuar y, si la ultima ratio es lanzar proyectiles, puede discutirse si es legítimo que éstos impacten una pierna, un muslo, un brazo, incluso el pecho, si no van a traspasar las costillas, pero nunca jamás un ojo. El mutilar un ojo es una de las formas más crueles de apremios ilegítimos y, por ende, no puede ser motivo de una actuación voluntaria de las fuerzas policiales. Se dirá que podía no haber voluntariedad para impactar a los ojos pero, como dice Lina Meruane, uno es accidente, dos es casualidad, tres no es otra cosa que macabra confirmación. ¿Qué se podrá decir de 350?

Es por ello que duele la afirmación que el CDE vierte en su contestación: jamás, en democracia, alguien puede haberse expuesto imprudentemente a perder un ojo con motivo de la acción policial, mucho menos lo pueden haber hecho cientos de personas que los perdieron.

Davor Harasić Yaksić

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